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Cerca de 3.000 tunecinos desembarcan en Lampedusa en 48 horas

Roma declara el estado de crisis humanitaria y pide ayuda a la UE.- El ministro del Interior advierte que entre los llegados puede haber "infiltrados de Al Qaeda"

Cerca de 3.000 tunecinos desembarcan en Lampedusa en 48 horas
AFP

Cientos de ciudadanos magrebíes, unos 4.000 según las autoridades italianas, han desembarcado en los últimos dos días en Lampedusa (Sicilia). Un flujo continuo de barcos y personas, en su mayoría tunecinas, continúa llegando hoy a la pequeña isla italiana en lo que parece una consecuencia directa de la revuelta popular que derrocó, el mes pasado, al dictador tunecino Ben Alí.

El Gobierno italiano, que se reunió en Roma en un consejo de ministros extraordinario, declaró el estado de emergencia humanitaria, y pidió ayuda urgente a la Unión Europea para afrontar la crisis.

El ministro del Interior, Roberto Maroni, ha afirmado que se arriesga una "verdadera tragedia humana" y ha elevado el nivel de alerta terrorista ya que, según ha dicho, entre los llegados a Lampedusa "hay ciudadanos que buscan protección, criminales evadidos de las cárceles y personajes infiltrados de organizaciones terroristas como Al Qaeda del Magreb Islam". El comunicado del Gobierno en el que se anuncia el estado de emergencia asegura que dará a Protección Civil un mandato "para que tomelas medidas necesarias para controlar el fenómeno y asistir a los ciudadanosque llegan desde los países norteafricanos".

Las organizaciones de derechos humanos han denunciado que el centro de primera acogida de Lampedusa, que podría dar refugio a mil personas, permanece cerrado. Cientos de inmigrantes han pasado la noche en el muelle del puerto de Lampedusa y no están recibiendo atención sanitaria. Dos autobuses, uno para 50 personas y otro más pequeño, trasladan con cuentagotas a los recién llegados, agotados por el cansancio y el frío, a dos estructuras improvisadas para la acogida.

Otros inmigrantes están siendo trasladados en aviones hasta los centros de identificación y expulsión situados en Sicilia. Pero la llegada de barcas, pateras y pesqueros es continua desde hace 48 horas. El último desembarco con 17 personas se ha producido de madrugada, sobre las 05.15 horas, pero antes habían llegado 71 inmigrantes a las 03.15; 24 a la 01.30, 28 a las 00.45, y diez a las 00.30. Antes de la medianoche atracaron una barcaza con 90 pasajeros y otra con 30. Otra embarcación no ha llegado a las costas de la isla y ha naufragado. Ha muerto una persona, otra se encuentra desaparecida y 10 han sido rescatas, informa el diario La Repubblica

El párroco de Lampedusa, Stefano Nastasi, ha ofrecido a las autoridades civiles los locales de la Iglesia y ha pedido que se abra el centro de primera acogida, cuyos trabajadores han sido despedidos con un ERE temporal y pese a todo están ayudando a llevar víveres y ropa a los inmigrantes.

Aunque al principio los desembarcados eran hombres jóvenes, en las últimas horas han empezado a llegar también mujeres y niños. Los expatriados cuentan que hay muchos barcos en ruta hacia la isla y que el nuevo Gobierno tunecino ha perdido el control de los puertos del sur del país, especialmente el de Sfax donde, según afirman, los pescadores embarcan a todo aquel que esté dispuesto a pagar entre 2.000 y 2.500 dólares.

El ministro Maroni teme que la revolución en Egipto empeore aún más la situación, y ha enviado una carta a la presidencia de turno del consejo de la UE y a la Comisión Europea para pedir que el próximo Consejo sobre Justicia y Asuntos Internos analice "la crisis en los países del Norte de África y su reflejo sobre la inmigración y la seguridad interna en Europa".

Un portavoz italiano de Amnistía Internacional ha afirmado que la llegada masiva de tunecinos demuestra que el incumplimiento de las normas de asilo político internacional decididas en el pasado por el Gobierno italiano "no detiene los flujos de inmigrantes cuando las situación es desesperada" y ha pedido que se analice "caso por caso" la situación jurídica de los llegados a Lampedusa. "La situación de los derechos humanos en Túnez es todavía incierta, y debemos estar seguros de no repatriar a nadie que pueda sufrir persecuciones o torturas".