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Cristina Fernández destituye por decreto al gobernador del Banco Central

La presidenta argentina acusa a Martín Redrado de "mala conducta" y de "incumplir sus deberes" por negarse a usar reservas para pagar la deuda

Lo que parecía una tormenta de verano ha acabado en una mayúscula crisis institucional. La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, firmó ayer un decreto por el que destituye al gobernador del Banco Central de su país, Martín Redrado, por su negativa a usar reservas monetarias para el pago de la deuda soberana, según informaron fuentes oficiales. El decreto, que también firmaron todos los ministros, argumenta el despido de Redrado "por mala conducta" e "incumplimiento de sus deberes".

Fernández le había pedido el pasado miércoles la dimisión al gobernador del Banco de Argentina porque se resistía al decreto de necesidad y urgencia que le ordenaba entregar al Tesoro reservas 6.500 millones de dólares para pagar casi la mitad de los vencimientos de capital de la deuda pública en 2010. Redrado consideraba que tal acción excedía las atribuciones del Ejecutivo y avasallaba las del Legislativo y la autonomía del Banco Central. Ante la petición de renuncia, el gobernador se había negado a hacerlo porque consideraba que su mandato terminaba en septiembre próximo y que sólo podía ser destituido por una comisión del Congreso, de acuerdo con una confusa disposición de la Carta Orgánica de la autoridad monetaria.

No obstante, en un intento por calmar la crisis que se ha desatado en Argentina, Redrado difundió en la madrugada de ayer en Buenos Aires un comunicado en el que se mostraba dispuesto a "apoyar el cumplimiento de los objetivos que persigue el Fondo del Bicentenario para la Sustentabilidad y el Desendeudamiento", el que había creado el Gobierno argentino para depositar las reservas para el pago de la deuda.

Sin embargo, la jefa de Estado insistió con su embestida para conseguir las reservas y para eso despidió ayer por la tarde porteña -con la Bolsa bonaerense ya cerrada- a Redrado con otro decreto de necesidad y urgencia. La medida solicita además a la Fiscalía de Estado que formule una denuncia penal por presuntas irregularidades contra Redrado. Su sustituto interino será el vicegobernador del Banco Central, Miguel Ángel Pesce, que se ha mantenido fiel a los Kirchner. Sin embargo, el ministro de Economía, Amado Boudou, dijo que finalmente la jefa de Estado designará al ex gobernador del Banco de Argentina Mario Blejer.

El Gobierno de Fernández había anunciado a mediados de diciembre el Fondo del Bicentenario -en alusión a los 200 años de independencia de facto del país suramericano, que se cumplen en 2010- para despejar la escasa incertidumbre que existía sobre una nueva suspensión de pagos, como la de 2001. Pero sobre todo para seguir bajando la prima de riesgo de la deuda, con el objetivo de volver a los mercados internacionales después de una década de ausencia. Argentina acabó 2009 con déficit fiscal, después de los superávit que se encadenaron desde 2003, y el Gobierno de Fernández pretende estimular este año un fuerte crecimiento, tras la crisis internacional, sin recortar el gasto. Y a la vez cumplir con los acreedores. Por eso quiere echar mano de las reservas. El ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007), posible candidato a suceder a su esposa en 2011, ha atribuido la derrota que sufrió en carne propia en las elecciones legislativas de 2009 a la recesión que sufría Argentina.

Pero Redrado, que hasta ahora había aplicado la política monetaria que deseaban los Kirchner, sorprendió al resistirse a ceder reservas. Demoró la apertura de una cuenta para el Tesoro en el Banco Central y, para irritación de la líder peronista, recibió el miércoles a la cúpula del principal partido de oposición, la Unión Cívica Radical (UCR). Eso desató la ira del kirchnerismo. El resto llegó vía decreto.