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Obama recurre al ejemplo de Luther King para defender su presidencia

El mandatario estadounidense reclama ante una gran concentración en Washington unidad y confianza en el cambio prometido

Antonio Caño
Barack Obama habla durante la ceremonia de inauguración de un monumento en honor a Martin Luther King
Barack Obama habla durante la ceremonia de inauguración de un monumento en honor a Martin Luther King Charles Dharapak (AP)

Reconvertido por unos minutos en el vibrante orador que un día fue, Barack Obama ha recurrido hoy a la memoria de Martin Luther King para defender su presidencia y reclamar unidad y confianza en el cambio prometido. “El cambio no es rápido ni simple ni está exento de controversia; requiere paciencia y dedicación”, ha declarado ante una gran concentración en Washington en homenaje al desaparecido líder de los derechos civiles.

Precedido de la voz aún irrepetible de Aretha Franklin y seguido por el canto del célebre We shall overcome!, Obama ha tratado de rescatar la esencia del mensaje que en el pasado cautivó a millones para combatir la frustración que en estos momentos domina Estados Unidos. La decepción por su gestión, la desesperación por la interminable crisis económica y la irritación por el enfrentamiento político han convertido esta era en una de las más ingobernables de la historia norteamericana. También en la que ha creado una generación más pesimista.

Obama la ha comparado con los difíciles tiempos en los que surgió la figura de Martin Luther King. El doctor King, como se le llama entre la comunidad afroamericana, luchó contra la discriminación racial y le dio un nuevo sentido de dignidad a los negros. Su figura es alabada por ello. Pero no solo por ello. También elevó el orgullo de todos los norteamericanos y ayudó decisivamente a perfeccionar su nación, al hacerla más justa. Y es por esto por lo que será siempre un punto de referencia.

Obama ha procurado hoy, en la inauguración del monumento a Martin Luther King erigido en el National Mall, utilizar esa referencia para levantar el ánimo de sus compatriotas y reunificarlos en la conquista del futuro. “No nos dejemos atrapar por las cosas tal como son, sigamos empujando para que sean como tienen que ser”, ha afirmado.

El cambio no es rápido ni simple ni está exento de controversia; requiere paciencia y dedicación” Barack Obama

Este es hoy un país mucho más escéptico y desconfiado que al que se dirigió Martin Luther King en su célebre discurso I have a dream!, hace casi medio siglo. Pero aún conserva una mística que lo hace diferente a Europa. A eso ha apelado Obama al convocar “hacia la tierra prometida de una nación y un mundo que sean más justos y más igualitarios para todos los hijos de Dios”.

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Obama ha mencionado la fuerte polarización política que hoy se vive, ha lamentado el dolor de tantas familias que carecen de empleo, se ha quejado de la escasa solidaridad con los inmigrantes y citado la indignación que generan los abusos de Wall Street.

Pero ha advertido que, para sobreponerse a todo eso, se requiere, más que la queja, un esfuerzo sostenido y una unidad de acción por encima de las diferencias ideológicas. “Martin Luther King no fue siempre una figura unificadora”, ha recordado. “Durante mucho tiempo le llamaron comunista, radical; unos decían que iba demasiado rápido y otros que demasiado lento”. Obama, el primer presidente negro, es la consumación de una parte del sueño de King. La otra, la de sobreponerse al desencanto y conducir al país hacia mejores días, está aún pendiente.

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