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Líderes africanos firman un acuerdo de paz para el Congo

Ninguno de los grupos rebeldes de la región ha participado en el pacto, auspiciado por la ONU

Con cinco millones de muertos, es el conflicto armado más mortífero desde la II Guerra Mundial

Miles de refugiados huyen de Goma en noviembre.
Miles de refugiados huyen de Goma en noviembre. AFP

Muchos mandatarios pero ningún insurgente. Once países africanos han firmado este domingo en Adis Abeba un acuerdo de paz para estabilizar el este de la República Democrática del Congo (RDC) y la región de los Grandes Lagos, donde desde hace dos décadas ha arraigado el conflicto más mortífero del planeta con presencia de decenas de grupos armados.

En el documento, considerado “histórico” por el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, los firmantes se comprometen a no intervenir en conflictos que se desarrollen en sus países vecinos y a abstenerse de apoyar a grupos rebeldes. La implicación de varios países en la contienda de Congo ha complicado durante años su resolución e incrementado la inestabilidad regional. Congo comparte fronteras con nueve países, y por los que limitan en su parte occidental —Ruanda, Uganda y Burundi— cruzan con frecuencia hombres y armas. Estos tres países están acusados además de financiar a grupos armados que operan en Congo.

Los firmantes del acuerdo de paz son Congo, todos sus vecinos –Angola, Burundi, República Centroafricana, República del Congo (Congo Brazzaville), Sudán del Sur, Tanzania, Ruanda, Uganda y Zambia- y Sudáfrica. En el pacto también participan la ONU y la Unión Africana (UA), junto a otros organismos regionales.

Este acuerdo, que no incluye a ninguno de los grupos armados que luchan en la RDC —en especial el M23, que  en noviembre pasado ocupó Goma y que expertos de la ONU vinculan a Ruanda—, es el último en una sucesión de pactos que durante años han fracasado a la hora de encontrar una solución al enquistado conflicto congoleño, en el que han muerto unos cinco millones de personas —es la guerra más sangrienta desde la II Mundial— y que ha convertido a la RDC en el país con récord mundial de violaciones, un promedio que supera las mil diarias.

El portavoz del M23, Bertrand Bisimwa, ha declarado que al menos el acuerdo “servirá para acallar los rumores” sobre los vínculos del grupo con Ruanda, pero se ha mostrado prudente a la hora de valorarlo.

El acuerdo abre la puerta a la intervención de una brigada de Naciones Unidas, la Fuerza Neutral Internacional (NIF, en sus siglas inglesas), integrada por soldados de países de la región bajo el mandato de la misión de la ONU en la RDC (Monusco), muy criticada en numerosas ocasiones por su inacción ante la proliferación de combates en la zona. La Monusco fue durante años la más grande y costosa del mundo y ahora es la segunda, apenas superada por los efectivos que integran la misión de la ONU en Darfur. Naciones Unidas ha precisado que el acuerdo “es solo el principio de una estrategia más completa”, pero espera que sea la base para sentar nuevas reglas de juego.

Según el Índice de Desarrollo Humano de 2011, la RDC era entonces el país más pobre del mundo, pese a su enorme riqueza natural: minas de diamantes, oro, cobalto, malaquita y, sobre todo, minerales como el coltán, fundamental para la fabricación de nuevas tecnologías. La RDC atesora el 80% de las reservas mundiales de este material.