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Emiratos Árabes Unidos se resiste a sancionar a Irán

Dubái ha solicitado a Washington que les exima de cumplir el castigo impuesto a Teherán por su programa atómico

Emiratos Árabes Unidos (EAU) se ha sumado a los países que piden a EEUU que les dispense de las sanciones financieras contra Irán. Su solicitud llega después de que martes la Administración Obama eximiera a Japón y a 10 países europeos por “haber reducido de forma significativa sus compras de petróleo iraní”. Esa medida da seis meses de margen a sus bancos para que puedan cerrar las operaciones con la República Islámica antes de que Washington les expulse de su sistema financiero.

“Desde el punto de vista económico, hay un argumento de peso para que se exima a EAU”, asegura Mohamed al Lahuel, economista jefe del Departamento de Desarrollo Económico de Dubái, citado en The National. “EAU tiene lazos comerciales históricos con Irán, y si las sanciones ralentizan el comercio, se verán afectados”, añade.

Aunque EAU no es un importador de petróleo, sus intercambios comerciales con Irán alcanzan los 50.000 millones de dírhams (unos 10.500 millones de euros) anuales, lo que equivale al 7% del producto interior bruto de EAU. Casi tres cuartas partes de esa cantidad corresponden a mercancías enviadas desde o a través de Dubái, uno de los siete emiratos de la federación, y suponen un tercio de las todas las importaciones iraníes.

EAU tiene lazos comerciales históricos con Irán, y si las sanciones ralentizan el comercio, se verán afectados”, dice un experto

Durante la última década, Dubái, donde residen unos 300.000 iraníes, se había convertido en el principal puerto de entrada a Irán de los productos europeos, estadounidenses y asiáticos, desde cereales hasta coches, pasando por productos electrónicos. Pero sobre todo, en su centro financiero a medida que las sanciones internacionales por su programa nuclear le cerraban el acceso a otros mercados. Sin embargo, esa presión ha terminado por afectar también al emirato.

En la medida en que EEUU ha endurecido sus controles, los bancos locales se han visto obligados a elegir entre dejar de trabajar con Irán o ser castigados por el sistema financiero internacional. En consecuencia, los comerciantes han dejado de obtener cartas de crédito y otros instrumentos para cobrar sus envíos, incluso para los productos permitidos como medicinas y alimentos. Desde hace algunas semanas, los cambistas emiratíes también han suspendido el cambio de riales, la moneda iraní.

La caída del negocio resulta patente en el Creek, el viejo puerto de Dubái, donde el trasiego de cargueros que hacen la ruta entre el emirato y Bandar Abbas se ha reducido considerablemente. Pero no son sólo los comerciantes emiratíes o iraníes lo que se ven afectados. Muchas compañías europeas, japonesas e incluso estadounidenses se habían establecido en Dubái con el propósito de comerciar con Irán, algo que ya sólo pueden hacer si aceptan el trueque y están dispuestos a enviar sus cargamentos sin seguro.