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Maduro y Capriles ya visten el traje de candidatos presidenciales

La enfermedad del presidente Hugo Chávez y el convencimiento de que no volverá hace que los actuales líderes políticos se comporten como si el país estuviera ya en elecciones

El vicepresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en la Asamblea Nacional el jueves.
El vicepresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en la Asamblea Nacional el jueves. AFP

La referencia más reciente a la salud del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, por parte de su Gobierno prescindió de la formalidad de las alocuciones de emisión obligatoria en radio y televisión. Este viernes, en un comentario al margen y mientras entrevistaba a los responsables del proyecto de la televisión digital en el país, el ministro de Comunicación e Información, Ernesto Villegas, dijo que el jefe del Estado “está en su proceso de recuperación acompañado con su familia”.

Pareció una respuesta a los intensos rumores que desde el miércoles dan cuenta de una recaída del comandante-presidente, quien desde el pasado 10 de diciembre no ha sido visto en actos oficiales tras ser operado de cáncer por cuarta vez en 18 meses. “Hay una operación psicológica para generar intranquilidad en el pueblo venezolano”, explicó Villegas restando importancia al nerviosismo y la avalancha de rumores que invaden las redes sociales en lo que se refiere al líder bolivariano.

El miércoles pasado, el exembajador de Panamá ante la OEA, Guillermo Cochez, inició esta cadena de especulaciones al afirmar en Twitter que Chávez había muerto cuatro días antes y que había permanecido en estado de muerte cerebral desde el 30 de diciembre, cuando sus hijos supuestamente habrían decidido desconectarlo. Cochez retó a los líderes venezolanos a desmentirlo. El exembajador mantiene una disputa con el Gobierno venezolano tras ser destituido por su propio Gobierno al opinar sobre la política local del país.

“¿Quién puede imaginar que la familia se pueda prestar para las cosas espantosas que están diciendo? Eso no tiene sentido”, afirmó Villegas.

“Hay una operación psicológica para generar intranquilidad en el pueblo venezolano”, dijo Villegas

Al tiempo que los comunicados sobre la salud de Chávez se hacen más escuetos y espaciados, las últimas apariciones del vicepresidente Nicolás Maduro y del gobernador del estado de Miranda y líder de la oposición, Henrique Capriles Radonski, dan cuenta de los nuevos roles que ambos están asumiendo en este thriller que es estos días Venezuela.

Maduro ya comienza a mostrarse como un presidente en funciones mientras traza el panegírico del comandante-presidente para convertirlo en un objeto de culto. El jueves recordó los días más vigorosos de Chávez cuando apareció hasta en tres actos políticos siguiendo el mismo guion que hizo famoso en todo el mundo al líder bolivariano. A los beneficiarios de los pisos construidos por la Gran Misión Vivienda Venezuela les explicó que el presidente había enfermado de cáncer en un lance suicida, que le llevó a trabajar sin descanso y sin cuidar de su salud “para procurar el bien de los que nunca tuvieron nada”. En la tarde, cuando acompañó a los ministros a consignar en el Parlamento los informes del trabajo del Ejecutivo en 2012, recordó que en Venezuela no había un “gobiernito”, sino una revolución socialista. Fue un caudaloso discurso de más de tres horas. Y luego cerró la noche clausurando el consejo político de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), el grupo de países apegados a la visión geopolítica del chavismo.

Todo esto lleva a pensar a algunos analistas locales que Maduro no solo gobierna de facto, sino que intenta sin mucho éxito reeditar la simpatía y la capacidad retórica del presidente. “En realidad”, agrega el politólogo de la Universidad Central de Venezuela Ángel Álvarez, “el vicepresidente apuesta a que Chávez hable a través de él”.

El vicepresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, reclamó el cese "del ataque y los rumores" sobre el presidente

Lo del gobiernito fue una respuesta a Henrique Capriles, que tiene muchas posibilidades de ser el abanderado opositor en caso de que el Consejo Nacional Electoral convoque a elecciones. Aún la Mesa de la Unidad, la coalición de partidos opositores, no ha anunciado su candidato, pero no son pocas las voces de peso que presionan para que la decisión no se haga de rogar. El veterano dirigente político y editor del diario Tal Cual, Teodoro Petkoff, dijo en un editorial que no había razón para demorar el consenso porque el gobernador del Estado de Miranda lucía como el candidato natural para la opinión pública opositora.

Capriles recibió un respaldo similar del líder de Voluntad Popular, Leopoldo López, lo que le ha dado impulso a su papel de líder de una oposición muy golpeada por el varapalo de las presidenciales del 7 de octubre. En los últimos días el ex candidato presidencial ha calificado a quienes gobiernan en ausencia de Chávez como “una pandilla de mediocres que le dice mentiras a los venezolanos”, y se ha mostrado dispuesto a medirse con Maduro. En un reciente acto dijo que ya había “raspado” (derrotado) a dos vicepresidentes en elecciones regionales y que le trajeran al tercero. “A la tercera va la vencida”, agregó.

Para el politólogo de la Universidad Central de Venezuela Ángel Álvarez, “el vicepresidente apuesta a que Chávez hable a través de él”

Según Álvarez, Capriles busca posicionarse como el líder de una oposición que tras la aplastante derrota de las elecciones regionales del 16 de diciembre, busca juntar los vidrios rotos y retomar una dirección política unitaria.

Y tan líder se siente que incluso afirmó en su cuenta de Twitter que este año habrá un cambio en Venezuela. “Un Gobierno que gobierne para todos y saque a nuestro país de la oscuridad”. Todo lo contrario piensa Diosdado Cabello, el presidente del Parlamento. El jueves, mientras recibía a Maduro en la Asamblea Nacional, al darle la bienvenida tuvo un desliz y lo llamó Presidente Ejecutivo de la República Bolivariana de Venezuela.