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Los islamistas radicales destrozan parte de una mezquita del siglo XV en Malí

La milicia Ansar Dine ha arrasado varios monumentos de Tombuctú, incluida en la lista de bienes culturales en peligro por la UNESCO

Captura de vídeo que muestra la destrucción del antiguo lugar sagrado.
Captura de vídeo que muestra la destrucción del antiguo lugar sagrado. AFP

Con picos, fusiles a la espalda, vestidos con chalecos en los que se podía leer “policía islámica” y al grito de “Alá es grande”, los islamistas radicales arrancaron y rompieron hoy la histórica puerta de madera de la mezquita de Sidi Yahia, del Siglo XV, en Tombuctú, la ciudad santa del norte de Mali. Por tercer día consecutivo, continuaron así la demolición de monumentos religiosos que, a ojos del islam rigorista que practican, son haram (pecado).

Desde el sábado han destruido o dañado siete de los 16 mausoleos dedicados a santones musulmanes que vivieron y fueron enterrados en Tombuctú y a los que hasta ahora sus habitantes imploraban para que lloviese, para evitar padecer la plaga de langosta o para que sus hijas casaderas fuesen fértiles.

Hoy cambiaron, sin embargo, de objetivo y se dedicaron a la puerta que siempre permanecía cerrada y que hicieron añicos. “Entre los civiles que los vieron algunos lloraron”, contó a la agencia AFP, al teléfono, un exguía turístico que aun reside en la ciudad cuya población (35.000 habitantes) ha, en parte, huido desde finales de marzo.

Fue entonces, hace más de tres meses, cuando dos movimientos tuareg, el islamista Ansar Dine (Defensores de la Fe) y otro independentista y laico, se adueñaron del norte de Malí (830.000 kilómetros cuadrados) con la ayuda de dos grupos terroristas, la rama magrebí de Al Qaeda (AQMI) y el Movimiento para la Unicidad del Yihad en África Occidental (MUYAO) que mantiene secuestrados a dos rehenes españoles desde octubre de 2011.

Los independentistas del Movimiento Nacional de Liberación del Azawad fueron después expulsados de las ciudades conquistadas –en la batalla de Gao hubo 35 muertos- en las que se imponía la sharia (ley islámica) y se prohibía el alcohol, el tabaco, el juego (incluido el futbol) y la música

El empeño en destrozar la puerta fue, aparentemente, para acabar con una leyenda popular que pretendía que, si algún día se abría, sucedería una desgracia. Antes se habían ensañado con los mausoleos de santones porque consideran que los buenos musulmanes solo pueden rezar a Alá y no a supuestos intermediarios. Rezarles es pecado.

Fundada en el siglo XI Tombuctú es conocida como la ciudad de los 333 santos porque muchos ulemas (sabios del islam), poetas, científicos etcétera la eligieron para vivir en la época de su esplendor. Posee tres de las mezquitas más antiguas de África (Sidi Yahia, Djingareyber y Sankoré).

La UNESCO (agencia de la ONU para la cultura) la colocó en la lista del patrimonio de la humanidad y, el jueves, advirtió que todo ese legado arqueológico estaba en peligro. La titular de cultura maliense, Diallo Fadima, pidió, el domingo en San Petersburgo, a sus homólogos de la UNESCO que tomasen medidas para impedir esa actuación “criminal”.

El Gobierno español deploró también hoy los “gravísimos” daños infligidos a los mausoleos. Las agresiones que sufren “atentan irreversiblemente contra la historia y la memoria de un pueblo”, recalca el comunicado.

La conferencia ministerial de San Petersburgo guardó a continuación un minuto de silencio por la destrucción de los mausoleos que, probablemente, continuará. Los tuareg de Ansar Dine han anunciado que acabarán con todos ellos. Además de Tombuctú hay otra tumba famosa, la de la dinastía Askia, en Gao, la otra ciudad importante del norte de Mali (90.000 habitantes) también en manos de los radicales.

Lo sucedido en el norte de Malí recuerda a la demolición, en 2001 por los talibanes afganos, de los budas de Bamiyan en el centro de Afganistán. Las enormes estatuas fueron dinamitadas.

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