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EE UU concede una hora más de descanso a los controladores para evitar que se duerman en sus puestos

En un mes se han registrado cinco casos de trabajadores que echaban la siesta mientras permanecían en el aire aviones que debían vigilar

Para evitar que sigan apareciendo controladores aéreos dormidos en horas de trabajo, el Gobierno de EE UU ha acordado darles una hora de descanso extra.

A partir de ahora los controladores dispondrán de una hora más entre turno y turno -serán nueve en lugar de ocho-, principalmente con el propósito de que puedan dormir y acudan al trabajo más descansados. Esta medida se ha impuesto por encima de la otra opción que sopesaban las autoridades estadounidenses: la posibilidad de autorizar siestas durante las horas de trabajo.

"A los controladores no se les va a pagar por echarse la siesta. Eso no lo vamos a permitir", protestó en secretario (ministro) de Transportes de EE UU, Ray LaHood. Frente a él, numerosos científicos y portavoces de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, en sus siglas inglesas) mantiene que sería conveniente permitir pequeños periodos de descanso para evitar problemas como los registrados en el último mes, durante el que se han registrado cinco casos de controladores dormidos durante su turno. El último fue ayer mismo, en un radar especialmente activo que supervisa vuelos sobre Florida, el Atlántico y el Caribe.

Un mes de siestas

La polémica en torno a las siestas de los controladores se hizo especialmente severa cuando el único controlador en el aeropuerto de Reno-Tahoe (Nevada) se quedó dormido mientras un vuelo médico que trasladaba a un paciente trataba de aterrizar. Consiguió tomar tierra con la ayuda del centro de control de ruta del norte de California. El controlador estuvo sin atender las comunicaciones durante "16 minutos aproximadamente", según la FAA. Ray LaHood, se declaró "totalmente indignado" y el escándalo provocó que dimitiera Hank Krakowski, el director de la organización que vigila el tráfico aéreo.

El 24 de marzo la única persona en la torre del aeropuerto Ronald Reagan de Washington, a pocas millas del Capitolio, no respondió a las llamadas de al menos tres vuelos. Hay otros dos controladores suspendidos por un incidente similar en la madrugada del 29 de marzo en Lubbock (Texas) y otro por quedarse dormido (le había sucedido otras dos veces en enero.

Los controladores aseguran que estos problemas han sido constantes desde que el presidente Ronal Reagan restringió severamente sus derechos en los años noventa. Con motivo de los recortes en sus derechos, defienden, trabajan jornadas muy largas y apenas pueden descansar.