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El Ejército egipcio asume el legislativo tras la disolución del Parlamento

El Constitucional invalida un tercio de asientos del Parlamento y falla su disolución

El tribunal da vía libre a la candidatura del ex primer ministro de Mubarak, Ahmed Shafiq

Se enfrentará en segunda vuelta al aspirante de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Morsi

Fuerzas militares y de seguridad custodian el Constitucional.
Fuerzas militares y de seguridad custodian el Constitucional. EFE

Lo que hasta ahora había sido una transición política que avanzaba a trompicones, se convirtió este jueves en un caos político y legislativo, que amenaza con incendiar las calles y con poner fin a las aspiraciones democráticas de millones de egipcios. Dos decisiones del Tribunal Constitucional fueron las culpables de que los militares vuelvan a concentrar el poder a 48 horas de las elecciones presidenciales, que debían poner fin a la tutela que ha ejercido el Ejército desde que la caída de Hosni Mubarak.

La primera sentencia declara inconstitucional la ley electoral, lo que en la práctica supone la disolución del recién nacido Parlamento y la probable reconquista del poder legislativo por parte de la Junta militar, al menos de momento. La segunda, invalida una ley que impedía a prominentes cargos del antiguo régimen aspirar a la presidencia del país, lo que implica que Ahmed Shafiq, el candidato que encarna el espíritu del dictador Mubarak y que arropa el Ejército, podría convertirse en el primer presidente elegido libremente en Egipto.

Según la ley electoral impugnada, dos tercios de los diputados debían ser elegidos por un sistema de listas de partidos, y el tercio restante correspondería a candidatos individuales. No obstante, tras un acuerdo entre la Junta Militar y los fuerzas políticas, se enmendó la norma para permitir que en la elección de los candidatos individuales pudieran concurrir personas afiliadas a partidos. Ahora ese acuerdo ha sido declarado inconstitucional por considerar que merma las opciones de ciudadanos independientes de poder servir en el Parlamento.

Las sentencias han caído como una bomba. En el caso de la disolución del Parlamento ni siquiera se sospechaba. Respaldan las decisiones a los que desde el principio abordaron con escepticismo las supuestas ansias de democracia de los militares egipcios y que ahora hablan de un golpe de Estado encubierto. Suponen además un importante desafío para los islamistas, que pierden el control del Parlamento. Un portavoz de los hermanos musulmanes, Issam Erian, dijo que Egipto entraba “en un túnel oscuro”. Abdel Moein Abdulfutú, el carismático candidato islamista que no logró superar la primera vuelta consideró que “mantener al candidato militar y disolver el Parlamento electo después de permitir al Ejército llevar a cabo detenciones es un golpe de Estado completo”. Mientras, Shafiq, el último primer ministro del rais, consideró “histórica” la decisión que le permite presentarse a las elecciones.

En las calles de El Cairo se registraron algunos altercados después de conocerse los veredictos. Numerosos observadores temen que el vuelco político-judicial termine por sembrar las calles de violencia si islamistas y revolucionarios deciden apelar a golpe de manifestación unas sentencias sobre las que no cabe recurso legal alguno. El miércoles, en una decisión que horas después se puede interpretar como un preludio de lo que se avecina, el ministerio de Justicia restableció algunos de los poderes que la recién derogada ley de emergencia otorgaba a los militares, entre ellos, la facultad de detener en la calle a civiles.

Foto de archivo del 12 de junio de Ahmed Shafiq.
Foto de archivo del 12 de junio de Ahmed Shafiq. EFE

Los dos veredictos marcarán las horas previas a las elecciones del próximo sábado, influyendo en la decisión de muchos egipcios que aún permanecen indecisos, pues no confían ni en Shafiq, ni en su adversario, Mohamed Morsi, el candidato de los Hermanos Musulmanes. Existe el temor entre buena parte de la población de que una victoria de Shafiq suponga una restauración en toda regla del régimen de Mubarak.

Ley de aislamiento

La "ley de aislamiento", aprobada en mediados de abril, tenía como finalidad privar a los altos cargos del régimen Mubarak de todos sus derechos políticos, incluido el de ocupar cualquier cargo electo. Así pues, de haberse aplicado, Shafiq debería haber sido descalificado de la carrera presidencial. Sin embargo, en una polémica decisión, la Junta Electoral optó por dar luz verde de forma cautelar a la candidatura del expremierde Mubarak, y elevar la norma al Constitucional para que se pronunciara sobre su legalidad. "El mensaje de este veredicto histórico es que la era de inestabilidad política ha terminado", ha dicho Shafiq en rueda de prensa.

Los juristas egipcios se han mostrado divididos respecto a la constitucionalidad de la norma, que sólo afecta a aquellos que ocuparon los cargos de presidente o vicepresidente de la República, de primer ministro, o posiciones de liderazgo dentro del disuelto PND, el partido del régimen, entre los años 2001 y 2011. Los expertos que se oponen a la legislación argumentan que la "ley de aislamiento" viola los derechos individuales, pues sostienen que el no se pueden sustraer los derechos políticos de una persona sin un veredicto de culpabilidad de un tribunal.

Los dos veredictos marcarán las horas previas a las elecciones del próximo sábado, influyendo en la decisión de muchos egipcios que aún permanecen indecisos, pues no confían ni en Shafiq, ni en su adversario, Mohamed Morsi, el candidato de los Hermanos Musulmanes. Existe el temor entre buena parte de la población de que una victoria de Shafiq comportaría una restauración en toda regla del régimen de Mubarak, que nunca llegó a disolverse pese a la caída del rais.

A buen seguro, estos miedos se han multiplicado durante las últimas horas, pues la prensa egipcia publica hoy que Junta Militar ha aprobado recientemente un decreto que permite a los miembros de los servicios de inteligencia el arresto sin orden judicial de ciudadanos en actos de protesta. Levantado el estado de emergencia hace un par de semanas, las autoridades egipcias, el llamado "estado profundo", ya tienen una nueva herramienta legal para abortar las previsibles movilizaciones masivas que provocaría una victoria de Shafiq.