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Japón teme que la cifra de muertos en el terremoto supere los 1.700

Las autoridades han encontrados entre 300 y 400 cadáveres en Rikuzentakata.- Calles desiertas en Tokio y problemas en el suministro eléctrico en gran parte del país.- Un tsunami con olas de hasta 10 metros barre el litoral del noreste del país tras un temblor de magnitud 8,9, el más fuerte en 140 años

El día después del mayor terremoto que ha sufrido Japón en más de 140 años, un tembor de magnitud 8,9 en la escala Richter que provocó un gigantesco tsunami, con olas que llegaron a los 10 metros de altura, el país asiático sigue conmocionado por la catástrofe, volcado en la búsqueda de supervivientes y haciendo balance de la tragedia. Tokio recupera la normalidad poco a poco, entre los nervios ante las réplicas del seísmo y el temor a que la ciudad pueda quedarse sin suministro eléctrico, tras la explosión que ha afectado a una central nuclear de Fukushima . Muchos ciudadanos se vieron obligados a pasar la noche en la ciudad tras el terremoto, llenando completamente las plazas hoteleras (algunos pernoctaron en su lugar de trabajo), por lo que solo esta mañana han podido empezar a regresar a sus hogares. El servicio en las lineas de metro y tren del sur de la ciudad se van restableciendo, pero los transportes hacia el norte siguen cerrados. También permanecen sin actividad los 13 aeropuertos de la parte septentrional del país.

Los medios japoneses estiman que la cifra final de víctimas superará los 1.700 en al menos nueve provincias del país. La agencia AFP informa que las autoridades han encontrados entre 300 y 400 cadáveres en una ciudad costera de Rikuzentakata (en el noroeste), arrasada por el tsunami que siguió al terremoto de ayer. Por ahora los últimos datos facilitados por la policía cifran el número de fallecidos muy por debajo, en 900, pero esperan que suba rápidamente. El balance oficial también cifra en 784 los desaparecidos, aunque la cifra es confusa porque, ante el gran número de personas que no pudieron regresar a sus casas, miles de personas están sin localizar. Es el caso la población de Minami Sanriku, en la costa de la prefectura de Miyagi, la más castigada por el temblor y la pared de agua de 10 metros que barrió luego el litoral. La autoridades locales han señalado que 9.500 de los 17.000 habitantes de Minami Sanriku están en paradero desconocido; sin embargo, no forman parte de la lista oficial de desaparecidos porque no se sabe cuántos forman parte de esa categoría (que en la mayoría de casos describe a una persona a la que se presupone muerta pero cuyo cadáver no ha sido encontrado) y cuántos lograron escapar de la catástrofe huyendo por sus propios medios a otras localidades y no hay ahora manera ahora de localizarlos.

Nuevas réplicas

Este mañana (hora española, mediodía en Japón) un nuevo temblor, esta vez con epicentro en Tokio, ha sacudido la capital japonesa. La réplica, de 4,3 en la escala de Ritcher, es la primera con epicentro en la región de Tokio. Desde el gran temblor de ayer se han sucedido unas 150 réplicas, de mayor o menor intensidad.

Estos nuevos temblores han dejado las calles de la capital de Japón prácticamente desiertas. La normalidad ha vuelto al sistema de comunicaciones y transporte después de que ayer no funcionasen los móviles y de que la suspensión del metro de Tokio y los trenes de cercanías obligase a muchos miles de personas a dormir en improvisados refugios como pabellones, colegios o sus propias oficinas. Aún así, persisten secuelas del caos y no todos los supermercados están tan abastecidos.

Toyota ha anunciado que no va abrir sus fábricas en Japón el lunes para garantizar la seguridad de sus empleados, según ha señalado la dirección del gigante automovilístico a través de un comunicado.

País paralizado

La pared de agua que desató el temblor arrasó las poblaciones costeras del noroeste del archipiélago. Barcos, granjas ardiendo, coches, árboles y una masa informe de escombros fueron arrastrados por las olas kilómetros tierra adentro. En otro frente, más de 45.000 ciudadanos están siendo evacuados de las cercanías de dos plantas nucleares, que han encendido la "emergencia de energía nuclear". El temblor ha dejado sin electricidad a millones de personas y en Tokio, el transporte ferroviario y los vuelos en sus dos aeropuertos fueron parcialmente suspendidos, lo que provocó el caos en esta metrópolis de 30 millones de almas y obligó a centenares de miles de ciudadanos a buscar refugio provisional en pabellones deportivos y oficinas. Los vuelos en el aeropuerto de Narita, el principal de Tokio, también se vieron interrumpidos durante horas.

Tanto Estados Unidos como los países de la Unión Europea han ofrecido al primer ministro japonés, Naoto Kan, su ayuda para las labores de rescate y reconstrucción. Todos los recursos disponibles en el Ejército se han movilizado para asistir en las labores de rescate, especialmente en las provincias de Miyagi, Iwate y Fukushima, las más golpeadas. Pese a ello los equipos de rescate todavía no han logrado alcanzar las zonas realmente más afectadas por la subida de las aguas, puesto que la alerta por tsunami todavía está en vigor.

Con las primeras horas del día en el país, el primer ministro japonés, Naoto Kan, salió en un helicóptero para sobrevolar las zonas más afectadas y controlar desde el aire la situación en la que se encuentra el país, y visitar de paso Fukushima, la zona donde se ha desatado la energía nuclear. De regreso a su oficina, ha declarado que los daños causados por el terremoto son "enormes", y que hoy es un día crucial en la operación de rescate de las víctimas, un operativo en el que van a trabajar 50.000 personas, según ha informado la agencia Kyodo. Unas horas en las que el Gobierno se reunía de manera extraordinaria para analizar la alarma nuclear generada.

El primer ministro horas antes ya había calificado de "graves" los daños causados por el temblor en una comparecencia pública tras el movimiento sísmico. Naoto Kan también ha pedido calma a la población, asegurando que su Administración hará "todos los esfuerzos para minimizar los daños" y ha anunciado la creación de un grupo de trabajo de emergencia para gestionar la situación. El portavoz del Gobierno, Yukio Edano, ha dicho por su parte que el Ejecutivo se está comportando bajo la suposición de que éste ha sido el peor terremoto de la historia de Japón. Edano también ha pedido a la población a mantenerse alerta ante las numerosas réplicas y por el tsunami provocado por el temblor, que ha llevado a ordenar la evacuación en las zonas costeras en riesgo.

Estado de emergencia nuclear

Alrededor de cuatro millones de hogares están sin electricidad en seis provincias, mientras se suceden las escenas de incendios en numerosas viviendas e instalaciones industriales. Con el temblor, 11 centrales nucleares han detenido automáticamente su actividad, siguiendo el protocolo de seguridad. El terremoto ha afectado de manera directa a las centrales de Onagawa y Fukushima-Daiichi, donde se han declarado sendos incendios. Aunque el Gobierno asegura que no ha habido fugas, se ha visto obligado a declarar el estado de "emergencia de energía nuclear" porque en esta última había problemas para enfriar un reactor. Eso implica riesgo de una posible fuga, tal y como han advertido los expertos y ha reconocido el Gobierno. Al parecer, una comisión de seguridad, ha detectado un nivel de radiación 1.000 veces superior al normal, según la agencia Kyodo.

Unas 45.000 personas han sido evacuadas de los alrededores de la central de Fukushima-Daiichi, a unos 240 kilómetros al norte de Tokio. El problema ha sido que un fallo eléctrico ha detenido el sistema que bombea agua para enfriar el reactor. Por lo que se varios reactores de las dos centrales han empezado a tener niveles de presión demasiado altos; lo que se ha aliviado liberando de forma controlada vapor radioactivo.

Los fuegos de las centrales nucleares no han sido ninguna excepción. Según la agencia Kyodo, ha habido al menos 97 incendios en todo el país y, con la llegada de la noche, las imágenes de televisión han mostrado nítidamente numerosos fuegos entre la maraña de escombros, coches y viviendas semiderruidas que han dejado el temblor y el tsunami en la costa noreste.

Los españoles "están bien"

"Todo se ha agitado violentamente en mi habitación", ha comentado a EL PAÍS Javier Izaguirre, un estudiante español residente en Tokio. "Los escalones se movían violentamente de un lado a otro, se abrían grietas a lo largo de las escaleras y caían pequeños cascotes", ha relatado igualmente a EL PAÍS Paco Pinillos, un español residente en Madrid que se encuentra de viaje por Japón, y que en el momento del fuerte seísmo se encontraba en el metro. Según informa EFE, la Embajada de España en Japón ha confirmado que todos los españoles residentes en el país asiático "están bien". Los tres miembros de una familia que estaban sin localizar están actualmente en Perú.

El buscador de Internet Google ha puesto a disposición de los usuarios un buscador de personas para contactar con la gente que está en estos momentos en Japón. Está disponible en inglés y japonés.

Alerta de tsunami en el Pacífico

Las olas del tsunami originado por el devastador seísmo en Japón llegaron esta madrugada (hora española) con menor fuerza de lo esperado al litoral Pacífico de América. El oleaje generado por el maremoto nipón se llevó por delante a cinco curiosos en la costa oeste de EE UU que se acercaron a ver de primera mano la anunciada llegada del tsunami, desoyendo las instrucciones de las autoridades.

El hipocentro de este seísmo se ha situado a una profundidad de 24 kilómetros bajo el océano Pacífico, a 130 kilómetros de la península de Ojika, en la misma zona donde hace dos días ocurrió otro terremoto de magnitud 7,3 que no causó daños. El temblor ocurrió a las 14.46 hora local (las 6.46, hora peninsular española) y alcanzó el máximo de magnitud 7 en la escala japonesa, que se centra en las zonas afectadas más que en la intensidad del temblor. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, uno de los de referencia a nivel mundial, el seísmo tuvo una magnitud de 8,9 en la escala de Richter, el mayor registrado en Japón desde que se iniciaran las mediciones hace 140 años.

El tsunami de ayer trajo al recuerdo el que barrió las costas del Índico el 26 de diciembre de 2004, que afectó a una docena de países y provocó más de 230.000 muertos. El peor terremoto registrado anteriormente por Japón ocurrió en 1923 en el Gran Kanto, en el área de Tokio. Tuvo una magnitud de 8,3 y mató a 143.000 personas. El que se produjo en Kobe en 1996 causó 6.400 víctimas mortales. Los daños causados ascendieron a 100.000 millones de dólares, lo que le convirtió entonces el desastre natural más costoso de la historia. El daño económico del tsunami de 2004 ascendió a 10.000 millones de dólares, ya que afectó a países menos desarrollados.

Los temblores de tierra y los avisos de maremoto forman parte de la vida cotidiana en Japón. El archipiélago sufre alrededor del 20% de los terremotos de magnitud superior a 6 que se producen en el mundo. El archipiélago se encuentra en el denominado Anillo de Fuego, un arco de zonas propensas a los seísmos y plagada de volcanes, que registra el 90% de los movimientos telúricos del planeta.