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La represión de las protestas deja otros 13 muertos en Siria

Los embajadores de EE UU y Francia visitan a los manifestantes en Hama

Decenas de miles de sirios volvieron a manifestarse ayer por las calles de la ciudad de Hama pidiendo la dimisión del presidente Bachar el Asad. En un simbólico acto de solidaridad, los embajadores de Estados Unidos, Robert Ford, y Francia, Eric Chevallier, desafiaron al régimen y acudieron a Hama mientras se desarrollaba la protesta, después de la oración en las mezquitas de la plegaria del viernes a primera hora de la tarde. Las manifestaciones se sucedieron por todo el país.

También ayer los disparos de las fuerzas de seguridad tiñeron de sangre las aspiraciones de democracia, libertad y paz de la sociedad siria. Según distintos grupos de activistas, 13 personas murieron en distintas protestas. De ellas, seis en el pueblo de Dumair, cerca de Damasco.

Hama se encuentra a unos 200 kilómetros al norte de la capital siria, y en los dos últimos meses ha sido escenario de las mayores protestas contra Bachar el Asad. Hace 30 años, su padre, Hafez el Asad, aplastó a sangre y fuego en la misma ciudad de Hama una protesta suní contra la minoría gobernante alauí que dejó entre 1.000 y 40.000 muertos, según las distintas versiones de los hechos.

Los vídeos, texto e imágenes enviados por los activistas a través de Internet muestran a miles de sirios portando una gigantesca bandera nacional y cantando: "El pueblo quiere que el régimen caiga".

El Gobierno condenó la visita de Ford a Hama como una muestra de que Estados Unidos está detrás de las protestas que desde hace cuatro meses se suceden en el país, cada una de ellas con más virulencia que la anterior y con un mayor número de participantes.

El Ministerio del Interior sirio indicó que Ford se reunió con "saboteadores y les incitó a la violencia, la protesta y a rechazar el diálogo" propuesto por Damasco para tratar de poner una solución al caso. A su vez, el embajador se declaró "muy preocupado" por el grado de violencia con que son reprimidas las manifestaciones y confirmó su apoyo a los sirios que se empeñan en "expresar su voluntad de cambio".

A su vez, el portavoz del Ministerio de Exteriores francés, Bernad Valero, señaló que el viaje del embajador Chevallier es otro más de los realizados para examinar sobre el terreno la situación de inestabilidad que atraviesa Siria. "Francia condena la violencia en Siria perpetrada por las autoridades contra los manifestantes", afirmó.

Como viene siendo habitual, las primeras manifestaciones se sucedieron a la salida de las mezquitas en distintos barrios de la capital, en la sureña ciudad de Deraa, en la ciudad industrial de Homs y finalmente a otras partes del país.

El activista Ammar Qurabi declaró que tres personas murieron en Maarat el Numan, en el extremo oriental de la provincia de Idlib; otros dos, en el céntrico distrito Midan de Damasco y otros tres en distintos incidentes en otras partes del país.