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Intervención aliada en Libia

Los rebeldes retroceden ante la embestida de las tropas de Gadafi

La batalla por Sirte, la ciudad natal del coronel, es decisiva.- Los insurrectos son incapaces de ganar terreno sin el crucial apoyo de los bombardeos aliados.- Las fuerzas del dictador sigue su ofensiva sobre Misrata

Mientras los aliados advierten de que no aflojarán su presión para aislar a Gadafi y forzar su salida, las tropas del coronel están consiguiendo contener, al menos de momento, a los rebeldes en su asalto a Sirte y les han obligado a retroceder hacia sus posiciones en la ciudad de Bin Yauad, según han informado fuentes opositoras a Reuters.

La comunidad internacional, mientras tanto, continúa con su misión de debilitar militarmente al régimen. Desde esta tarde se han vuelto a escuchar explosiones en Trípoli, según France Presse, cerca de la residencia de Gadafi. En las últimas 24 horas, ha informado el Pentágono, la coalición ha lanzado 12 misiles Tomahawk.

Desde el pasado fin de semana los rebeldes han ido avanzando por la línea costera hacia el oeste, desde sus posiciones en el este, amparados por los bombardeos de la coalición internacional, pero se han encontrado con una fuerte resistencia antes de llegar a Sirte. Por su parte, Gadafi ha pedido hoy a la coalición internacional que cese su "agresión salvaje" contra Libia y ha instado una vez más en que su país no tiene ningún problema y que todo lo que ocurre es "una lucha contra Al Qaeda".

Los leales a Gadafi dan muestras de nerviosismo pero no claudican

El Consejo Nacional calcula que han muerto entre 6.000 y 8.000 hombres

En una carta difundida por la agencia oficial libia Jana y destinada al grupo de contacto sobre Libia reunido hoy en Londres, Gadafi ha asegurado que los aliados están procediendo a la "exterminación" del pueblo libio. El coronel ha comparado las acciones de la coalición internacional con "la invasión de Europa por Hitler y el bombardeo del Reino Unido" y ha recalcado que se encuentran "al margen de la carta de las Naciones Unidas". Hillary Clinton, por su parte, ha defendido la legalidad de una eventual decisión de armar a las fuerzas libias de oposición. Francia se ha mostrado dispuesta a debatir esta cuestión con otros socios de la coalición.

124 muertos en Misrata

La batalla por ganar Sirte continúa. Sirte es una ciudad estratégica del centro del país que alberga una importante base militar y que es la patria natal de Gadafi. Fuentes de los rebeldes, civiles y militares, han admitido que la toma de Sirte se ha vuelto particularmente difícil porque sus habitantes apoyan al mandatario.

Decenas de combatientes rebeldes y de simpatizantes civiles han salido en automóviles y furgonetas desde Bin Yauad, a unos 150 kilómetros de Sirte. "Ésta es una carretera problemática", ha declarado Hamad al Awani, un oficial de 28 años de edad que aparentemente comanda al grupo. "Ayer fuimos alcanzados por Gadafi y hemos retrocedido", ha añadido. Según sus declaraciones, las fuerzas de Gadafi han utilizaron cohetes, granadas de propulsión y armas de medio calibre para contener a los rebeldes concentrados al este de Sirte.

Era de esperar que las tropas de Muamar el Gadafi echarían el resto en las inmediaciones de Sirte. La fulgurante desbandada de los soldados, que la víspera retrocedieron cientos de kilómetros ante el vertiginoso avance rebelde durante el fin de semana, se ha detenido a un centenar de kilómetros de esa localidad a la que el régimen barajó convertir en capital del país, y que es sede de una importante base militar. Resisten los uniformados del dictador la embestida siempre caótica de los rebeldes, incapaces de avanzar de no ser por la crucial ayuda de los bombardeos de la coalición internacional que ayer atacaron objetivos en Sirte.

La conquista de Sirte despejaría el camino hacia Misrata, una ciudad de 300.000 habitantes que padece un cruel asedio de las fuerzas de Gadafi y de los francotiradores desde hace 40 días. Un médico del hospital de la ciudad ha asegurado que 124 personas han muerto y otras 1.400 han resultado heridas desde que se inició la ofensiva de Gadafi sobre el enclave. Ayer se repitió una maniobra ya muy manida: el Gobierno libio declaró un alto el fuego que duró unos cuantos minutos. La artillería volvía a hacer de las suyas en el centro de Misrata, víctima de una coyuntura humanitaria desesperada. Según los rebeldes, ocho personas fallecieron la pasada noche. En las últimas horas, las fuerzas del dictador han intentado sin éxito entrar a la ciudad por oeste, primero, y luego por el este".

Los portavoces de su Gobierno dan muestras de nerviosismo y hablan de una futura negociación que solo ellos atisban. Pierden terreno jornada tras jornada desde que las aviaciones francesa, británica y estadounidense entraron en acción, y sufren desde hace pocos días numerosas bajas en sus fuerzas terrestres. Pero no claudican a pesar de que sobre sus instalaciones militares, centros de comunicaciones y aeródromos han impactado ya decenas de misiles Tomahawk. El almirante de EE UU Bill Gortney informó hacia las diez de la noche (hora española) de que, solo en las últimas 24 horas, la coalición había lanzado seis Tomahawk y sacado sus aviones en 178 ocasiones.

Testigos declararon a France Presse, en coincidencia con lo que afirmaba la agencia oficial libia Jana, que uno de los objetivos prioritarios de la coalición internacional la noche de este lunes fueron las posiciones gadafistas en las regiones de Mezda (centro del país) y Gharian (oeste, a un centenar de kilómetros de Trípoli). Estos dos puntos representan, según los rebeldes, la retaguardia de las fuerzas de Gadafi cuando se despliegan para atacar posiciones claves de la insurgencia contra las ciudades de Zenten y Yefren.

Al Arabiya y Al Yazira también aseguran que la coalición bombardeó en la noche del lunes las montañas que se sitúan al oeste de Trípoli. Cerca de las once de la noche se registraron al menos nueve violentas explosiones en Tajura, un suburbio tripolitano a 30 kilómetros del centro en el que el régimen conserva instalaciones militares.

Mientras, el Pentágono ha comenzado a retirar algunos de sus navíos de la campaña en Libia, aseguran oficiales de EE UU. El vicealmirante Bill Gortney anunció a los reporteros que el submarino USS Providence se retira de sus tareas en el Mediterráneo.

Los rebeldes piden armas a Occidente

En la carretera entre Bengasi y Ben Yauad, siempre en las inmediaciones de las ciudades, tanques y blindados del coronel Gadafi han sido destruidos como solo puede hacerlo un potente misil lanzado desde el aire. Los rebeldes carecen de esa potencia de fuego y afrontan las emboscadas y los campos minados casi a pecho descubierto.

Por eso mismo el presidente del Consejo Nacional Transitorio libio (CNT), Mustafa Abdeljalil, defendió ayer en la televisión francesa France 2 la "urgente necesidad de armas ligeras" en la que se encuentran los rebeldes.

El titular del CNT, máximo órgano de dirección de los rebeldes libios, agradeció a la coalición internacional la ayuda que está brindando a la insurgencia con sus ataques a posiciones de Gadafi. La televisión francesa entrevistó a Abdeljalil en Libia, en un lugar mantenido secreto hasta el último momento, y rodeado de medidas de seguridad.

A 50 kilómetros de Bin Yauad luchaban los sublevados aficionados contra los profesionales al servicio del dictador. "Los combates son muy duros. Hay muchos muertos y la mayoría son de los nuestros. Vengo de traer a una familia que escapaba de Sirte, y ahora mismo regreso a pelear", aseguraba Abdulmutaled Hamad, un conductor de camión, de 37 años, incapaz de descifrar por qué se generó la confusión en torno a la captura de Sirte. Imposible saber porque miles de personas creyeron el bulo.

Pero los rumores brotan a velocidad de vértigo. Preguntados dos milicianos en Bin Yauad por la presencia de jefes de alta graduación en el frente, uno contestaba que el general Jalifa Hafter se hallaba entre los primeros en enfrentarse al enemigo. "Aquí no viene nadie", respondía el segundo. También se dice que Saif al Islam, hijo del autócrata, ya ha abandonado Libia a través de la frontera argelina. Verificarlo no es posible. Aunque son ya seis días sin hacer acto de presencia. Sencillo es saber que la cifra de muertos crece a diario.

El CNT calcula que entre las víctimas de la represión, desatada el 15 de febrero, y los caídos en combate suman entre 6.000 y 8.000 hombres. Los desplazados son decenas de miles. Y son un buen puñado las personas que buscan a familiares secuestrados por los leales a Gadafi en Ajdabiya, la última gran ciudad tomada por los insurrectos el sábado. Del drama humano y de los crímenes perpetrados antes y durante el conflicto se sabrá en el futuro.

En el campo de la presión diplomática, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y el primer ministro británico, David Cameron, encargaron ayer al Consejo Nacional de Transición de Bengasi que vaya preparando el cambio político para "instaurar un diálogo político nacional que desemboque en un proceso de transición representativo, en una reforma constitucional y en la organización de elecciones libres".

La OTAN alerta de la posible presencia de Al Qaeda o Hezbolá entre los rebeldes

¿Puede haber presencia de Al Qaeda o Hezbolá en las fuerzas rebeldes a Gadafi? La duda la ha introducido esta tarde la OTAN. Informes de inteligencia de la organización advierten, según el alto comandante en Europa, James Stavridis, de que han encontrado "pistas" de la presencia de Al Qaeda o Hezbolá entre los miembros de la oposición que luchan por el derrocamiento del dictador libio. En estos momentos, subrayó, todavía "no tengo la información suficiente para afirmarlo".

"Estamos examinando muy de cerca el contenido, la composición y las personalidades de los líderes de las fuerzas rebeldes", señaló Stavridis en el Senado de Estados Unidos.

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