La misión europea Atalanta podrá realizar ataques en territorio somalí

La fuerza naval de la Unión Europea ha sido autorizada por el Gobierno de Mogadiscio para lanzar ataques desde mar y aire contra las bases piratas en el país africano

Un helicóptero de una fragata española interviene para evitar el secuestro de un buque coreano, en la costa de Somalia en 2010.
Un helicóptero de una fragata española interviene para evitar el secuestro de un buque coreano, en la costa de Somalia en 2010.EFE

La guerra contra la piratería en Somalia podrá adquirir un sentido más literal, ya que la fuerza naval europea ha sido autorizada a realizar ataques en suelo somalí. A partir de ahora, la misión Atalanta de la EU NAVFOR podrá atacar desde mar y aire las bases piratas en Somalia, después de que su Gobierno respondiera positivamente a una petición al respecto de la Unión Europea (UE).

La misión naval Atalanta podrá "operar en las aguas territoriales, aguas internas y en el territorio costero de Somalia y en su espacio aéreo", escribió el primer ministro somalí, Abdiweli Mohamed Ali, en su respuesta a las autoridades europeas, citado por Europa Press.

El Gobierno somalí permitirá a los navíos europeos operar en su territorio con el objetivo de "reforzar la seguridad marítima y ayudar a reprimir actos de piratería y robos armados frente a la costa de Somalia".

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"Sí, esa carta existe y fue enviada al secretario general de las Naciones Unidas y a la Unión Europea, tal y como nos habían pedido", confirmó Abdirahman Omar Osman, consejero especial del primer ministro y portavoz del Gobierno somalí.

La UE había pedido a las autoridades somalíes permiso para "emprender un rumbo de acción más robusto, que incluirá operar en las aguas internas y destruir la infraestructura de los piratas en las bases logísticas en el territorio de la costa somalí".

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Aunque no pretende enviar tropas terrestres a Somalia, la misión europea sí quiere ser capaz de atacar camiones, suministros, barcos y reservas de combustible de los piratas a lo largo de la costa somalí.

La Atalanta comenzó sus operaciones en diciembre de 2008 con el objetivo de escoltar barcos del Programa Mundial de Alimentos hacia Somalia y de disuadir ataques piratas contra embarcaciones pesqueras en la zona. Su composición cambia según la rotación de las unidades pero suele estar formada por entre 5 y 10 destructores o fragatas, un barco auxiliar y dos o tres aviones o helicópteros para operaciones de reconocimiento.

La petición europea llegó a Somalia también por carta, firmada por la Alta Representante de la Política Exterior y de Seguridad común, Catherine Ashton. "La UE solo impulsará estas acciones utilizando la fuerza necesaria y proporcionada, de manera que sean consistentes con la aplicación del derecho humanitario y de los derechos humanos internacionales", señaló Ashton en el documento, con fecha del 20 de febrero.

De hecho, el 27 de ese mes la UE acordó ampliar el mandato de la Atalanta en dos años más hasta finales de 2014, de acuerdo con las reclamaciones de España y Francia, los dos países que más contribuyen a la misión y que también tienen grandes intereses pesqueros en las aguas del Índico.

“Lo primero que hay que decir es que aumentar las actividades militares siempre conlleva riesgos”, opina Rashid Abdi, especialista en Somalia del International Crisis Group. “Pero dado que la actual administración se ha mostrado incapaz de lidiar con la piratería, y siempre y cuando las acciones se ejecuten con sumo cuidado y evitando daños colaterales, quizá sí sea la hora de probar con una intervención militar”.

Aun así, Abdi insiste en que la solución armada no puede ser la única. “Pero sólo tiene sentido dentro de un enfoque integral, porque mientras haya comunidades muy pobres en la costa somalí, los jóvenes tendrán un enorme incentivo para unirse a la piratería, e igualmente hay que formar a las propias fuerzas de seguridad somalíes”.

En esta línea, y como complemento a la misión Atalanta, la UE prepara además una misión civil cuyo objetivo sería ayudar a formar el personal de vigilancia marítima de Kenia, Tanzania, Yibuti y Seychelles. Esta misión también contribuiría a la creación de un cuerpo de guardacostas y a la formación de jueces y fiscales en las dos regiones más estables de Somalia, la semiautónoma Puntland y la independentista Somaliland.

El interés de la Unión Europea en Somalia ha crecido en los últimos meses y, en este sentido, ayer anunció la concesión de 67 millones de euros más para las tropas de la Unión Africana en Somalia (Amisom). En total, la UE habrá contribuido a esta misión con 325 millones de euros.

Aunque en la actualidad se trata de una actividad criminal organizada, en un principio los piratas somalíes buscaban defender sus costas de la pesca ilegal por parte de barcos extranjeros, que aprovecharían la ausencia de autoridades somalíes para introducirse en sus aguas territoriales y usar métodos ilegales de pesca.

Según la misión Atalanta, en la actualidad hay ocho barcos y un número indeterminado de pequeñas embarcaciones secuestradas por los piratas somalíes, con un número estimado de 213 rehenes. La organización ecologista Ecoterra, dedicada a la vigilancia de las aguas del Índico, aumenta esas cifras a 45 embarcaciones extranjeras y a 418 rehenes, incluyendo a las cooperantes españolas Marta Thiebaut y Montserrat Serra.

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