La vuelta de las lluvias agrava la tragedia de Río, considerada ya la mayor de la historia del país

Los muertos por las riadas y los deslizamientos de tierra ya ascienden a 512

La tragedia producida por las lluvias en las tres ciudades históricas de la sierra de Río: Petrópolis, Teresópolis y Nova Friburgo que se ha cobrado ya 512 vidas y cuyo número está destinado a crecer, se ha agravado en las últimas horas por la llegada de la lluvia en dicha región.

De nuevo, en varios puntos faltan luz y los teléfonos. Incluso muchos de los móviles están mudos. Los equipos de rescate han tenido que parar por las lluvias mientras ya se conocen lugares donde, como en Teresópolis, más de 20 personas siguen enterradas.

La ONU ha considerado la tragedia humana de Río como una de las cinco mayores del mundo en los últimos tiempos, mientras los expertos insisten en que se ha tratado de "una tragedia anunciada".

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Ruy Castro en un artículo de opinión en Folha de São Paulo, recuerda que en los últimos años no ha habido un solo ministro de los diferentes gobiernos que no haya paseado por esas tres ciudades, meta de turismo nacional e internacional, que posee las posadas más lujosas de la región y cuya zona ha sido escogida por la clase media alta para construir sus chalets de verano.

"Estaba escrito en las paredes", escribe Castro, que la favelización de la zona, los miles de construcciones levantadas ilegalmente en zonas de riesgo, empobreciendo el terreno y cargándose la vegetación, preparaba la tragedia. Y los políticos no lo vieron o no lo quisieron ver.

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En el diario O Globo, Marcos Sá Correa escribe: "El remedio no es llevar a la cárcel a la lluvia, sino responsabilizar a los gobernantes por los crímenes cometidos en serie contra la naturaleza". En su editorial de hoy titulada La mayor tragedia, Folha escribe que la expresión "Causas naturales" es engañosa, y que tampoco se trata de "incompetencia técnica" ni de "falta de recursos", ni "es culpa de San Pedro el que, por ejemplo, el año pasado "ni la mitad del presupuesto destinado a la prevención de desastres fuera usado" y concluye que la verdadera razón de estas tragedias reside en "la omisión de las autoridades, que solo puede apellidarse de criminal cuando las víctimas se cuentan a centeneras".

Toda la prensa nacional trae hoy declaraciones de catedráticos de diversas universidades, expertos en desastres naturales que coinciden en la afirmación de que la tragedia "podía haber sido evitada".

Hoy, O Globo, en su primera página denuncia a grandes títulos que "El Estado no tiene un sistema de alerta contra las catástrofes naturales".

Las bellezas naturales de las tres ciudades de la muerte, como han sido llamadas, han triplicado estos años la especulación inmobiliaria, sin respeto al ambiente natural, que se sabe es de grandes lluvias tropicales, mientras que la falta de habitaciones populares ha coronado de favelas de pobres llegados de fuera, construidas en lugares de riesgo evidente, con la complicidad de la clase política local y estadual.

La misma presidenta Dilma Rousseff, que ayer visitó las zonas afectadas, hizo una grave afirmación ante la prensa, al llegar a Rio. Dijo textualmente: "La ocupación habitacional ilegal en esas zonas no ha sido algo ocasional sino que ha sido la norma". Y ha prometido que esta vez la acción de la Presidencia de la República va a movilizar todas sus fuerzas no solo para una acción rápida de reconstrucción de las históricas ciudades arrasadas, sino sobre todo para acción seria y planificada de "prevención", ya que todos los economistas insisten en que "es más barato prevenir que reconstruir".

La fama de Rousseff de gestora eficaz y exigente, ha hecho renacer una cierta esperanza en la población de que esta vez puede ser la vencida. Ayer mismo, cuando supo que muchas de las víctimas podían haberse salvado si les hubiese funcionado el teléfono móvil, ella misma se horrorizó y pidió al ministro de la Casa Civil, Antonio Palocci, que hablase personalmente con los responsables últimos de las cuatro empresas de telefonía móvil que operan en el país y que les pidiera "sin contemplaciones" responsabilidades puntuales.

Para agravar las cosas, en Teresópolis, donde ha habido cerca de 300 muertos, esta mañana ha tenido que intervenir la fuerza pública reforzada desde Río contra bandos armados que asaltaron comercios y mercados llevándose todo lo que podían. Ello llevó al cierre de todo el comercio de la ciudad agudizando los problemas, sobre todo de compra de víveres que han aumentado hasta un 500%.

El gobernador de Río, Sergio Cabral, ha lanzado esta mañana un jarro de agua fría más, al afirmar que las previsiones meteorológicas en la zona del desastre para los próximos dias "son más bien preocupantes", lo que retrasa los trabajos de rescate de las personas aún atrapadas en los escombros y las primeras acciones de reconstrucción. Y ya está lloviendo en toda la zona.

Las fuertes lluvias que han caído en el suroeste de Brasil se han cobrado más de 300 muertos en menos de 24 horas. En este tiempo ha llovido lo mismo que estaba previsto para todo el mes de enero. Se han formado riadas de lodo y los desprendimientos de tierra han enterrado decenas de viviendas y de vehículos.Vídeo: AGENCIA ATLAS
La madrugada del miércoles trajo las inundaciones, el barro y la destrucción a la Sierra de Río de Janeiro, donde ya hay un balance de 508 muertos, y 14.000 damnificados, que han perdido sus casas o se han visto obligados a abandonarlas. La estampa es desoladora en la zona, ahora cubierta por el barro. La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, pudo comprobar ayer el desastre que han dejado las inundaciones, tras lo cual, ha prometido rapidez en las ayudas y en las labores de reconstrucción. Los perjudicados por esta catástrofe natural reciben ya alimentos, ropa y asistencia sanitaria, aunque muchos de ellos, siguen buscando dos días después a sus familiares desaparecidos. El éxodo continúa en el departamento de Río de Janeiro, porque la lluvia no cesa por el momento.Vídeo: AGENCIA ATLAS
Son ya 470 muertos los que el Instituto Forense ha identificado y más de 500 víctimas que se han cobrado las lluvias en la zona montañosa del Estado de Rio en sus principales ciudades - Teresópolis, Petrópolis y Nova Friburgo. En la imagen, unos ciudadanos de la zona y miembros de los equipos de ayuda se afanan en enterrar a las victimas.
Son ya 470 muertos los que el Instituto Forense ha identificado y más de 500 víctimas que se han cobrado las lluvias en la zona montañosa del Estado de Rio en sus principales ciudades - Teresópolis, Petrópolis y Nova Friburgo. En la imagen, unos ciudadanos de la zona y miembros de los equipos de ayuda se afanan en enterrar a las victimas.AP

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