Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

La ausencia de Chávez desata especulaciones sobre su salud

El presidente de Venezuela convalece en La Habana desde hace dos semanas sin revelar su enfermedad

El canciller venezolano Nicolás Maduro ha querido hacer una analogía heroica entre la Independencia de Venezuela y el estado de salud del presidente Hugo Chávez, y algo salió mal. "La batalla que está dando el presidente Chávez por su salud tiene que ser la batalla de todos, la batalla por la vida, por el futuro inmediato de nuestra Patria. Esto es lo que podemos transmitirle a nuestros compatriotas, que acompañemos al presidente en esta gran batalla por su salud", declaró Maduro el viernes por la noche (madrugada del sábado en España), justo el día en que Venezuela conmemoraba el 190 aniversario del combate que selló la Independencia del país, la Batalla de Carabobo. Al minuto siguiente, el titular que corrió en los medios internacionales fue: "Chávez batalla por su vida". Los medios locales no le dieron mayor importancia a la declaración.

El 10 de junio pasado, el presidente Hugo Chávez fue sometido a una cirugía de emergencia en La Habana para tratarle un supuesto "absceso pélvico". Y tal ha sido el hermetismo de los Gobiernos de Venezuela y Cuba en el manejo de la información sobre su estado de salud, que cada día estalla entre los venezolanos un nuevo rumor respecto al que podría ser su verdadero estado de salud. Que sufre de cáncer de próstata, que se complicó luego de hacerse una liposucción, que casi muere de una peritonitis. A falta de partes médicos oficiales, abundan los diagnósticos de corrillo.

El silencio del propio Hugo Chávez alimenta las especulaciones. Hoy se cumplen exactamente dos semanas desde que los venezolanos no escuchan su voz en directo: la voz de un presidente que, desde que asumió el poder en 1998, no ha parado de hablar, que ha retrasmitido sus programas dominicales Aló, Presidente desde lugares tan lejanos a Caracas como Moscú. El día 12, el propio Chávez se puso al teléfono para dar a los venezolanos detalles de la intervención, a través de la cadena estatal Telesur: "La operación ha sido muy exitosa (...) Se han hecho biopsias, estudios, microbiología en distintos laboratorios, no hay ninguna señal maligna allí. Era un absceso y con la buena suerte de que no hubo infección. A mí nunca me dio fiebre, y esa es una de las razones por las que no se sabía que yo tenía eso", dijo la voz de Chávez desde el otro lado de la bocina.

Sin fecha para el regreso

Chávez, que llegó a La Habana el 8 de junio en medio de una gira que lo llevó a Brasil y a Ecuador, ya cumple 20 días fuera de su país. Cuando el canciller Maduro dio la primera noticia sobre su cirugía no mencionó para cuándo se calculaba el regreso del presidente. La última información que se ha escuchado en Venezuela al respecto la ofreció el miércoles Adán Chávez, hermano del mandatario y gobernador del Estado de Barinas. "No sabemos todavía exactamente cuándo regresará. Hay que esperar la evaluación de los médicos, pero en pocos días, diez días, doce días, el presidente estará por acá", dijo el mayor de los Chávez.

Si la estimación de Adán Chávez resulta cierta, el presidente ya estará de regreso para el 5 de julio, justo el día en que se conmemora el bicentenario de la Independencia. Lo que infiere la oposición venezolana es que el Gobierno quiere hacer coincidir el regreso de Hugo Chávez con la efeméride, para recibirlo con un acto apoteósico. "El chavismo lo que quiere es preparar un acto tan rimbombante como el de la entrada del general Patton en EE UU, después de la Segunda Mundial", opina el diputado Ismael García, del partido Podemos. García, antiguo aliado del Gobierno, es de los que creen que el Gabinete ha manejado irresponsablemente la información. "Tienen que dar un parte médico y no crear este clima de zozobra".

En ausencia de Chávez, el país sigue como él lo dejó: con una crisis eléctrica que ha obligado al Gobierno a racionar el servicio y con motines carcelarios que reflejan la violencia en unas prisiones donde han muerto unos 4.500 reos en los últimos diez años.