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Cientos de refugiados sirios siguen cruzando a Turquía

La ONU trabaja en una resolución que condene la violencia e imponga posibles sanciones.- Siria dice haber detenido a dos grupos de supuestos 'dirigentes terroristas'

Cientos de sirios siguen cruzando la frontera con Turquía buscando escapar de la brutal represión del régimen de Bachar el Assad. La agencia turca Anatalia ha difundido hoy que el número de refugiados supera los 4.300, mientras que miles se encuentran en campamentos en lado sirio de la frontera. Los refugiados son recibidos por los gendarmes turcos y transportados a los campos instalados para acogerlos y, aquellos que lo necesitan, a los hospitales. Alrededor de 60 personas han requerido hospitalización.

"Turquía ha recibido a numerosos visitantes en el pasado en sus tiempos de mayor necesidad y podemos hacerlo de nuevo", declaró un alto funcionario del Ministerio de Exteriores, Halit Cevik, dejando claro que este país no tiene la intención de cerrar sus puertas al flujo de refugiados provenientes de Siria.

Mientras, la situación en el interior del país sigue siendo confusa. La televisión estatal siria ha asegurado hoy que el Ejército ha detenido a dos grupos de "dirigentes terroristas" en las cercanías de la localidad rebelde de Jizr al-Shughur, en el noroeste del país, donde las Fuerzas Armadas comenzaron ayer una ofensiva militar. La televisión, que mostró imágenes de los militares en las cercanías de esa población, entrevistó a habitantes de la zona, en la provincia de Idled, que agradecieron la labor de los militares e insistieron en que bandas armadas se habían hecho con el control de la zona, pero sin dar más detalles.

El Ejército sirio comenzó una operación militar ayer que ya le ha llevado "a las puertas de Jizr al-Shughur", según el canal estatal, después de que 120 personas, en su mayoría militares, murieran el pasado día 6 en una emboscada de supuestos grupos armados, que se hicieron con el control de la zona, fronteriza con Turquía. Unas informaciones que no se pueden confirmar de manera independiente debido al férreo control informativo de las autoridades que han expulsado, detenido, amenazado y torturado a numerosos periodistas.

Mientras tanto, la ONG Observador Sirio de Derechos Humanos informó hoy de la muerte de 25 personas en las manifestaciones que se desarrollaron ayer en numerosas poblaciones del país. Según esta ONG, 11 personas murieron en la provincia de Idleb, nueve en Latakia (noroeste), tres en Damasco y dos en Basra al Harir (sur), por la dura represión de las fuerzas de seguridad, que emplearon tanques y helicópteros contra los manifestantes, según denunciaron grupos opositores. Otra organización opositora, Los Derechos Sirios, informó hoy de que, tras hacer un seguimiento de las distintas páginas web y los medios de información árabes, ha registrado los nombres de 34 víctimas mortales debido al castigo de las fuerzas de seguridad. Según este grupo, 13 personas murieron en Idleb, 14 en Latakia, cuatro en Damasco, dos en Deraa (sur) y una en Hama (centro).

El Consejo de Seguridad de la ONU trabaja en una resolución de condena

Por otro lado, el ministro de Exteriores sirio, Walid al Moualem, ha remitido una carta al secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, en la que protesta por la propuesta de resolución planteada por Reino Unido, Francia, Alemania y Portugal en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para condenar "las acciones del Gobierno sirio y pedir una suspensión inmediata de la violencia y las violaciones de Derechos Humanos básicos". El ministro ha recordado en su misiva que "es importante que el Consejo de Seguridad no intervenga en los asuntos internos de Siria, que es miembro fundador de las Naciones Unidas" y ha afirmado que dicha resolución "únicamente exacerbará la situación y enviará el mensaje a los extremistas y terroristas de que la destrucción que están llevando a cabo tiene el apoyo de las Naciones Unidas".

Los diplomáticos de los países del Consejo de Seguridad siguen negociando, desde ayer, para romper el estancamiento en el que se encuentra el borrador. Por ello, se ha acordado no imponer sanciones a Siria pero condenar las acciones del Gobierno sirio y pedir una suspensión inmediata de la violencia y las violaciones de Derechos Humanos básicos, así como señalar que las fuerzas de seguridad del país podrían ser culpables de crímenes contra la Humanidad. Rusia y China no están de acuerdo con cualquier discusión sobre Siria y han sugerido que usarían su derecho a veto para bloquear la resolución. Líbano, India, Brasil y Sudáfrica han mostrado también su oposición a partes del texto. Fuentes diplomáticas han señalado que el borrador podría ser votado la semana que viene.

Estados Unidos, sin embargo, apoya la propuesta de resolución y ha condenado al Gobierno sirio por su "uso indignante" de la violencia contra los manifestantes. Es lo que dice un comunicado difundido por el portavoz del presidente Barack Obama, Jay Carney, que exige "el fin inmediato a la brutalidad y la violencia". "El gobierno sirio lleva el país por un camino peligroso", afirma el comunicado, que señala que "las fuerzas de seguridad sirias continúan tiroteando, asaltando y deteniendo a manifestantes, mientras que los presos políticos siguen encarcelados".

Desde mediados de marzo, miles de sirios piden la introducción de reformas políticas y la caída del régimen, que ha respondido con mano de hierro a las exigencias, y que acusa a grupos armados y a una gran conspiración internacional de estar detrás de las protestas.