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Más de 800 muertos en una ciudad del oeste de Costa de Marfil

Las muertes se produjeron el mismo día en la ciudad de Duekué, según la Cruz Roja.- Las fuerzas del presidente electo atacan la residencia de Laurent Gbagbo.- El mandatario saliente pierde apoyos militares.- Fallece una trabajadora sueca de Naciones Unidas y un ciudadano francés, ambos por "balas perdidas".- 500 residentes extranjeros se refugian en una base militar francesa

"Al menos 800 personas" murieron el pasado 29 de marzo en una misma ciudad, en Duekué (situada al oeste de Costa de Marfil, según ha denunciado el Comité Internacional de la Cruz Roja. Según el organismo, citando informaciones recogidas en la zona, informa de que las muertes se produjeron como consecuencia de ataques violentos entre comunidades.

Una información que se conoce al final de otra jornada violenta en el país. Partidarios de Alassane Ouattara y miembros de los Jóvenes Patriotas de Laurent Gbagbo protagonizaron este viernes encarnizados combates que se han propagado por toda Abiyán, mientras el cerco se estrecha en torno al presidente saliente de Costa de Marfil. Los enfrentamientos más fuertes se han registrado en los alrededores de la estación de la televisión estatal, que cortó su señal después de que los leales al presidente electo Ouattara tomaran el control durante la noche. Las fuerzas de Gbagbo dijeron por la mañana que habían recuperado el canal de TV por la mañana y que siguen los combates.

Las cercanías de la residencia y oficina de Gbagbo también han sido escenario de fuertes tiroteos, así como dos importantes bases militares en esta ciudad, el enclave económico más importante del país. Abiyán se ha convertido en una zona de guerra desde que las fuerzas de Ouattara -reconocido como vencedor de las elecciones por la comunidad internacional- entraran el jueves y rodearan el palacio presidencial para expulsar definitivamente a Gbagbo del poder.

El presidente saliente, quien se niega a reconocer su derrota electoral y a entregar el poder, está "en paradero desconocido", según Francia. Analistas citados por la agencia Efe ubicaban a Gbagbo en el cuartel de Agban, el mayor del país y foco de resistencia a las Fuerzas Republicanas de Costa de Marfil (FRCI), donde se habían acuartelado previamente dos altos mandos cercanos al presidente saliente. Sin embargo, por la tarde, el portavoz del Gobierno de Gbagbo, Ahoua Don Mello, ha asegurado a AFP que está en su residencia junto con su familia.

Francia y Naciones Unidas han reiterado sus llamamientos para que Gbagbo deje el poder en manos de Ouattara, a quien reconocen como el vencedor de las elecciones de noviembre pasado, y que ponga fin a la violencia.

Imágenes emitidas en las televisiones han mostrado las consecuencias de una noche de disturbios y pillaje en la capital económica marfileña. La violencia se ha cobrado dos víctimas extranjera: una mujer sueca de 30 años que trabajaba para la misión de Naciones Unidas en el país (Onuci) y un profesor francés, hallado muerto de un disparo en su habitación de hotel en la capital oficial del país, Yamoussokro. Ambos han muerto producto de "balas perdidas", según las autoridades. Unos 500 residentes extranjeros (franceses y libaneses mayoritariamente) se han refugiado en una base militar de Francia.

Asalto final

Varias columnas de humo salían el viernes por la mañana del barrio de Cocody. Eran el resultado de los intensos combates que tuvieron lugar en las últimas horas en esa exclusiva zona de Abiyán, donde se encuentra la residencia de Gbagbo y numerosos edificios diplomáticos (aunque la ciudad cedió la capitalidad política a Yamusukro en 1983, sigue concentrando la mayoría de Embajadas). "Esto parece el asalto final", aseguraba un vecino a la agencia France Presse. "Hemos visto por la ventana a muchísimos combatientes", añadía otro.

Durante la noche, Ouattara decretó el cierre de las fronteras terrestres, aéreas y marítimas del país, así como un toque de queda en Abiyán. Aunque por la tarde ordenó la apertura del espacio aéreo, aún mantiene cerrados los límites marítimos y terrestres. La prohibición de salir a la calle -vigente hasta el domingo entre las nueve de la noche y las seis de la mañana locales- la establecía hasta ahora Gbagbo, por lo que se trata de un gesto significativo en la lucha por el poder. Paralelamente, los cascos azules de la ONU tomaron pacíficamente el control del Aeropuerto Internacional Féliz Houphouët-Boigny en Abiyán y tanto Francia como Onuci mantienen a sus tropas patrullando las calles de la ciudad. Una unidad del Ejército francés -la antigua potencia colonial mantiene una misión de paz denominada Unicornio que cuenta con un millar de militares- tuvo que intervenir en el barrio de Deux Plateaux para salvar a varios compatriotas atacados por los simpatizantes de Gbagbo. El Ministerio de Defensa francés aseguró el viernes por la mañana que unos 500 residentes extranjeros (150 de los cuales son de nacionalidad francesa) se han refugiado en las últimas horas en su base militar de Port-Bouët. El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, convocó un Gabinete de crisis sobre Costa de Marfil.

Los combates en la que es la ciudad más poblada del país se desencadenaron después de que expirara el ultimátum dado hace dos días por Ouattara a Gbagbo, para que tanto él como sus seguidores se entregaran. También tras un rápido avance de las fuerzas del presidente electo desde el norte del país, su feudo, hacia la costa atlántica del sur. Sin encontrar apenas resistencia, los militares leales al presidente electo se han hecho en los dos últimos días con la capital, Yamusukro (en el centro del país) y con San Pedro, el principal puerto (fundamental para el comercio de cacao, del que Costa de Marfil es el principal productor del mundo y cuyo precio ha caído un 21% en las últimas tres semanas). Solo les restaba entonces Abiyán, donde el expresidente se atrinchera. "Costa de Marfil es una e indivisible. Gbagbo tiene unas horas para partir. Si no, habrá una marcha sobre Abiyán y será más complicado para él", afirmó el primer ministro del Gobierno de Ouattara, Guillaume Soro, en la cadena France 24 . En la misma cadena, un representante de Amnistía Internacional ha alertado del riesgo de que los enfrentamientos entre civiles de ambos bandos se extiendan por todo el país.

Los fieles al presidente saliente son, sin embargo, cada vez menos. Al menos entre los cuerpos de seguridad. "La policía y los gendarmes abandonaron al presidente Gbagbo", declaró el jueves a la emisora France Info el responsable de la misión de la ONU en el país. A Gbagbo solo le apoyan ya "las fuerzas especiales", añadió el diplomático. Se calcula que, con el cambio de criterio, unos 50.000 hombres dejaron de formar parte de los efectivos de Gbagbo, que mantiene algunos comandos especiales y a la Guardia Republicana. Tampoco le apoya ya el jefe del Estado Mayor del Ejército de Costa de Marfil, Philippe Mangou, de quien se supo la madrugada del viernes que había abandonado su fidelidad al presidente saliente y está refugiado desde el miércoles en la residencia oficial del embajador sudafricano en Abiyán.

Fallece una empleada de la ONU

La intensificación de los conflictos también ha sido advertida por varios organismos internacionales. Una de las víctimas de la escalada violenta de las últimas horas ha sido una mujer sueca que falleció el jueves por la noche un tiro de bala. El Ministerio de Exteriores sueco ha precisado que la mujer, de 30 años, era empleada de Onuci y que el proyectil que la mató era "probablemente una bala perdida". Una fuente de la misión de Naciones Unidas, que ya ha emitido un comunicado de pésame, ha asegurado a Reuters que se encontraba en el balcón de casa de un amigo cuando recibió el dispara.

La alta comisaria de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, ha denunciado a través de un portavoz que ambos bandos están cometiendo graves violaciones de los derechos humanos. Concretamente, dice que los soldados de Ouattara han secuestrado y maltratado a civiles durante su avance hacia el sur; mientras que los militares fieles a Gbagbo han matado a civiles inocentes. En ambos casos bastó con la sospecha de que los agredidos eran partidarios del rival.

Por su parte, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el jueves en Nueva York una resolución que contempla nuevas sanciones contra Gbagbo. Los 15 miembros del máximo órgano internacional de seguridad aprobaron por unanimidad la resolución 1975 propuesta por Francia y Nigeria, que endurece las sanciones contra el presidente saliente y su círculo de colaboradores más cercano, al tiempo que le pide que traspase el poder. La resolución da "todo el apoyo" a la Onuci para usar "todas las medidas necesarias" con el fin de "proteger a la población civil". Gbagbo, su esposa Simone, y otros colaboradores verán sus activos en el exterior congelados, además de que se les impone una restricción a todos sus viajes al exterior "por incitar al odio y a la violencia".