Bruselas prepara el terreno para suavizar los ajustes

El debate sobre las consecuencias de la austeridad copa la cumbre europea

François Hollande charla con Mariano Rajoy en la cumbre en Bruselas.
François Hollande charla con Mariano Rajoy en la cumbre en Bruselas. yves herman / REUTERS

Pura retórica. Palabras. Pero empieza a detectarse un viraje en Bruselas —suave, tímido, tibio; pero viraje al fin y al cabo—, una nueva narrativa que prepara el terreno para suavizar la política de austeridad a ultranza de los dos últimos años. Los líderes de los Veintisiete se reunieron la noche del jueves en Bruselas para reconocer que los continuos recortes no dan aún los resultados esperados. La zona euro lleva más de un año en recesión, en parte por los tijeretazos aplicados en todas partes y a la vez, y cerrará 2013 con nuevas caídas de PIB. Ante ese oscuro panorama al que se añaden crisis políticas en varios países, Bruselas anunció “más acciones de corto plazo”, nuevos estímulos —que no se detallaron— y la aplicación de la retahíla de medidas ya aprobadas en favor del crecimiento a que todavía no se han puesto en marcha.

En un Consejo Europeo de transición, los líderes tomaron nota y prometieron un viraje ante el riesgo creciente de “revueltas sociales” contra la austeridad, resumió el primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker. Incluso la canciller alemana, Angela Merkel, se salió del guion tantas veces repetido y aseguró que el crecimiento y la lucha contra el paro “deben ser ahora la prioridad” en la UE.

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, se sumó a esa nueva sintonía de forma inequívoca y se mostró preocupado por las consecuencias de seguir con la austeridad a ultranza. “Existe un riesgo de doble alejamiento: corremos el riesgo de que Europa se aleje del crecimiento y de que los ciudadanos se alejen de Europa”, dijo.

España se sumó —con la boca pequeña— a la petición francesa de un mayor papel del Banco Central Europeo en la lucha contra la crisis. “El ajuste europeo es sólido y hay que perseverar aunque los resultados estén tardando en llegar”, dijo una fuente de Moncloa, “pero se puede hacer más llevadero”. Bruselas tiene previsto flexibilizar los objetivos de déficit de varios países: España, Francia, Portugal y Holanda.

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Se trata de levantar el pedal del freno de la consolidación fiscal para no asfixiar la vuelta al crecimiento, de “revisar los ajustes después del control de daños que ha supuesto caer en la cuenta de que EE UU y otras áreas económicas están saliendo de la crisis mientras Europa va a seguir en recesión”, según la misma fuente. “El año pasado Europa entró en recesión mientras todo el resto del mundo crecía. Europa tiene que crecer”, insistió Rajoy. El jefe del Gobierno español aseguró que él no ha pedido aún más margen con el déficit. “Ya veremos”, señaló. Pero su ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, dijo esta misma semana que está esperando ese aire de Bruselas para poder a su vez dar más margen a las autonomías, cada vez más ahogadas.

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El presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, explicó que los líderes confirmaron el jueves “la estrategia económica general” contra la crisis. Pero inmediatamente después, tanto Van Rompuy como el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, pusieron el énfasis en “progresar más rápido en medidas que estimulen el crecimiento”. El primer ministro italiano, Mario Monti, enfatizó en una carta de despedida a los líderes europeos —tras su amarga derrota en las recientes elecciones— la necesidad de apoyar con medidas de estímulo a los países que están acometiendo las reformas más duras. Hasta ahora no hay nada de eso y la recesión es entre grave y severa en Grecia y Portugal, pero también en Italia y España. El caso italiano, con el éxito de la antipolítica de Beppe Grillo, está sirviendo también para buscar un giro de los alemanes, según fuentes españolas.

“La UE necesita una nueva combinación de política económica: seguir reformas a la alemana pero acompañarlas de políticas macroeconómicas anglosajonas”, aseguró a este diario una alta fuente europea. Ese es el nuevo mantra: seguir con las reformas y recortes, pero proceder a estimular allá donde sea posible. Todo el mundo está pensando en Alemania. Pero nadie se atreve todavía a decirlo alto y claro.

La alianza de los países del sur, en especial Francia, Italia y España, contra la defensa a ultranza de la austeridad se mantiene, aunque sea una alianza de baja intensidad. El presidente francés, François Hollande, se concentró ayer en otro pacto, siempre alejado de Merkel: el que fraguó con Londres para presionar a favor del levantamiento del embargo de armas a la oposición Siria, algo a lo que se opone Alemania. Hollande explicó que Rusia está armando al régimen y la UE debe responder para que lleguen armas a los opositores.

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