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"Si la vasija se mantiene intacta, no habrá fuga de material radiactivo"

Los expertos consideran que la situación es diferente de casos como Chernóbil, porque en Fukushima los reactores cuentan con contenedores de seguridad y ha habido tiempo para evacuar a la población

"Si la vasija se mantiene intacta, no habrá fuga de material radiactivo"
ÁNGEL NAVA

Japón se esfuerza para impedir que las barras de combustible de dos reactores dañados en el terremoto del viernes en la central de Fukushima Daiichi se sobrecalienten, después de dos liberaciones controladas de gases contaminados de radiación a la atmósfera para reducir la presión. El Gobierno ha indicado que el edificio de contención de un reactor corre el riesgo de explotar después de que un estallido volara el techo al día siguiente del terremoto, en este complejo nuclear situado a 240 kilómetros al norte de Tokio.

Se teme que si las barras de combustible no se enfrían, podrían derretir el contenedor que alberga el núcleo, o incluso explotar, liberando material radiactivo a la atmósfera. Los expertos consideran que la situación es diferente de casos como Chernóbil, porque en Fukushima los reactores cuentan con contenedores de seguridad y ha habido tiempo para evacuar a la población.

"Si se produce la fusión del núcleo, que básicamente significa que el combustible del interior del reactor se calienta tanto que la fijación que lo mantiene en su sitio se derrite, eso puede liberar la radiactividad que procede de las células de la fisión", ha advertido Paddy Regan, físico nuclear de la Universidad de Surrey (Reino Unido), en declaraciones a Sky News recogidas por Reuters. "Eso sólo se podría emitir al medio ambiente si el material sale de la principal vasija de presión del reactor", ha añadido.

Liberar vapor para evitar un estallido

Regan precisa que sólo hay dos maneras de que eso ocurra: la primera es que una pequeña cantidad de presión de la vasija sea liberada para evitar que explote. "La segunda es que te encuentres con una tremenda sobrecarga de presión que vuele el techo del reactor de la vasija principal", ha explicado. "Eso es lo que ocurrió en Chernóbil pero no es lo que ha ocurrido en el primer reactor [de Fukushima]", y ha añadido que lo sucedido en este caso se originó debido a una acumulación de vapor supercaliente.

"Esa explosion es la que voló la parte exterior del primer reactor pero dejó el núcleo del principal reactor intacto. Si sucede los mismo con el segundo reactor, entonces no debería ser un gran problema". Y ha añadido que "no es algo tremendo" que el núcleo se funda, mientras del principal núcleo de la vasija del reactor mantenga su integridad estructural porque el material radiactivo no escapará a la atmósfera.

Regan ha señalado que bombear agua de mar en torno al reactor como refrigerante reducirá la temperatura y evitará la posterior fusión del núcleo. "Significa que no tendrían que liberar vapor de presión del reactor, lo que significaría que no hay un exceso de radiación emitida a la atmósfera".

"En Chernóbil, el reactor había alcanzado un enorme incremento de energía, no había un contenedor de seguridad y no hubo tiempo suficiente para evacuar a la gente. En Fukushima el reactor se apagó, había un contenedor de seguridad y hubo tiempo suficiente para trasladar a la población de los alrededores", ha indicado Marco Ricotti, especialista en centrales nucleares y profesor del Instituto Politécnico de Milán , en declaraciones al rotativo milanés Corriere della sera.

En Fukushima, la presión ha doblado los niveles de presión normales. "Para reducirla, los técnicos han liberado vapor al aire dos veces. En pocas palabras, puedes imaginarte cómo libera el aire una olla a presión. El objetivo es mantener la integridad del contenedor de seguridad".