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Washington prefiere que no se rompa la Unión

EE UU mantendrá a toda costa la “relación especial” con Reino Unido

El primer ministro británico David Cameron.
El primer ministro británico David Cameron. REUTERS

Barack Obama claramente prefiere al Reino Unido dentro de la Unión Europea, pero su salida no pondría en peligro a largo plazo los lazos particularmente estrechos que unen históricamente a ambas naciones en lo que desde tiempos de Winston Churchill se conoce como "relación especial".

El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, declaró, después de que el primer ministro británico, David Cameron, anunciara sus planes respecto a la consulta popular sobre la vinculación británica a Europa, que EE UU cree que "el Reino Unido es más fuerte como resultado de su pertenencia a la Unión Europea, así como la UE también es más fuerte contando con el Reino Unido como miembro". Carney añadió que, por supuesto, el procedimiento interno por el que esa relación sea decidida "corresponde a los gobiernos locales".

Cameron y Obama discutieron ese asunto en una conversación telefónica el pasado día 17. La Casa Blanca emitió entonces un comunicado en el que señalaba que el presidente norteamericano "valora la importancia de un Reino Unido fuerte en una Unión Europea fuerte, que puede hacer contribuciones decisivas para la paz, la prosperidad y la seguridad en Europa y en todo el mundo".

No siempre esa posición ha estado tan clara en Washington. Durante la última Administración, por ejemplo, se despreció públicamente la importancia de lo que se llamó despectivamente "la vieja Europa" y se potenció la relación bilateral con el Reino Unido como alternativa. También en Londres, los Gobiernos conservadores estimularon a EE UU a confiar en el Reino Unido y sospechar de Europa. "EE UU sabe que el Reino Unido es su verdadero amigo y que, cuando tiene problemas y necesita algo, nadie más en Europa se lo va a dar, porque son débiles y flojos", dijo Margaret Thatcher en 1984.

Obama también ha cultivado la "relación especial", pero su Gobierno está más interesado en el robustecimiento de Europa, en cuya crisis económica se ha implicado directamente, como un aliado con el peso suficiente como para afrontar juntos retos como el terrorismo o el crecimiento de China. Se ha dicho que Obama es el presidente más europeo de la historia de EE UU. Y eso corresponde tanto a su estilo de Gobierno como a su visión del mundo y su política de alianzas.