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El expresidente de Ucrania Yúshenko declara contra su aliada en la Revolución Naranja

Acusa a Timoshenko de ocultar el precio del gas negociado con Rusia

El ex presidente de Ucrania, Víctor Yúshenko, ha declarado hoy como testigo ante un tribunal de Kiev en contra de su aliada en la Revolución Naranja (2004) y posterior primera ministra, Yulia Timoshenko. La dama de hierro ucraniana está acusada de haber causado un perjuicio de 200 millones de dólares a su país por concertar en enero de 2009 onerosos contratos para comprar gas a Gazprom (el monopolio ruso de exportación) con el jefe de Gobierno Vladímir Putin.

Yúshenko ha dicho haberse enterado del precio acordado en ese entonces por Timoshenko por un fax procedente de Moscú, ya que, según ha afirmado, la primera ministra evitó reiteradamente responder a sus preguntas sobre el precio, límitandose a decir que éste era "bueno". El ex presidente ha solicitado al tribunal que citara a declarar a Putin y a Alekséi Miller, el jefe de Gazprom y ha pedido que sean anulados los contratos que vinculan a Ucrania con Gazprom.

La semana pasada, el actual presidente de Ucrania, Víctor Yanukóvich, no consiguió que su colega ruso, Dmitri Medvédev, se aviniera a hacerle una rebaja en los precios del gas. Estos ascienden a 355 dólares por mil metros cúbicos para el tercer trimestre de 2011 y pueden llegar a los 400 dólares en el cuarto trimestre. Los precios serían aún más altos de no mediar los llamados acuerdos de Járkov, por los que en abril de 2010 Ucrania obtuvo una rebaja del 30% y hasta 100 dólares de descuento por mil metros cúbicos a cambio de prolongar la presencia de la Flota Rusa del Mar Negro en Crimea hasta 2042.

El primer ministro de Ucrania, Mikola Azárov, considera que el precio justo del gas debería ser de cerca de 200 dólares por mil metros cúbicos y ha amenazado con llevar el tema a un tribunal de arbitraje internacional. El Kremlin utiliza de forma política sus recursos energéticos y esta semana Vladímir Putin ha hecho saber que Bielorrusia conseguirá un descuento, llamado "el bono de la integración", por su política de acercamiento a Moscú. A diferencia de Ucrania, Bielorrusia es miembro de la unión aduanera con Rusia y del espacio económico común.

En el marco del proceso a Timoshenko, el vicejefe del secretariado de Yúshenko, Aleksandr Shlapak, ha manifestado que había recurrido a los servicios de espionaje para conseguir copia de los contratos del gas firmados por Timoshenko. Ésta acudió a Moscú en enero de 2009 tras el fracaso de las negociaciones mantenidas con Gazprom por Oleg Dubina, que era el jefe de Naftogaz, la compañía nacional de gas de Ucrania. Gazprom había ofrecido a este negociador un precio de 250 dólares por mil metros cúbicos y Dubina, según Yúshenko, creía que se podría rebajarlo a 235 dólares. Sin embargo, el funcionario fue desautorizado y Gazprom impuso después un precio muy superior a los ucranianos.

Yúshenko y Timoshenko se acusan mutuamente de haber desautorizado a Dubina. En la noche del 1 de enero de 2009, el presidente y la primera ministra firmaron un comunicado, según el cual el precio del gas debia ser de 201 dólares por mil metros cúbicos y se rechazaba el precio ruso. Siguió después el viaje y la negociación de Timoshenko en Moscú y el misterio sobre los nuevos precios, lo que según el ex presidente es una prueba de la motivación política de Timoshenko. Los defensores de la primera ministra acusan a Yúshenko de estar involucrado en los negocios de RosUkraenergo, un intermediario en la compra-venta de gas de Gazprom, que Timoshenko suprimió.

Timoshenko, en prisión desde el 5 de agosto, se ha negado a interrogar a Yúshenko, alegando que no quería que se juzgara en la sala a la Revolución Naranja y que no quería "alegrar a los fiscales". El ex presidente ha sido recibido y despedido frente al juzgado por una lluvia de huevos lanzados por los partidarios de Timoshenko.