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Aviones de Italia y Dinamarca entran en combate

La entrada en acción de ambos países amplían el carácter internacional de la operación en Libia

Seis cazas daneses F-16 despegaron la tarde del domingo con rumbo a Libia desde la base de Sigonella, en Sicilia, y seis aviones Tornado italianos hicieron lo mismo desde Trápani, en el lado occidental de la isla, hacia las ocho de la tarde, ampliando así el carácter internacional de la intervención militar en Libia. Otros cazas italianos están listos para entrar en acción "en cualquier momento", según anunció el ministro de Defensa, Ignazio La Russa.

El ministro explicó que Italia "valorará" en su momento si aporta o no más aviones, mientras la Aeronáutica Militar italiana reforzaba la vigilancia de su espacio aéreo, trasladando decenas de unidades aéreas al sur del país, sobre todo a las dos bases sicilianas de Trápani y Sigonella, en previsión de un hipotético contraataque libio.

Roma informó de que la Aeronáutica Nacional ha movilizado a 5.000 personas, entre militares y civiles, para dar apoyo logístico y de mantenimiento a la operación Amanecer de la Odisea. Además de las siete bases, Italia presta servicios de asistencia técnica, carburante, control del tráfico aéreo, bomberos, asistencia sanitaria y alojamiento del personal de la coalición. Las autoridades informaron de que el aeropuerto civil de Trápani sería cerrado este lunes al tráfico y que los vuelos serán desviados a otros aeropuertos.

El ministro de Exteriores, Franco Frattini, insistió en que será "el centro de coordinación creado en Nápoles por el departamento de la VI Flota quien decida cuándo y cómo deben entrar en acción los aviones italianos".

La responsabilidad de llevar a término la zona de exclusión aérea en Libia recae en el Mando de Estados Unidos para África (Africom), que tiene su sede central en Stuttgart. Según explicó a EL PAÍS desde Alemania un portavoz oficial del mando, el máximo responsable es el general Carter F. Ham, que fue nombrado comandante en jefe de Africom el 8 de marzo, aunque "el día a día" de las acciones militares en el Mediterráneo depende del almirante Samuel J. Locklear III, comandante en jefe de la VI Flota y de la fuerza conjunta de la OTAN en Nápoles.

El Pentágono explicó este domingo que Locklear está dirigiendo las operaciones desde el portaaviones Mount Whitney, el buque insignia de la marina de EE UU en el Mediterráneo, y recordó que espera ceder el mando de la intervención a "un responsable de la coalición" en los próximos días.

Secuestro del 'Asso 22'

Roma seguía esta noche con gran inquietud los movimientos de un remolcador italiano, el Asso 22, que fue retenido el sábado en el puerto de Trípoli por un grupo de libios armados. Según informó el armador del barco, Augusta Offshore, una empresa de Nápoles, el barco se dirigía el domingo por la tarde hacia una plataforma petrolífera con 11 tripulantes (ocho ciudadanos italianos, dos indios y un ucraniano) y seis hombres de Gadafi a bordo. Medios locales informaron de que, más tarde, un helicóptero de la coalición interceptó el remolcador y este puso de nuevo rumbo hacia Trípoli.