La dimisión de Martín Redrado agudiza la crisis política argentina

El Gobierno tilda de "mamarracho" al ex presidente del Banco Central

No parece que la inesperada dimisión de Martín Redrado , presidente del Banco Central de Argentina, el viernes por la noche, unos días antes de que el Congreso resuelva el conflicto que protagoniza frente al Gobierno peronista de Cristina Fernández de Kirchner, vaya a traer tranquilidad al agitado escenario político, que desde hace semanas se mueve al ritmo del enfrentamiento por el uso de las reservas financieras nacionales. El Gobierno, por boca de su jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, calificó a Redrado de "mamarracho" y afirmó que su dimisión "no existe" y "no se puede aceptar" hasta la resolución del proceso parlamentario que decidirá, el martes próximo, sobre el traspaso de esos fondos y el futuro del funcionario.

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El origen de la batalla política entre el Banco Central y el Ejecutivo fue la decisión de la presidenta, en diciembre pasado, de traspasar 6.569 millones de dólares (4.663 millones de euros) provenientes de las reservas nacionales al Fondo Bicentenario, creado por el Gobierno para pagar la deuda pública contraída con organismos multilaterales -como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo- y tenedores privados, además de mantener la expansión del gasto público y reducir las dudas sobre la liquidez del Estado argentino. El ex titular de la autoridad monetaria se opuso entonces al uso de las reservas nacionales, por lo que fue destituido por la presidenta. La remoción de Redrado fue suspendida el 11 de enero por una jueza federal, y está pendiente (junto con el uso gubernamental de las reservas) de la decisión parlamentaria.

El conflicto se desarrolla en un escenario complicado por las negociaciones para el canje de deuda incumplida, la amenaza latente de los fondos buitres, un proceso inflacionario no reconocido por las estadísticas oficiales y la lucha sin cuartel entre la presidenta del Gobierno y el vicepresidente, Julio Cobos, del partido Radical, un antiguo aliado que está opuesto hoy a las políticas del Ejecutivo y capitaliza el creciente sentimiento antikirchnerista en su carrera hacia las elecciones presidenciales del año próximo. Cobos preside la comisión parlamentaria que el martes decidirá sobre el destino de los fondos y la destitución de Redrado, que el viernes, al anticipar su dimisión, acusó al Gobierno de querer "llevarse todo puesto para usar las reservas, que son el respaldo del ahorro de todos los argentinos".

En una jornada marcada por el alivio de la ola de calor que ha mantenido al país al límite de su capacidad eléctrica durante una semana, la oposición, dividida ante los comicios de 2011, respaldó con algunos matices la maniobra de Redrado. Margarita Stolbizer, jefa del bloque de diputados nacionales del GEN, calificó la situación de "divorcio escandaloso" que implica hacer pasar al país por "un papelón inexplicable". Elisa Carrió, titular de la Coalición Cívica, apoyó las declaraciones de Redrado "por el permanente avasallamiento de las instituciones que hace el Gobierno". Ernesto Sanz, presidente del principal partido de la oposición, Unión Cívica Radical (UCR), criticó la "chiquilinada" del Gobierno por no aceptar la dimisión, y desde las filas del Partido Republicano (PRO) valoraron el gesto como "un gesto que ratifica la independencia del Banco Central".

Martín Redrado, designado por el ex presidente Néstor Kirchner en septiembre de 2004, perdió el control práctico de la autoridad monetaria el pasado domingo, tras serle negada la entrada a su despacho por la policía, y esperaba la decisión parlamentaria del martes. Será reemplazado interinamente por Miguel Pesce, anterior vicepresidente de la institución, con quien ha mantenido una tensa relación en los últimos tiempos. En medios políticos y económicos se interpreta el conflicto con el Gobierno no tanto en términos de defensa de la ortodoxia económica y lucha contra la inflación -el quinquenio de Redrado al frente del Banco Central argentino ha coincidido con una multiplicación sostenida de la inflación-, sino más bien en una nueva alineación de fuerzas políticas ante el previsible abandono de poder por parte del matrimonio K en 2011. La aprobación inmediata del préstamo de reservas sin razones de peso urgentes por parte del presidente del Banco Central podría haber dado lugar a problemas judiciales futuros.

En medio del ruido político, Amado Boudou, ministro de Economía, trataba ayer de tranquilizar a los mercados asegurando que "no hay riesgos para la economía argentina". El ciudadano medio, por su parte, seguía haciendo chistes sobre la presunta relación entre el consumo de carne de cerdo y el vigor sexual establecida esta semana en una insólita conferencia de prensa por la presidenta, que ayer guardó silencio sobre el asunto Redrado mientras disfrutaba del fin de semana en su residencia patagónica de El Calafate.

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