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Malí: la guerra de nunca empezar

Ban Ki-moon enfría el ardor bélico de África Occidental y Francia, empeñadas en liberar cuanto antes el norte del país de los terroristas

La conquista del norte de Malí fue, en marzo, un paseo para los cuatro grupos armados que la llevaron a cabo. La reconquista de ese enorme territorio se está convirtiendo, en cambio, en un camino tortuoso para los países africanos y sus valedores europeos antes incluso de haber empezado.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, acaba de echar esta semana un jarro de agua fría sobre el ardor bélico de la Comunidad de Estados de África Occidental (Cedeao) y de Francia, que la empuja a expulsar de ese territorio de 830.000 kilómetros cuadrados a los movimientos armados que hace ocho meses se lo arrebataron al Ejército maliense.

A finales de marzo la rama magrebí de Al Qaeda (AQMI), el Movimiento para la Unicidad de la Yihad en África Occidental (MUYAO), y dos grupos tuareg, Ansar Dine, de corte islamista, y el Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA), laico y nacionalista, se apoderaron de esa enorme región semidesértica cuya superficie equivale a la de España e Italia juntas. Más tarde el MUYAO desalojó manu militari a los tuareg moderados de la zona.

“Cuestiones fundamentales siguen en suspenso”, escribe Ban Ki-moon en un informe remitido al Consejo de Seguridad. No queda claro “cómo será dirigida esa fuerza, mantenida, entrenada, equipada y financiada”, añade. Se refiere a Afisma, el contingente de al menos 3.300 soldados que la Cedeao acordó hace tres semanas enviar a Malí para secundar a su Ejército en la reconquista del norte.

A finales de marzo Al Qaeda en el Magreb y dos grupos tuareg se hicieron con el control de la zona

El plan es secreto, pero se sabe que serán sobre todo Níger, Nigeria y Burkina Faso los países los que aportarán el grueso de las tropas. Arrancará en enero con el entrenamiento intensivo, por entre 200 y 400 instructores europeos, de algunas unidades recuperables del derrotado Ejército maliense (7.000 hombres).

Después llegarán a Malí los soldados de Afisma, que deberán aprender a coordinarse entre ellos y a sacar partido de la ayuda logística que les proporcionen los europeos. Serán, sin embargo, los soldados malienses recién adiestrados los que formarán la avanzadilla militar del asalto a la fortaleza islamista.

El apoyo consistirá, entre otras cosas, en inteligencia. Esa será, probablemente, la principal aportación de Estados Unidos, cuyos drones ya sobrevuelan el norte de Malí a partir de sus bases de Uagadugu y Nuakchot, según reveló en junio una investigación del diario The Washington Post. Francia también se dispone a inaugurar en la zona otra base de drones, según la agencia de prensa Associated Press.

“La superioridad nos la proporcionará la aviación” que atacará desde el aire, desveló recientemente en París Guillaume Soro, presidente del Parlamento de Costa de Marfil. Francia ha desmentido, sin embargo, que esté dispuesta a utilizar su fuerza aérea para bombardear a tuaregs y terroristas.

La Cedeao enviará un contingente de 3.300 soldados para ayudar al Ejército maliense a expulsar a los rebeldes

Estos tampoco pierden el tiempo ante la amenaza que se cierne. “No llevamos armas ahora para entregarlas mañana”, clama por teléfono desde Tombuctú el tuareg Sand Ould Boumama, portavoz de Ansar Dine. “Resistiremos porque es nuestro derecho”, recalca. Y para hacerlo son cada vez más numerosos.

“Cientos de hombres llegan al norte de todos los rincones”, explica por teléfono el diputado maliense Baba Haidara. “En Tombuctú ahora se habla urdu, árabe yemení, árabe chadiano…”. Entre los voluntarios está Mohammed Said Zakaria, español de 27 años, según reveló esta semana la policía marroquí al desmantelar una red que enviaba yihadistas a Malí.

De los cerca de 6.000 hombres que, atraídos por la yihad, se han alistado en los grupos armados, menos de 2.500 están en condiciones de empuñar un arma con eficacia, según el ministro francés de Defensa, Jean-Yves le Drian. Entre todos esos combatientes “la organización dominante es AQMI”, según declaró en Dakar el general Carter Ham, que dirige el mando del Pentágono para África (AFRICOM). “Es la rama de Al Qaeda más rica”, gracias a los secuestros de occidentales.

Pero los más fieros terroristas apenas son visibles. En septiembre sus socios del MUYAO rebasaron los confines del norte de Malí para adueñarse de la ciudad de Douentza y en noviembre de la de Menaka, mientras que Ansar Dine se acaba de apoderar, sin disparar, de Léré, cerca de la frontera mauritana. A AQMI no se la ve en primera línea.

Alrededor de 6.000 hombres se han alistado en los grupos armados atraídos por la yihad

Como preparación a la guerra los islamistas ya toman precauciones. Camuflan sus vehículos y han abandonado los edificios administrativos, en los que se instalaron en un primer momento. “Ya no viven en la ciudad”, explica el exalcalde de Gao, Sadou Diallo, en el diario La Dépêche de Bamako. “Vienen durante el día (…) y se van al caer la noche” al desierto.

“Ese será, probablemente, el principal problema de la guerra”, señala un diplomático desde Bamako. “Habrá que perseguirles en el desierto, que ellos conocen al dedillo, y hasta en las enrevesadas montañas de los Ifoghas”.

Pese a todas las pegas que formula, Ban reconoce, no obstante, en su informe que en última instancia una intervención militar “será sin duda necesaria (…) contra los más extremistas”. Pide al Consejo de Seguridad que la apruebe pero no que financie los entre 231 y 385 millones de euros que la guerra puede costar.

La reconquista deberá por tanto correr a cargo de la Unión Europea con Francia a la cabeza. No en balde es la antigua potencia colonial. Ban no habla de plazos en su informe, pero su enviado especial para el Sahel, el ex primer ministro italiano Romano Prodi, sostiene que la ofensiva no empezará “antes de septiembre”.

EEUU y Francia colaborarán en tareas de inteligencia con vuelos de 'drones' (aviones no tripulados)

El informe de Ban no gustó a los africanos. “(…) el contenido del informe parece estar por debajo de las expectativas del conjunto del continente”, escribió el jueves a Ban el presidente de la Unión Africana, el beninés Thomas Boni Yayi. También fastidió a Francia. París pidió el viernes que el Consejo de Seguridad dé luz verde al contingente africano antes del 20 de diciembre para intervenir probablemente en marzo, antes de que apriete el calor.

“Cualquier retroceso en lo concerniente al envío urgente de una fuerza internacional para combatir el terrorismo en el norte de Malí será interpretado como un síntoma de debilidad” ante los terroristas, se queja Boni Yayi en su misiva a Ban.

Este propugna, sin embargo, darse un tiempo para “dialogar” con los tuaregs, cuya fe integrista es reciente. Argelia, Mauritania y Burkina Faso están en la misma línea. Si fuese posible disociar a Ansar Dine de Al Qaeda será más fácil ganar la guerra.