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EE UU sigue con interés las elecciones de Venezuela

Washington confía en que un relevo en el poder rompa los lazos con Irán

La OEA insta a que el escrutinio se dé a conocer lo antes posible

Simpatizantes del presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Simpatizantes del presidente de Venezuela, Hugo Chávez. AFP

Washington ya no se relaciona con América Latina con las políticas que lo hacía Richard Nixon o Ronald Reagan. Ni tan siquiera se relaciona con Venezuela como lo hacía George W. Bush. Estos últimos días, la Casa Blanca sigue con atento interés los comicios que se desarrollarán en aquel país este fin de semana, cuando Hugo Chávez se enfrente el domingo a sus elecciones más difíciles tras casi 14 años en el poder.

La Casa Blanca espera un resultado ajustado en las próximas elecciones. Tan cerrado, que en los últimos días expertos y medios de comunicación especulaban con la idea de una Venezuela sin Chávez y por tanto una forzosa recomposición de las alianzas estratégicas que la república bolivariana mantiene con el continente Americano y otros países, como por ejemplo Irán. “Washington espera que el resultado sea muy cerrado. Chávez tiene muchas ventajas pero Capriles ha hecho una campaña extraordinaria y ha cobrado mucha velocidad”, asegura Michael Shifter, presidente del centro de análisis Diálogo Interamericano.

Barack Obama ha huido del enfrentamiento con Chávez, nunca ha elevado el tono en las relaciones diplomáticas entres ambos países e incluso ha llegado a afirmar que Venezuela –a pesar de sus vínculos con el régimen de los ayatolás- no es una amenaza para Estados Unidos. Washington nunca ha querido darle a Chávez el oxígeno retórico que tanto busca. Mientras Obama se ha limitado a decir siempre -en el tono más diplomático y neutral posible- que su “gran preocupación” es que Venezuela pueda tener “elecciones libres y justas”, Chávez proclamaba el pasado domingo que si él fuera estadounidense “votaría por Obama”. También dijo que “si Obama fuese de ahí de Barlovento, o de aquí de un barrio de Caracas, votaría por Chávez”.

La respuesta de Washington es siempre la misma: la negación del oxígeno. De ser reelegido para un tercer mandato, dijo Chávez, desearía “retomar las relaciones” con EEUU, de quien se mantiene alejado desde que a finales de 2010 Washington revocase el visado del embajador venezolano de entonces en respuesta a la decisión de Caracas de no aceptar al homólogo norteamericano, vetado por unas declaraciones hechas en el Senado. En la actualidad, las embajadas las llevan encargados de negocios.

Según Shifter, lo que suceda este domingo es “crítico”. “Otro mandato de Chávez supondría perpetuar las tensiones con Estados Unidos y con Capriles [Henrique Capriles Radonski, candidato presidencial por la Mesa de la Unidad Democrática] las relaciones mejorarían casi con seguridad –por ejemplo, habría embajadores en Washington y Caracas-“, destaca el profesor de política latinoamericana en el Servicio Exterior de la Universidad de Georgetown.

Desde el departamento de Estado norteamericano, a través de su portavoz Mark Toner, se aseguraba en la mañana del sábado que las elecciones venezolanas se están siguiendo “muy de cerca”. Los únicos otros comentarios que la Administración ha hecho han sido que desean que se pueda oír “la voz del pueblo de Venezuela” y que las elecciones sean “libres y justas”.

Si las urnas le quitasen el poder a quien ha forzado su perpetuación en él en los últimos 13 años, o el resultado fuese cuestionado, podrían darse enfrentamientos que harían necesario que EEUU cuente ya con planes de contingencia. “La situación de seguridad va a ser observada muy de cerca, no me cabe duda”, afirma el presidente de Diálogo Interamericano. “Sobre todo dependiendo de cómo de polarizados sean los comicios y debido a toda la pasión que se vive en ambos lados”.

Por su parte, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) -organismo que tiene su sede en Washington-, José Miguel Insulza, ha declarado este domingo a través de un comunicado que confiaba en que la jornada electoral fuera "un proceso tranquilo". Insulza hizo saber también su deseo de que los resultados se conozcan "lo más temprano posible" para evitar especulaciones que den lugar a altercados o brotes de violencia.

En el comunicado, el político chileno puso énfasis en que numerosos países latinoamericanos estaban contemplando "expectantes" los comicios más reñidos de los últimos 14 años en Venezuela.