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EL DESAFÍO IRANÍ

Occidente cerca el petróleo de Irán

Japón se compromete a reducir “lo antes posible” sus importaciones de crudo

Las refinerías europeas ya han dejado de comprar petróleo al contado

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El cerco en torno a Irán se está estrechando. Japón anunció este jueves que va a reducir sus importaciones de petróleo iraní “lo antes posible”. También las empresas petroleras europeas han empezado a suspender o disminuir sus compras de crudo a ese país en previsión del embargo que estudia la UE. Y aunque China e India se han mostrado ambiguas ante la petición de Washington, hay signos de que ya están buscando alternativas de abastecimiento. Falta por ver si estas presiones económicas, unidas a la guerra encubierta que se desprende de la campaña de asesinatos de científicos y sabotajes, van a conseguir que el régimen de Teherán renuncie al programa nuclear como busca EE UU, o se enroque en una posición cada vez más peligrosa.

“Comprendemos perfectamente las acciones emprendidas por Estado Unidos”, declaró el ministro de Finanzas japonés, Jun Azumi, tras entrevistarse con el secretario del Tesoro norteamericano, Timothy Geithner. Tokio, que importa de Irán un 10% del petróleo que necesita, va a tomar “lo antes posible medidas concretas y graduales para reducir esa cuota”, según dijo Azumi. El ministro recordó que su país ya ha reducido un 40% sus importaciones de crudo iraní en los últimos cinco años.

La República Islámica es el tercer exportador de petróleo del mundo y vende unos 2,3 millones barriles de crudo al día, la mayoría en Asia.

Geithner ha realizado una visita a China y Japón en busca de apoyos para reforzar las medidas de presión internacionales sobre Irán. EE UU y sus aliados están convencidos de que el régimen iraní pretende dotarse de armas atómicas y, desde que se descubriera su programa nuclear secreto en 2002, han tratado de presionarle para que renuncie a la parte más delicada: el enriquecimiento de uranio. Ni la diplomacia primero, ni las sanciones de la ONU después, han logrado hacer cambiar de opinión a los dirigentes de Teherán, que hasta ahora han contado con los ingresos del petróleo para sortear esas trabas.

“Buscamos los medios de cortar los lazos del Banco Central con el sistema financiero internacional, y reducir sus ingresos petroleros”, reconoció Geithner, según la agencia France Presse. El presidente Barack Obama aprobó el 31 de diciembre una ley que permite congelar los haberes en EE UU de cualquier institución extranjera que comercie con el Banco Central iraní en el sector del petróleo.

También la presidencia danesa de la UE está preparando nuevas sanciones europeas. De acuerdo con filtraciones diplomáticas, la reunión del próximo día 23 debatirá un embargo petrolero con un periodo de transición de seis meses. Este plazo se necesita para permitir la adaptación de los países más afectados, como Italia, España y Grecia, que reciben el grueso de los 450.000 barriles diarios que Irán vende a la UE (un 18% de sus exportaciones).

Pero en anticipación de esas medidas, las refinerías europeas ya han dejado de hacer compras al contado de crudo iraní, según informa hoy el diario económico Financial Times. De momento, siguen recibiendo las entregas mensuales contratadas de antemano y cuya cancelación exigiría compensaciones. Esa decisión ha influido sin duda en el aumento del petróleo que Irán almacena en buques en alta mar, del que en los últimos días se ha hecho eco la prensa regional.

Los anuncios japonés y europeo son una buena noticia para EE UU, que la noche anterior recibió un jarro de agua fría de China, el mayor cliente iraní de crudo seguido de India y Japón. Pekín ha respaldado las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que piden a Teherán que ponga fin al enriquecimiento de uranio, pero critica a Washington y la UE por imponer sanciones adicionales. Tampoco las autoridades de Nueva Delhi han mostrado mucho entusiasmo. Un portavoz del Gobierno indio negó haber pedido a las refinerías que redujeran sus compras a Irán, su segundo abastecedor tras Arabia Saudí. Al contrario, una delegación va a viajar a ese país para ver cómo pagar los 400.000 barriles diarios que le compra sin contravenir las medidas estadounidenses.

India estaría tratando, al igual que China, de obtener precios ventajosos en un momento en que nadie quiere asociarse con Irán. Sin embargo, ambos países, cuyas compras de crudo iraní representan un 12% de sus necesidades, están buscando alternativas. El primer ministro chino, Wen Jiabao, inicia mañana un significativo viaje a Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Catar “para reforzar relaciones”. Las refinerías indias también han empezado a aumentar gradualmente sus compras en otros países de la región.

Aunque preocupadas por el cariz que está tomando el pulso iraní, las monarquías árabes del Golfo mantienen un discreto segundo plano. Pero desde que empezara la agitación con las amenazas iraníes de cerrar el estrecho de Ormuz a finales del año pasado, fuentes saudíes han hecho saber que su país “y otros productores del Golfo están dispuestos a echar una mano si es necesario”. Arabia Saudí es el mayor productor del mundo, con unos 10 millones de barriles diarios, y se estima que tiene capacidad adicional para poner otros dos millones en el mercado.

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