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El avión de Michelle Obama aborta un aterrizaje por el error de un controlador

El avión se acercó peligrosamente a otro militar de 200 toneladas por culpa de un controlador aéreo, según el Washington Post

Después de que Washington ordenara hace una semana reforzar el número de controladores aéreos durante el turno de noche en 27 torres para evitar incidentes y de que haya les concedido una hora más de descanso para que no se duerman en sus puestos de trabajo, ahora se suma un nuevo escándalo al sector. El avión en el que viajaba Michelle Obama tuvo que abortar su aterrizaje en la base militar de Andrews (situada a las afueras de Washington) tras acercarse peligrosamente a una aeronave militar de unas 200 toneladas debido al error de uno de los controladores, según han informado fuentes federales al Washington Post.

El aterrizaje del avión, un Boeing 737 que forma parte de la flota de aviones presidenciales, fue suspendido cuando los controladores temieron que alcanzase la pista de aterrizaje antes de que despegara el avión precedente, un avión de carga C-17, según funcionarios de la Administración Federal de Aviación (FAA). Debido a las turbulencias que puede causar un avión al aterrizar, la FAA tiene normas estrictas acerca de la separación que tienen que tener los aviones: la distancia mínima son 8 kilómetros, y estos dos estaban, al parecer, a unos 4,8 kilómetros, informa Efe.

Al parecer, las autoridades de la base anularon el aterrizaje de la aeronave en el que viajaba la primera dama de Estados Unidos al fracasar varias maniobras que debían alejarlo del otro avión. Michelle Obama volvía de Nueva York, hasta donde se trasladó para realizar una entrevista en televisión.

Desde la Administración Federal de la Aviación estadounidense aseguran que el controlador a cargo de comprobar el radal exhibió "una muy mala técnica de control". "No solo les aproximó demasiado, si no que desde la torre de Warrenton se dijo a Andrews que estaban más lejos de lo que en realidad estaban".

La FAA ha ordenado ya una investigación para aclarar qué pasó en el centro de control de Warrenton, en un momento en el que la institución se encuentra en el punto de mira de la opinión pública: el pasado 13 de abril, el único controlador del aeropuerto de Reno-Tahoe (Nevada) se quedó dormido mientras un vuelo médico que trasladaba a un paciente trataba de aterrizar, un escándalo que provocó la dimisión de Hank Krakowski, el director de la FAA.

El 24 de marzo la única persona en la torre del aeropuerto Ronald Reagan de Washington, a pocas millas del Capitolio, no respondió a las llamadas de al menos tres vuelos. Hay otros dos controladores suspendidos por un incidente similar en la madrugada del 29 de marzo en Lubbock (Texas).

Los controladores aseguran que estos problemas han sido constantes desde que el presidente Ronald Reagan restringió sus derechos en la década de los años noventa por lo que, aseguran, trabajan jornadas muy largas y apenas pueden descansar.