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Las dos Colombias de Santos y Mockus

Concluye la campaña de una de las elecciones más reñidas de la historia del país - Los sondeos prevén un apretado triunfo del ex alcalde de Bogotá

Juan Manuel Santos, ex ministro de Defensa de Colombia y custodio del legado de seguridad democrática de los ocho años de Gobierno de Álvaro Uribe, y Antanas Mockus, ex alcalde de Bogotá y abanderado de la legalidad democrática y del rechazo al "todo vale" para obtener resultados. De estos candidatos a la presidencia, que proponen dos Colombias diferentes, sólo uno será elegido como nuevo presidente de este país de 44 millones de habitantes. Es lo que dicen las encuestas, que pronostican que en las elecciones del próximo domingo y en segunda vuelta habrá un empate técnico entre ambos. Las campañas electorales se cerraron durante el fin de semana. Precisamente el sábado se conoció la última encuesta, similar a las anteriores: según dicho sondeo, Santos puede ganar en la primera vuelta con dos puntos por encima de su rival (34%-32%). En el segundo turno, el próximo 20 de junio, se pronostica que el independiente Mockus tome la delantera: 45%-40%. Los demás candidatos quedan relegados con porcentajes por debajo del 10%.

El fenómeno Mockus -nadie apostaba por él en las pasadas legislativas, en las que paralelamente fue elegido como candidato presidencial entre tres exitosos alcaldes de Bogotá- ha sacado de la monotonía una contienda en la que se daba por seguro que la victoria sería tarea fácil para el heredero de Uribe.

Mockus, filósofo y matemático, ex rector de la más importante universidad pública del país, no llega a la plaza pública con discursos grandilocuentes ni cargados de promesas; son charlas pedagógicas en las que explica sus lemas: "La vida es sagrada", "la historia de Colombia no se escribirá más con sangre sino con lápices"... Esta última frase corresponde al candidato a la vicepresidencia de su fórmula electoral, el también matemático Sergio Fajardo. El gran respaldo que cosecha entre los jóvenes y en la opinión pública de las grandes ciudades es interpretado como el hastío que reina en Colombia de la politiquería, la corrupción y la ilegalidad, que parecen abarcarlo todo.

Santos promete continuar la política de mano dura de Uribe y tiene como bandera el combate al desempleo, que llega ya al 13%. Su partido, el de la U, tendrá a partir del 20 de julio el mayor grupo parlamentario del Congreso. El jueves, al cerrar su campaña en Bogotá, llamó a un Gobierno de unidad nacional, elogió a sus rivales y los invitó a unirse a este empeño.

Los seguidores de Mockus animan a votar por la educación, la ilustración y el esfuerzo como el camino para superar dificultades, como dijo ayer en su columna del diario El Espectador el escritor Héctor Abad Faciolince. Por su parte, en las filas de Santos se habla de "continuidad y gobernabilidad", y se trata de infundir temor con la idea de que Mockus es un "salto al vacío" y que hará desandar lo andado en materia de seguridad y lucha contra la guerrilla.

En cualquier caso, ya han comenzado las cábalas sobre alianzas y pactos para la segunda vuelta, y sobre las tácticas que usarán Santos y Mockus para ampliar la diferencia que los separa de su rival. En un escenario tan reñido, el mínimo error en las tres semanas que separan las dos vueltas les puede costar muy caro.