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Los combates amenazan con reavivar la guerra civil en Costa de Marfil

Las fuerzas del presidente electo Ouattara toman tres ciudades estratégicas

Los enfrentamientos en Costa de Marfil se han recrudecido en los últimos días y amenazan con precipitar el país a una nueva guerra civil. Las fuerzas leales a Alassane Ouattara, vencedor de las elecciones presidenciales de noviembre según los resultados avalados por la ONU, han avanzado en su ofensiva y ayer se hicieron con el control de tres importantes ciudades.

Testigos de ambos bandos informaron de que los antiguos rebeldes del norte del país, que apoyan a Ouattara, han arrebatado Daloa a las tropas del presidente saliente, Laurent Gbagbo, que se ha negado a reconocer su derrota electoral y no cede el poder. Asimismo, las fuerzas de Ouattara han ocupado la localidad de Duekoue, en el oeste, cuyo control podría facilitar una ruta directa hacia el importante puerto exportador de San Pedro.

La disputa entre los dos candidatos presidenciales ha generado una ola de violencia, con enfrentamientos en la principal ciudad del país, Abiyán, y en la antigua línea del frente de la guerra civil que hubo entre el norte y el sur del país en 2002. Solo en Abiyán, hasta un millón de marfileños han tenido que abandonar sus casas para huir de la violencia, según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, y unas 100.000 personas se han marchado a Liberia.

Hasta la semana pasada, los combates se habían circunscrito a Abiyán y el extremo occidental del país. Pero en estos días los rebeldes han abierto nuevos frentes y se han hecho también con el control de Bondoukou, en el este, cerca de la frontera con Ghana. La zona que controlan ahora los leales a Ouattara produce la mitad de la cosecha nacional de cacao, el principal producto de la economía del país. Los hombres de Ouattara, conocidos como Fuerzas Nuevas, afirman que su ofensiva del oeste tiene por objetivo sellar la frontera con Liberia, ya que acusan a Gbagbo de traer y entrenar combatientes del país vecino.

La situación de Costa de Marfil ha alarmado a los organismos de ayuda humanitaria, sobre todo por el problema de los desplazados. "Estamos extremadamente preocupados por la situación en el oeste del país. Los desplazados han pasado en dos semanas de 40.000 a 100.000", alertó ayer la portavoz de Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), que explicó que decenas de miles de personas están cercadas por los combates sin posibilidad de recibir ayuda.

En Duekoue, entre 20.000 y 30.000 personas se han tenido que refugiar en una misión católica y "las condiciones son insoportables", dijo el portavoz de la Organización Internacional de Migraciones (OIM). El coordinador de la OIM afirmó que algunas de estas personas tienen heridas de bala y "no pueden recibir tratamiento de emergencia en el hospital. Todos están buscando la protección de los combates", explicó el coordinador. "Hacemos un llamamiento a los beligerantes a garantizar que la misión siga siendo un refugio seguro para los desplazados", añadió.

El lunes, fuerzas leales a Gbagbo dispararon contra civiles en Abiyán, matando a unas diez personas, según denunció ayer la Operación de Naciones Unidas en Costa de Marfil (UNOCI). Un portavoz de UNOCI acusó a las fuerzas leales a Ouattara de haber disparado contra un helicóptero de Naciones Unidas, que mantiene desplazados en el país 10.000 cascos azules. La violencia desencadenada por las elecciones ha causado desde noviembre al menos 462 muertos, según la ONU, además del millón de desplazados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de marzo de 2011