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Análisis:ANÁLISIS | El final del secuestro más largo

¿Qué es AQMI?

Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) surgió como tal a inicios de 2007, a partir del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), a su vez escindido hacia 1998 del Grupo Islámico Armado (GIA) argelino que se había formado a comienzos de los noventa. Este último mantuvo una relación complicada con la entonces emergente Al Qaeda, pero aquel primero terminó por fusionarse con ella, mediante un acuerdo de mutua conveniencia negociado durante casi un año. Una trayectoria favorecida por los vínculos del GSPC con la extensión iraquí de Al Qaeda. Inmediatamente después de que dicho grupo se convirtiera en el cuerpo central de la nueva rama norteafricana de Al Qaeda, se introdujeron cambios en su repertorio de acción terrorista, entre los que destacan los atentados suicidas.

Además de los regímenes norteafricanos, en su punto de mira están "los judíos y los cruzados"

Abu Musab Abdeluadud, líder de AQMI, dijo en junio de 2007 que dicha organización "fue creada para ensalzar la palabra de Dios y el Estado del Corán, y para liberar a los pueblos del Magreb del puño de corruptos, tiranos y traidores, reconstruyendo la sociedad en base a la justicia, la religión y la moralidad, lo que llevará a la unidad espiritual, geográfica y política, acabando con divisiones y diferencias". Tras este enunciado de propósitos islamistas y panmagrebíes, continuaba: "La unidad de los muyahidín del Magreb Islámico junto a los de Oriente, bajo un mismo estandarte y un solo emir, es una importante iniciativa histórica del mayor interés estratégico que atemoriza a Occidente, y las consecuencias de ello pueden ser determinantes para el futuro del combate entre Occidente y el islam".

Aunque en el punto de mira de AQMI están principalmente los regímenes norteafricanos, en febrero de 2007 sus dirigentes definían como "verdaderos enemigos" a "la alianza del mal de los judíos, los cruzados y sus esclavos los apóstatas y quienes les ayudan". En enero de 2009 hablaban de golpear "los pilares de la alianza satánica, compuesta de judíos, cristianos y renegados", mostrando un ideario a la vez takfir y antioccidental con implicaciones para ciudadanos e intereses extranjeros en la región, en particular europeos, estadounidenses e israelíes. Eso sí, la extensión norteafricana de Al Qaeda ha heredado del GSPC una especial hostilidad hacia Francia. Es también revelador que recientemente fundara su propia productora de propaganda audiovisual denominándola Al Andalus.

Sin embargo, AQMI no es la entidad panmagrebí que pretendía ser. Su influjo se deja sentir en toda la zona, pero la mayoría de sus atentados, hace ya tiempo que de limitada magnitud, han ocurrido en Argelia. Fuera de este país, donde varios centenares de miembros integrados en las diferentes secciones territoriales y relativamente autónomas de la extensión norteafricana de Al Qaeda afrontan la ofensiva del Gobierno contra sus bases, los logros fundamentales de la misma se refieren al mantenimiento de ciertas infraestructuras para el adiestramiento en el Sahel, la articulación de una serie de células que integran a súbditos de otros países de la región y el aprovechamiento de condiciones favorables al secuestro con fines económicos de transeúntes occidentales.

AQMI ha asesinado a dos rehenes europeos y llevado a cabo acciones cruentas en Mauritania o Níger, por ejemplo, pero sus víctimas mortales son básicamente argelinas y musulmanas. Esta realidad parece incidir negativamente sobre la imagen de dicha organización yihadista en Argelia y el resto del Magreb, ámbito en el que por otra parte avanza la implementación de medidas nacionales contraterroristas aun si la cooperación internacional dista de ser óptima. Es verosímil que aquellos neosalafistas magrebíes se planteen actuar en otro escenario y contra otros blancos. Durante mis visitas de los últimos meses al norte de África he apreciado cierta fundada inquietud por el hecho de que el liderazgo de AQMI estuviese sopesando cometer un atentado suicida en algún país propicio de la Unión Europea.

Fernando Reinares es investigador principal de terrorismo internacional en el Real Instituto Elcano y catedrático de Ciencia Política en la Universidad Rey Juan Carlos.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de agosto de 2010