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Dilma Rousseff visita las ciudades de la tragedia en Brasil

El número de muertos por las lluvias torrenciales asciende ya a 425

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, ha visitado las zonas de la tragedia mientras el número de muertos por las lluvias torrenciales asciende ya a 425.

Ha sido su primera salida de Brasilia después de su toma de posesión el pasado 1 de enero. "La población puede esperar acciones firmes del Estado", ha afirmado al aterrizar en el centro de Nova Friburgo, la ciudad con mayor número de víctimas con 180, por el momento.

Sin más comentarios, pero visiblemente afectada, Rousseff, siempre parca en palabras, ha presenciado algunas acciones de rescate de los bomberos. Enseguida ha salido para la alcaldía de la ciudad, convertida en hospital improvisado para una reunión de trabajo con las autoridades locales y con el gobernador de Río, Sérgio Cabral -llegado de Europa donde veraneaba con su familia- y con los ministros de Defensa, Sanidad e Integración Nacional, que le habían acompañado desde Brasilia.

Fiel a su fama de gestora eficiente, Rousseff tuvo ya la primera reunión al llegar de Brasilia en el aeropuerto Galião de Río con el gobernador Cabral, a quien le había pedido que le tuviera preparado un plano detallado sobre la situación y las medidas más urgentes a tomar.

El temor de la población y de las autoridades está ahora en los partes meteorológicos que anuncian nuevas y fuertes lluvias hasta el sábado. Las imágenes tomadas desde los helicópteros son desoladoras y se parecen más a las de un fuerte terremoto.

"Nunca he visto nada igual en mis 31 años de bombero", ha afirmado el general del Cuerpo de Bomberos, comandante Souza Vianna, quien ha añadido: "No hacemos más que encontrar muertos enterrados por todo el camino".

Para el vicegobernador de Río, Luiz Fernando Pezón, la "situación es desoladora" en las tres ciudades, y teme que las víctimas mortales puedan crecer mucho más ya que hay aún zonas enteras aisladas donde no han conseguido llegar los bomberos, que a veces pueden llegar solo en tractor por las montañas de escombros y lodo amontonados por las aguas.