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Grecia aprueba más recortes en medio de violentas protestas ante el parlamento

La cámara ha dado luz verde a nuevas medidas de austeridad para recibir la ayuda de la UE

Un policía envuelto en fuego, delante del parlamento griego. Ver fotogalería
Un policía envuelto en fuego, delante del parlamento griego. AP

La policía con bombas lacrimógenas; los manifestantes con cócteles molotov. La concentración ante el parlamento griego en Atenas alcanzó su máxima violencia horas antes de que la cámara se reuniera para aprobar nuevas medidas de recortes sociales. En medio de los violentos disturbios, Grecia ha vuelto a decir sí a un nuevo plan de austeridad para ahorrar 18.500 millones de euros, necesario para recibir la ayuda de la Unión Europea, pero ampliamente impopular.

El paquete de medidas, que incluye desde despidos de funcionarios a recortes de las pensiones y el copago sanitario, fue aprobado con un estrecho margen de 153 votos a favor, 128 en contra y 18 abstenciones, en una votación que requería de mayoría absoluta. La mayoría de los diputados del partido centroizquierdista Dimar, socio del tripartito del Gobierno, se abstuvieron tal y como habían anunciado.

Las protestas en la calle se iniciaron a media tarde, pero alcanzaron su mayor tensión cuando un grupo de unos 300 manifestantes intentaron romper el cordón policial que impedía el acercamiento al parlamento ateniense, donde el primer ministro Antonis Samaras iba a presentar para su aprobación un nuevo plan de austeridad. Una veintena de personas fue detenida.

La tensión aumentó dentro del Parlamento cuando se suspendió momentánemaente la sesión al ponerse en huelga su personal laboral, nada más anunciarse que los nuevos recortes también les afectaría a ellos. Los parlamentarios de la oposición se fueron de la cámara en señal de protesta. El ministro de Finanzas Yannis Stournaras hecho marcha atrás, ante el temor de que no se pudiera votar el plan, y la sesión se reanudó.

Fuera, manifestantes y policías se movían entre una humareda de gases lacrimógenos, cócteles molotov, banderas y pancartas y gritos de  “Ellos o nosotros”. Unos 100.000 personas en total se habían concentrado al grito de “Luchemos” o “Se están bebiendo nuestra sangre”, en una de las mayores manifestaciones que se han visto en los últimos meses, según dijo la policía.

Los manifestantes llevaban también banderas italianas, portuguesas y españolas, en solidaridad con países que también están afrontando recortes sociales.

"Esas medidas nos están matando poco a poco y los legisladores no nos dan una esperanza”, declaraba a Reuters Maria Aliferopoulou, una madre de 52 años de edad, con dos hijos y unos ingresos de mil euros al mes. “Ellos son ricos, ellos lo tienen todo y nosotros no tenemos nada y estamos luchando para sobrevivir”.

El transporte público dejó de funcionar, y escuelas, bancos y oficianas gubernamentales cerraron, la basura se apila en las calles por segundo día a causa de las 48 horas de huelga general convocada para protestar contra el voto favorable a las medidas.

La oposición y los sindicatos opinan que las nuevas medidas incrementarán la pobreza y profundizarán en una recesión que dura ya cinco años de un país con el 25% de desempleo.

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