Obama: “El ‘caso Petraeus’ no pone en peligro la seguridad nacional”

El presidente aborda los asuntos más urgentes de su agenda política

Obama sonríe durante la comparecencia en la Casa Blanca.
Obama sonríe durante la comparecencia en la Casa Blanca.JIM WATSON (AFP)

Barack Obama aseguró este miércoles que, por la información de que dispone hasta el momento, el caso Petraeus “no ha puesto en peligro la seguridad nacional” de Estados Unidos. El presidente norteamericano se negó a opinar sobre cómo ha conducido el FBI la investigación y sobre por qué no se informó a la Casa Blanca antes de las elecciones. “Prefiero esperar y ver antes de emitir un juicio”, dijo.

En la primera rueda de prensa desde que obtuvo la reelección, Obama sentó su posición sobre los asuntos más urgentes de su agenda y otros que marcarán su segundo mandato: además del escándalo en la cúspide del Pentágono, el ataque contra el consulado en Bengasi, las negociaciones sobre el abismo fiscal, la reforma migratoria, la crisis en Siria, el cambio climático y el programa nuclear de Irán.

El presidente elogió la trayectoria del general David Petraeus, que dejó la semana pasada la dirección de la CIA al conocerse que mantenía una relación extramatrimonial, y restó trascendencia a las consecuencias políticas del caso. “No tengo pruebas en este momento de que haya sido revelada información clasificada que pueda tener un impacto negativo para la seguridad nacional”, afirmó,

Obama fue prudente en cuanto al aspecto más controvertido de este asunto, el de la implicación del FBI. Dijo que esa agencia actúa de acuerdo a sus propios protocolos y que, por alguna razón, se consideró que era mejor que la Casa Blanca no estuviera al tanto de la investigación en marcha. “Se supone que nosotros no tenemos por qué meternos en una investigación del FBI”, explicó.

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El portavoz del presidente ha asegurado que éste tuvo noticias por primera vez del caso Petraeus el miércoles de la pasada semana, dos días antes de hacerse público. Posteriormente, se ha sabido que un agente del FBI, al parecer actuando por decisión personal, había filtrado la investigación a un alto dirigente del Partido Republicano. Este aspecto del caso es polémico en cuanto coincide con los días finales de la campaña para las elecciones presidenciales.

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Otro de los ángulos conflictivos del caso Petraeus es su posible vinculación con la investigación en el Congreso del ataque del 11 de septiembre en el que perdieron la vida en Bengasi cuatro norteamericano, entre ellos el embajador en Libia, Chistopher Stevens. Petraeus comparecerá, finalmente, en el Capitolio para tratar de esclarecer ese episodio. El senador republicano John McCain, insatisfecho con la respuesta dada hasta ahora por la Casa Blanca sobre este tema, solicitó el miércoles la creación de una comisión especial independiente, del tipo de la del Watergate, para profundizar en la investigación.

Obama defendió la reacción de su Gobierno en ese ataque. “Inmediatamente que supimos que estaban en peligro, mis órdenes fueron las de hacer todo lo posible para proteger sus vidas”, dijo. Igualmente, defendió a la embajadora en Naciones Unidas, Susan Rice, candidata a la secretaría de Estado y a la que McCain ha advertido que tratará de impedir su designación por todos los medios debido a sus aparentes errores en la interpretación de los sucesos de Bengasi. “Si McCain quiere meterse con alguien, que se meta conmigo, no con Susan Rice”, advirtió, claramente molesto.

No tengo pruebas en este momento de que haya sido revelada información clasificada que pueda tener un impacto negativo para la seguridad nacional”

El presidente insistió en esta rueda de prensa en que tiene el propósito de aumentar los ingresos del estado para evitar el abismo fiscal mediante la elevación de los impuestos a los ricos. Garantizó que el 98% de los ciudadanos y el 97% de las empresas no se verán afectados por esa medida. Ofreció escuchar las propuestas de la oposición republicana y advirtió que, si no se llega a un acuerdo para la solución de este problema, EE UU “podría volver a caer en la recesión” económica.

Obama abundó en su promesa de sacar adelante durante la próxima legislatura una reforma del sistema migratorio, que debe de incluir, según anticipó, “la creación de una vía para la legalización” de los más de once millones de personas indocumentadas que viven actualmente en este país. “Estoy muy confiado en que será posible hacerlo”, manifestó.

Por primera vez, el presidente norteamericano se refirió a los grupos de la oposición en Siria como “legítimos representantes de los deseos de su pueblo”, aunque añadió que todavía no había llegado el momento de reconocerlos como Gobierno sirio en el exilio. Tampoco se pronunció a favor de entregarles armas para su combate contra el régimen de Bechar al Asad, aunque insistió en que éste acabará cayendo y se le apreció menos hostil que otras veces a la idea de apoyar de forma más efectiva a los rebeldes, a los que elogió por los progresos hechos en los últimos días hacia su unidad.

El presidente insistió en esta rueda de prensa en que tiene el propósito de aumentar los ingresos del estado para evitar el abismo fiscal mediante la elevación de los impuestos a los ricos

En relación con Siria, Obama dijo compartir las preocupaciones de Israel por los movimientos de armas químicas que se han apreciado desde el inicio de la revuelta, y prometió que su Administración seguirá implicada en la búsqueda de una solución, en coordinación con Turquía y otros países de la región.

Sobre otro frente de preocupación para Israel, el de Irán, el presidente estadounidense afirmó que su posición no ha cambiado después de las elecciones. Recordó que sigue comprometido en impedir que Irán tenga armas nucleares, pero que “aún hay tiempo” para hacerlo de forma pacífica. “Sigo creyendo que la negociación es la mejor forma de conseguirlo”, dijo. Anunció que “en los próximos meses” hará un nuevo esfuerzo para que el régimen iraní se siente a negociar.

Obama declaró que el huracán Sandy y otras catástrofes naturales son la prueba de que “el cambio climático existe”, y, aunque condicionó su actuación en ese campo a la evolución de la crisis económica, adelantó que se le oirá hablar más de soluciones para el cambio climático en este segundo mandato.

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