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La refinería de Venezuela sigue en llamas

El Gobierno venezolano asegura que el fuego será controlado en "las próximas horas"

El balance de muertos de la explosión registrada el sábado se eleva al menos a 41

El incendio de la refinería de Amuay debería ser controlado en “las próximas horas”, ha anunciado este lunes el Gobierno venezolano. “La situación puede causar inquietud, pero ya hemos confinado el incendio [...] Pensamos que esta situación debería resolverse en las próximas horas”, ha declarado el ministro de la Energía y del petróleo, Rafael Ramírez, también presidente de la petrolera estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa), que gestiona el complejo de Amuay. El Gobierno ha mandado a más de 220 bomberos al lugar de los hechos.

Dos lenguas de fuego de unos 50 metros de alto estuvieron ardiendo este domingo, el día entero, en los patios de la refinería de Amuay, la planta de refino de gasolina más grande de la estatal Pdvsa, donde la madrugada de este sábado se produjo una explosión que mató a al menos 41 personas e hirió a más de 80.

Chávez, que ha visitado a las víctimas este domingo, descarta el escape de gas como causa de la explosión

“Es muy poco probable que (el fuego) escale y se salga de control. En el peor de los casos, si no se apaga, se confina y se espera que se consuma”, dijo este domingo el gerente del Centro Refinador Paraguaná, el complejo industrial del que forma parte la refinería de Amuay.

Los vecinos de Punto Fijo, esta ciudad-puerto libre de unos 270.000 habitantes, que vive del comercio y de la actividad petrolera, se dividían ayer en dos grupos. Los que permanecían frente al fuego, haciendo fotos con sus teléfonos celulares, y creían que, como dice el Gobierno, nada peor va a pasar. Y los que, también frente al fuego, decían: “Mira ese candelero. ¿Cómo van a decir que todo está normal?”. Por precaución, después del mediodía, vecinos y curiosos fueron desalojados.

Aún hay dudas acerca de cuál fue la fuente de ignición que, combinada con una fuga de gas en el patio de almacenamiento de la refinería, hizo estallar el fuego. La explosión destruyó siete tanques de combustible dentro de la planta y derrumbó los edificios de la periferia: un comando de la Guardia Nacional, ubicado a 500 metros de distancia, donde murieron 18 soldados con algunos de sus familiares; y las viviendas y negocios de más de 200 familias. Una de las versiones indica que la llama pudo encenderse en el Destacamento 44 de la Guardia: que el gas que escapó de la refinería pudo haber viajado hasta allí con el viento y que cualquier chispa hizo combustión. El olor a gas, dice Carlos Fernández, vecino del barrio La Pastora, que está justo a un costado de la refinería, se sentía desde hacía tres días. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que ha visitado este domingo a las víctimas de la explosión, ha descartado esta hipótesis. "Eso es imposible. Yo hablé con oficiales y me dijeron que esa noche no se detectó ninguna fuga de gas", ha asegurado. Chávez ha calificado la teoría de la "falta de mantenimiento" de la planta como causa de la explosión de "irresponsabilidad". "Es prácticamente imposible que aquí, en una instalación como esta, que es la refinería más grande del mundo, que está automatizada por todas partes, que tiene miles de trabajadores responsables y trabajadoras responsables día y noche, civiles y militares, haya una fuga de tres o cuatro días y que nadie le haga caso", ha opinado.

Las funerarias de la ciudad están repletas de deudos que velan a las víctimas. En Memoriales Paraguaná oraban por la memoria de Reneduar Jiménez Acosta, de 29 años, uno de los trabajadores del área de suministros de Petróleos de Venezuela, encargado de revisar la válvula de la esfera de gas donde se produjo el escape. Su compañero de guardia sobrevivió, pero fue trasladado al hospital Coromoto de la ciudad de Maracaibo, a cuatro hora de distancia en carretera, porque en esta ciudad de vocación petrolera no hay un solo hospital que cuente con una unidad de atención de quemaduras.

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