Los empresarios de Brasil se suman a la cruzada de Rousseff contra la corrupción política

Un estudio señala que la corrupción cuesta al país por lo menos 50.000 millones de reales anuales, lo equivalente a la construcción de 57.000 escuelas

RÍO DE JANEIRO - 20 ago 2011 - 15:34 UTC

La escritora Rosika Darcy De Oliveira expresa hoy que "La ética como política llega a Brasil". Y hoy las dos mayores organizaciones de empresarios del país, la Firjan y la Fiesp han anunciado que se suman a la cruzada contra la corrupción política iniciada por la presidenta Dilma Rousseff y que preparan un manifiesto en su apoyo. La cruzada se ha convertido en un verdadero fenómeno que está teniendo eco en todo el país. Está convocada una protesta contra la corrupción para el 20 de septiembre en la mítica plaza de Cinelandia de Río de Janeiro, escenario de las grandes protestas cívicas y democráticas, mientras se multiplican las iniciativas en ese sentido en las redes sociales.

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Que el empresariado se haya querido sumar a la cruzada de Rousseff es sintomático. Ellos ven a la corrupción, que según todos los analistas se ha infiltrado en todas las instituciones del Estado, como un freno al desarrollo económico del ese gigante americano que es Brasil, una de las mayores potencias económicas actuales, y como "el camino por donde transitan las armas y las drogas" y por tanto la violencia, ha afirmado Eduardo Eugenio Gauvêa Viera, presidente del Sistema Firjan, quien subraya que "no es hora de hacer la vista gorda" y que "es un deber de toda la sociedad apoyar la iniciativa de la presidenta".

Los empresarios afirman que desean unirse a los esfuerzos de la prensa, de la universidad y de los creadores de opinión, ya que, según ellos "la corrupción inviabiliza la gobernabilidad". Según un estudio de Fiesp, concluido días atrás acerca del impacto de la corrupción en la economía, se estima que las pérdidas derivadas de los diferentes tipos de corrupción ascienden entre 50.000 y 80.000 millones de reales, lo equivalente a un 1,38% o un 2,3% del PIB nacional, según datos del 2010. Con el fruto de la corrupción se podrían construir, según los empresarios, 78 aeropuertos o 57.000 escuelas cada año.

La presidenta Rousseff, que, según la gente en la calle, "ha metido el dedo en el avispero de la corrupción del gobierno" y ahora ni ella misma sabe lo que puede desencadenar no sólo en las instituciones sino en la misma opinión pública. Rousseff se asusta de los apoyos que está recibiendo, incluso de líderes de la oposición, y para no aparecer como "heroína" y no crearse problemas con los partidos aliados de la base del gobierno, insiste en que "lo que ella quiere limpiar es la miseria del país" y que el foco de su gobierno es "hacer crecer la renta de los ciudadanos". Pero ella encendió la chispa y ahora el fuego está corriendo por el país. Hasta dónde y hasta cuándo es pronto para decirlo.

Un par de mujeres usan máscaras con el rostro de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, durante la manifestación en favor de los derechos de las mujeres, el miércoles pasado
Un par de mujeres usan máscaras con el rostro de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, durante la manifestación en favor de los derechos de las mujeres, el miércoles pasadoERALDO PERES (AP)

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