Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
PRIMAVERA ÁRABE

Nueva jornada sangrienta en Yemen

Medio centenar de muertos en la represión de las protestas contra el régimen y el bombardeo de una base de Al Qaeda al sur del país

La represión de una protesta contra el régimen del presidente Saleh en Saná ha dejado una docena de muertos
La represión de una protesta contra el régimen del presidente Saleh en Saná ha dejado una docena de muertos REUTERS

Nueva jornada sangrienta en Yemen. Cerca de medio centenar de personas han resultado muertas hoy en tres incidentes de distinta naturaleza. Por un lado, las fuerzas gubernamentales y sus somatenes han matado a 12 manifestantes cuando trataban de dispersar una nueva marcha en Saná pidiendo que el presidente Ali Abdalá Saleh deje el poder. Por otro, un nuevo enfrentamiento entre soldados pro-Saleh y milicias tribales contrarias al presidente ha dejado otras 10 víctimas mortales. Finalmente, el Ministerio de Defensa ha elevado a 24 los muertos en el bombardeo de una base de Al Qaeda en el sur del país durante la madrugada.

“Los civiles armados están disparando sin contemplaciones contra los manifestantes”, explicaba por teléfono un yemení en referencia a los somatenes que respaldan a las fuerzas gubernamentales y que no está claro a quién rinden cuentas. En una reciente entrevista con este diario, el general Yehya, jefe de la Seguridad Central y sobrino de Saleh, negó que estuvieran a sus órdenes, pero como pudo comprobar esta corresponsal la semana pasada esos armados campan por sus respetos en las zonas bajo su control.

Centenares de miles de yemeníes se habían dado cita en la plaza del Cambio desde primera hora de la mañana para pedir a la ONU que exija la dimisión de Saleh. El Consejo de Seguridad va a reunirse el próximo martes para considerar una resolución contra el régimen yemení. Después de nueve meses de protestas populares, el presidente, que lleva 33 años al frente del país y que ha colocado a sus familiares en todos los puestos clave, sigue mostrándose renuente a abandonar el poder.

El Consejo de Seguridad de la ONU estudiará el martes una resolución contra Yemen

La violenta respuesta de las fuerzas leales a Saleh se produjo cuando los manifestantes quisieron extender su protesta más allá de la zona acordonada por las tropas del general disidente Ali Mohsen. El régimen parece haber asumido la imposibilidad de acabar con la acampada por el cambio, pero no está dispuesto a que los revolucionarios extiendan su impronta al resto de la capital. Un primer intento de traspasar las líneas rojas también acabó con medio centenar de muertos los pasados 18 y 19 de septiembre. Algunos activistas se mostraron críticos con esa acción, que calificaron de suicida, pero otros empiezan a perder la paciencia con el estancamiento de la protesta.

Aunque la protesta popular ha sido mayoritariamente pacífica, varios rivales políticos del presidente se han subido al carro del cambio para tratar de avanzar sus intereses. Tal vez los más relevantes sean los hijos del jeque Al Ahmar, cuyas milicias volvieron a enfrentarse ayer con las fuerzas progubernamentales en el barrio de Hasaba, al norte de Saná. La zona, prácticamente destruida desde los combates de junio, venía siendo escenario de enfrentamientos esporádicos desde hace unos diez días. Pero hoy los choques han cobrado mayor intensidad poniendo de relieve el deseo de ambas partes por ganar terreno físico en la capital.

Mientras, en el sur de Yemen, el Ministerio de Defensa anunció esta mañana que un bombardeo había matado a 24 miembros de la rama local de Al Qaeda, entre ellos al egipcio Ibrahim al Banna, responsable de propaganda. Los medios locales han especulado con que hubiera sido obra de la aviación estadounidense, pero los militares yemeníes han desmentido ese extremo. En los últimos meses, el régimen parece estar haciendo un gran esfuerzo por demostrar la importancia de su colaboración en la lucha contra ese grupo terrorista.