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El embajador alemán en España rechaza de plano los eurobonos

Reinhard Silberberg afirma que esa fórmula no ayuda a salir de la crisis

La canciller alemana, Angela Merkel. Ampliar foto
La canciller alemana, Angela Merkel. AP

Lo pudo decir más alto, pero no más claro. El embajador alemán en Madrid, Reinhard Silberberg, se ha mostrado radicalmente en contra tanto de los llamados eurobonos como de la compra masiva de títulos de deuda soberana por el Banco Central Europeo. En un discurso pronunciado con motivo de un almuerzo del Círculo Hispano-Alemán, el diplomático ha manifestado: “No creo que estos instrumentos nos ayuden a salir de la crisis”. Silberberg ha preguntado en voz alta: “¿Se evita así una política de endeudamiento excesivo, la causa real de la crisis?” Su respuesta ha sido rotunda: “No, pues con ello se debilita el incentivo de un mayor ahorro y disciplina presupuestaria”, para añadir a continuación que “para Alemania el debate en torno a la introducción de eurobonos es inoportuno en este momento porque no ayuda a resolver la crisis que estamos viviendo”.

A juicio del embajador, que ocupó altos cargos en el Ministerio de Exteriores durante el periodo de la gran coalición en Alemania entre la CDU y el SPD, el Gobierno federal considera la posibilidad de que “el Banco Central Europeo (BCE) sea un prestamista de último recurso” como una línea roja que no traspasará en ningún caso. “Los daños de semejante política serían enormes”, ha apostillado Silberberg. A propósito de los debates suscitados en los últimos días ha declarado que “mientras en la eurozona no esté armonizada la política económica y financiera, es decir, mientras se mantengan los desequilibrios económicos y haya diferentes políticas de endeudamiento, el BCE no podría asumir todo esto, incluso aunque quisiéramos”. En tono tajante ha señalado: “No podremos ni queremos superar la crisis del euro con la impresión de dinero".

El discurso del embajador estaba orientado básicamente a explicar a la opinión pública española la posición alemana en unos momentos en los que toda Europa está pendiente de los movimientos de ficha de Berlín y, en menor medida, de París. Entre los retos que, a juicio de Silberberg, tiene planteados el futuro Gobierno español del PP destacó la aplicación del freno al endeudamiento; la reforma del mercado laboral, del sistema sanitario y de las administraciones públicas, así como la creación de puestos de trabajo y la lucha contra las altísimas cifras de desempleo juvenil.

El Gobierno federal considera la posibilidad de que “el BCE sea un prestamista de último recurso” como una línea roja que no traspasará en ningún caso"

Tras defender a fondo el europeísmo de Alemania y su compromiso con la UE, el diplomático identificó los tres errores que, en su opinión, habían ocasionado la crisis. En primer lugar, hizo alusión a un endeudamiento excesivo de los Estados; en segundo, se refirió a la falta de competitividad de algunas economías europeas; y en tercer término, a fallos fundamentales en la construcción de la Unión Económica y Monetaria. A renglón seguido planteó cuáles serían las soluciones desde la óptica alemana y que se resumen en poner en orden las finanzas estatales con una estricta política de austeridad; acometer con decisión las reformas estructurales; y más control vinculante en materia económica y social, así como instrumentos para forzar la disciplina presupuestaria.

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