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Un padre peruano halla en la selva los restos de su hijo policía

César Vilca desapareció hace tres semanas tras un ataque de Sendero Luminoso

El policía Luis Astuquillca a su llegada al aeropuerto de Lima el pasado lunes.
El policía Luis Astuquillca a su llegada al aeropuerto de Lima el pasado lunes. AP

Dionisio Vilca halló el miércoles por la tarde los restos de su hijo desparecido, el suboficial de policía César Vilca, en un paraje de la selva sur del Perú donde desde abril se enfrentan Sendero Luminoso y las fuerzas del orden. Era el segundo día de búsqueda. En menos de un mes ha habido siete muertos del Ejército y la policía y ningún guerrillero detenido.

“Está destrozado”, le dijo Vilca al director de la Dirección de Operaciones Especiales de la policía a la que perteneció su hijo César. El hallazgo realizado por el padre del suboficial es un nuevo revés para la lucha contra la guerrilla, que intentaba cercar a los terroristas y recuperar a los dos policías desaparecidos —Vilca y su compañero Luis Astuquillca— desde el 12 de abril en la zona de La Convención (Cuzco) dominada por las columnas de Sendero Luminoso lideradas por los hermanos Quispe Palomino.

Los guerrilleros secuestraron el 9 de abril a 36 trabajadores del complejo de gas de Camisea, el más grande del país, y tras la liberación de los rehenes cinco días después continúan las operaciones militares en el lugar.

Otro agente desaparecido llegó herido y a pie a una comisaría tras sobrevivir 17 días en la selva

César Vilca y Luis Astuquillca fueron abandonados el 12 de abril por un helicóptero durante un descenso rápido por cuerda que formaba parte de las acciones de búsqueda de los secuestrados. Los guerrilleros empezaron a disparar, el piloto abortó el descenso, y ellos quedaron a su suerte desde entonces.

Dionisio Vilca había rogado en varios canales de TV que las fuerzas del orden siguieran buscando a su hijo. En Lima, una pancarta colocada en los exteriores de la casa de la familia Vilca rezaba: “Busquen a mi hijo César Vilca. Ayúdenme”.

Las imágenes que se vieron el miércoles, registradas el martes durante la caminata del padre, eran trágicas. Entregaba fotocopias con el rostro de su hijo y su nombre a los escasos habitantes de la zona. Gritaba al viento “¡César, César!” en el monte. La mayoría de los habitantes indígenas de la zona fueron desplazados hace un par de semanas a las localidades de Quillabamba y Kiteni para que los civiles no resultaran heridos en las operaciones contra los restos de Sendero Luminoso. No todos abandonaron sus casas, por ello Vilca caminó el martes y miércoles con un guía indígena del lugar y un sobrino.

Desde la noche del miércoles, ciudadanos y congresistas se preguntan indignados cómo centenares de efectivos policiales y militares no pudieron encontrar el cuerpo del suboficial y el padre lo consiguió en dos días.

Una reacción similar generó la aparición, el sábado pasado, de Astuquillca, que llegó herido y caminando por sus propios medios a la comisaría de Kiteni (La Convención), después de sobrevivir 17 días en una zona de la selva desconocida para él. Kiteni se ha convertido en el nuevo centro de las operaciones militares, donde ahora el Ejército construye una base contrasubversiva, según informó el diario La República.

Astuquillca fue ayudado la noche del sábado por indígenas machiguengas, que le curaron una herida en la pierna, le alimentaron y le dieron un lugar donde dormir.

El domingo, Astuquillca relató a las autoridades que tuvo que abandonar a su compañero, también herido en la pierna, cuando fueron atacados por tercera vez por una columna de Sendero el 15 de abril . “Escápate, carajo!”, le espetó. El superviviente afirmó que en la víspera de dicho ataque Vilca estaba frío y había sufrido convulsiones.

El jueves por la mañana, en el Congreso, el parlamentario de oposición Carlos Bruce buscaba una treintena de firmas para solicitar la censura de los ministros de Defensa y de Interior. “La oposición no salió a criticar cuando los ministros presentaron el plan [de lucha contra la guerrilla] en sesión secreta en el Congreso, porque los terroristas estaban haciendo alarde, pero ya han pasado semanas y es nuestra responsabilidad pedir la renuncia de los ministros”, ha declarado Bruce a EL PAÍS.

El viernes 27, dos policías y un efectivo del Ejército murieron en la selva de La Convención en operaciones de búsqueda de Vilca y Astuquillca. Dos de ellos pisaron explosivos sembrados por los guerrilleros.

El presidente Ollanta Humala ha declarado que es su compromiso “llevar el Estado con desarrollo” a esas zonas que viven desde hace 20 años en estado de emergencia. “De soldado a soldado les digo que vamos a sacarlos adelante”, ha afirmado en un acto oficial en Chimbote, en la norteña región de Ancash.