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Indonesia lucha contra el 'tsunami' y un volcán al mismo tiempo

El número de muertos por el maremoto se eleva a 282. - La erupción del Merapi en la isla de Java causa 28 víctimas y 91 heridos

Un miembro del equipo de rescate trabaja en los restos de una granja a los pies del Monte Merapi en Yogyakarta, Indonesia.
Un miembro del equipo de rescate trabaja en los restos de una granja a los pies del Monte Merapi en Yogyakarta, Indonesia. AP

Indonesia se enfrenta a la combinación de dos desastres naturales devastadores: un maremoto y un volcán. El último balance del tsunami que azotó la noche del lunes la costa occidental de la isla indonesia de Sumatra es de 282 muertos, 484 desaparecidos y 4.000 desplazados, según han informado las autoridades indonesias. En cuanto a la erupción del Merapi, uno de los volcanes más activos del país, al menos 28 personas han muerto en las inmediaciones de la ciudad de Yogyakarta, y otras 91 han resultado heridas con quemaduras. Mientras, el volcán sigue expulsando nubes de cenizas y chorros de gas calientes. La mayoría de los cadáveres recobrados están medio carbonizados, mientras que los heridos padecen problemas respiratorios y quemaduras.

El maremoto ha dejado tras de sí un reguero de fallecidos. Fuentes del centro de gestión de desastres han añadido 118 víctimas mortales en las últimas horas a la cifra de fallecidos, mientras continúa la búsqueda de supervivientes en el maremoto, que se generó a causa de un seísmo de magnitud 7,5 en las islas Mentawai, al oeste de Sumatra, el día anterior. Los equipos de socorro han alcanzado Mentawai hoy, pese al fuerte temporal, con la primera ayuda. Las autoridades de Indonesia se enfrentan a un triple frente, ya que al terremoto y el tsunami se suma la erupción de un volcán que ha causado 28 muertos en la isla de Java, a unos 1.600 kilómetros al sureste de Sumatra.

Indonesia inauguró hace dos años un sistema de alerta de tsunami con tecnología y financiación aportadas por varios países que, se suponía, debía funcionar a la perfección este año. "Las islas estaban muy cerca del epicentro y las olas las alcanzaron en 5 o 10 minutos", ha explicado Ridwan Jamaluddin, experto de la Agencia Nacional de Tecnología, "aunque hubiera existido una boya de detección habría sido muy tarde para alertar a la población".

En el muelle de la ciudad de Padang, en la costa de la isla de Sumatra y a unos 150 kilómetros de ese paraíso de aficionados al surf que es el archipiélago de las Mentawai, los servicios de socorro preparan centenares de bolsas de plástico para guardar los cadáveres. Varios helicópteros con personal de los servicios de rescate han despegado también desde Padang a las Mentawai, algunas de cuyas 70 islas e islotes están sumergidas parcialmente desde hace dos días. "Las horas pasan y hay mucha gente desaparecida", ha dicho la televisión estatal Ade Eward, jefe del operativo puesto en marcha por la Agencia Nacional de Gestión de Desastres la tarde del martes, cuando las autoridades comenzaron a recibir alarmantes datos sobre los efectos del seísmo y de la ola gigante que produjo. Según esta agencia, una decena de aldeas del archipiélago, en el que viven 62.000 personas, han quedado destruidas por el fenómeno, que produjo olas de seis metros de altura que penetraron 600 en tierra.

Sumatra Occidental

Fuentes de la gobernación de la provincia de Sumatra Occidental, la más afectada, han pedido asistencia urgente para los muchos damnificados que han perdido sus casas y se quedaron a la intemperie. Naciones Unidas ha enviado hoy una misión para evaluar los daños y las necesidades de la población de este archipiélago. La autoridades indonesias estiman que al menos 4.000 viviendas y edificios, la mayor parte ubicados en las islas de Pagai Utara (del norte) y Pagai Selatan (del sur) y Pagai Utara, han sido arrasadas por el tsunami y creen que sus moradores se han cobijado en las zonas más altas. Cuando se produjo el tsunami había al menos ocho surfistas españoles en las Mentawai que se encuentran bien, ha indicado la Embajada de España en Yakarta y ha confirmado a este periódico la empresa que les organizó el viaje.

El epicentro del seísmo, cuyo desastre precedió un día a la erupción del virulento volcán Merapi, en la isla de Java, se localizó a 33 kilómetros de profundidad bajo el nivel del mar y 149 kilómetros al sur de la ciudad de Padang, capital de Sumatra Occidental. Durante las siguientes horas se sucedieron 14 réplicas de hasta 6,2 en la escala abierta de Richter. La falla donde se produjo el terremoto es la misma que el 26 de diciembre de 2004 causó un sismo de 9,1 y luego un tsunami que destruyó localidades costeras de una docena de naciones bañadas por el océano Índico y causó 226.000 muertos.

28 calcinados por el Merapi

Mientras, en la ciudad de Yogyakarta, sufren los efectos de la erupción del Merapi. La portavoz del hospital Sardjito, Endita Sri Andrianti, ha precisado que las víctimas murieron a causa de las ráfagas de aire caliente expulsadas por el volcán, de 2.914 metros de altura sobre el nivel del mar, a última hora del martes. "Todavía estamos recabando detalles para identificarlos. La mayoría de ellos se quemó vivo", ha indicado. Entre las víctimas mortales hay un bebé de tres meses que murió de un problema respiratorio un periodista indonesio de Vivanews.com y el guardián espiritual de la montaña, el respetado Mbah (abuelo) Maridjan, que falleció mientras rezaba para apaciguar el volcán en su casa de la aldea de Kinahrejo, a unos cuatro kilómetros del cráter.

Al lado del guardián de 83 años y entre los restos de la vivienda, los equipos de rescate han hallado otras 14 víctimas mortales, incluido el reportero, que habían buscado la protección del venerado Maridjan. Fuentes de los equipos de rescate citadas por la agencia estatal Antara han indicado que las operaciones de búsqueda se han reanudado en esta aldea y en la vecina Turgo. "Estos dos poblaciones son las más dañadas por la ceniza incandescente del volcán", ha señalado el comandante Aloysius Pramono. Las casas están destruidas y los escombros, cubiertos por una ceniza blanca. El aeropuerto de la zona continúa en estado operativo. Militares, agentes policiales y funcionarios civiles protegidos de la ceniza con mascarillas blancas se encargan de la evacuación en camiones del Ejército y otros vehículos. Según el Ministerio de Sanidad, unas 18.000 personas están acogidas hasta la fecha en una docena de centros habilitados fuera del área peligrosa de diez kilómetros. Más de 40.000 personas han sido evacuadas de las faldas del monte.

El vulcanólogo Surono ha asegurado que ahora el Merapi está "bastante calmado". A su juicio, "no hay señales de una erupción inminente", pero ha aconsejado a las autoridades locales que "continúen con las evacuaciones". "Todavía permanece el nivel de alerta más alto", ha matizado. El mes pasado otro volcán de Sumatra, el Sinabung, entró en erupción y obligó a efectuar una evacuación masiva. El presidente indonesio, Susilo Bambang Yudhoyono, ha volado desde Hanoi, donde iba a participar en una reunión de los países del este de Asia, para supervisar los esfuerzos del rescate de las dos tragedias, pero espera volver a la reunión de Vietnam, que se celebra de jueves a sábado. Indonesia -el cuarto país del mundo en población- es propenso a catástrofes sísmicas y volcánicas al asentarse sobre la confluencia de varias placas tectónicas continentales. Se trata del llamado anillo de fuego del Pacífico, una zona que es sacudida por unos 7.000 temblores al año, la mayoría de escasa magnitud y que pasan desapercibidos para la población.