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Yoani Sánchez visita la Casa Blanca

La bloguera dice a los políticos de EE UU que el verdadero cambio en la isla no procede del régimen sino del pueblo cubano

Yoaní Sánchez posa con varios congresistas de EE UU.
Yoaní Sánchez posa con varios congresistas de EE UU.

Yoani Sánchez aseguró que llegaba Estados Unidos no como una política o una periodista, sino como una ciudadana más. Pero en su estancia en Washington a la bloguera cubana se le ha dado trato de estrella. Tras entrevistare el martes con un grupo de congresistas, este miércoles ha sido recibida en la Casa Blanca por Ricardo Zúñiga, el asesor del presidente para asuntos de América Latina. Antes se ha reunido con los senadores de origen cubano, Marco Rubio y Bob Menéndez, y ha recogido en el Departamento de Estado el premio a las Mujeres con Coraje que no pudo recibir cuando se le otorgó en 2011

"EE UU espera el día en que los cubanos puedan poder expresarse libremente sin miedo y seguirá apoyando las políticas que favorezcan la libertad de información en y hacia la isla", dice el comunicado de la Casa Blanca.

En su encuentro con los políticos estadounidenses, Sánchez ha defendido la importancia de las redes sociales y el acceso a la tecnología como principal herramienta para apuntalar la transición política en la isla y les ha alertado de que el verdadero cambio en Cuba no viene de las reformas emprendidas por el Gobierno de Raúl Castro, sino que procede del propio pueblo cubano.

El régimen ha tratado de imponer un muro de censura, pero cada tuit en el que los cubanos contamos lo que nos ocurre abre una brecha en esa barrera”

Yoani Sánchez

“En Cuba, una persona que logra tener acceso a un ordenador gana una gran autonomía respecto del Gobierno cubano”, ha indicado Sánchez. Esta ha sido la primera vez que la bloguera y activista cubana visitaba el Capitolio y se reunía con políticos estadounidenses. Lejos de arredrase, Sánchez ha aprovechado la oportunidad para hacerles llegar su visión sobre la realidad de la isla y sobre el efecto que las redes sociales están teniendo para poder servir de altavoz en el mundo de las injusticias y la falta de libertades en el país caribeño. “El régimen ha tratado de imponer un muro de censura, pero cada tuit en el que los cubanos contamos lo que nos ocurre abre una brecha en esa barrera”, ha asegurado.

Sánchez ha restado importancia a las reformas emprendidas por el Gobierno de la isla y ha pedido a los congresistas que no se crean el discurso del régimen. “Cuando hablo de los cambios en Cuba no me refiero a las supuestas reformas económicas que vienen desde arriba, el verdadero cambio es el que se está dando en el pueblo, en los ciudadanos”, ha dicho la periodista. “Es importante que no caigan en la tentación que creer que las medidas del presidente Castro son un símbolo de que Cuba está cambiando, porque si se convencen de eso y la comunidad internacional mira para otro lado, las cosas pueden ponerse peor para nosotros”, ha advertido.

El hecho de que se congregaran miembros del Partido Republicano -Ileana Ros-Lehtinen y Mario Diaz-Balart- y del Demócrata - su presidenta, Debbie Wasserman Schultz, Nelson, Joe García, Albio Sires, Kathy Castor y Jim McGovern- demuestra que el asunto de Cuba y el tipo de respuesta que deba dar EE UU a los cambios que se están produciendo allí no deja indiferentes a ninguna de las dos formaciones.

Es importante que no caigan en la tentación que creer que las medidas del presidente Castro son un símbolo de que Cuba está cambiando, porque si se convencen de eso y la comunidad internacional mira para otro lado, las cosas pueden ponerse peor para nosotros”

La reunión con los congresistas y el senador de EE UU no sólo ha constituido un momento histórico para la activista cubana. Los políticos, conscientes de la importancia de Sánchez dentro de la disidencia y de su influencia en el exterior, gracias a su blog y las redes sociales, han aprovechado la ocasión para formularle preguntas directas sobre la eficacia del embargo y el mejor modo para que el país pueda ayudar a la sociedad cubana a acelerar la transición política en la isla.

Con un discurso un tanto manido de tantas veces repetido -en las entradas de su blog y en las respuestas a las que ha ido contestando desde que emprendió su viaje internacional-, pero igualmente vehemente, Sánchez ha defendido la necesidad de acabar con el embargo pero sin profundizar demasiado en las razones que hacen conveniente que se levante. “El Gobierno de Castro ha justificado en el embargo desde la ausencia de comida en los platos hasta la falta de libertad en las calles, creo que su propaganda política funcionaría peor si éste no existiera”.

Sánchez ha insistido en que el mejor modo que tiene EE UU para ayudar al pueblo cubano -ese que, sostiene, es el que realmente está impulsando el cambio en la isla- es mediante el envío directo de tecnología a los ciudadanos. “Nadie debe decirnos lo que debemos hacer, los cubanos ya lo sabemos, pero para eso necesitamos poder tener acceso a la información”, ha asegurado. “Yo no he venido aquí a pedir, sino a contar una realidad para que luego ustedes decidan lo que les parezca más conveniente”, ha explicado la bloguera, que sí ha recalcado que lo que más necesitan ahora los cubanos es tener acceso a material tecnológico.

La activista es consciente de que sus palabras en el Congreso de EE UU le van a pasar factura cuando regrese a Cuba. Está convencida de que el Gobierno castrista incrementará su vigilancia y que fomentará las muestras de odio hacia ella por parte de sus compatriotas. Pero está segura, también, de que la visibilidad y la notoriedad que ha logrado en Washington actuarán, aunque sólo sea por un tiempo, como escudo protector.

La bloguera ha insistido de nuevo en la importancia de las nuevas tecnologías para acelerar la transición y los cambios en Cuba en un encuentro para hablar sobre el futuro de la libertad en isla que ha tenido lugar en el Instituto Cato, un centro de estudios e investigación ultraconservador. “No soy ilusa. Sé que un tuit no puede traer la democracia, pero en un régimen creado desde una política de trincheras, la información actúa como un ácido corrosivo”. ¿Qué es pues lo que se necesita para que Cuba viva en libertad? “Que la mayoría de los cubanos pierda el miedo”, ha reconocido Sánchez.