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Francia impide que la ONU vigile los derechos humanos en el Sáhara

El Consejo de Seguridad prorroga por un año el mandato de los "cascos azules" en la antigua colonia española

Francia logró esta madrugada que el mandato del contingente de Naciones Unidas en el Sáhara Occidental (MINURSO) no sea ampliado para que pueda vigilar el respeto de los derechos humanos en la antigua colonia española y en los campamentos de refugiados de Tinduf (suroeste de Argelia).

La no modificación del mandato satisface a Marruecos, pero no así a su adversario, el Frente Polisario. En las últimas semanas varias ONG de derechos humanos como Human Rights Watch, Amnistía Internacional y también la Delegación Magreb del Parlamento Europeo han solicitado por escrito que, como los demás contingentes de mantenimiento de la paz de la ONU, MINURSO tenga competencias en materia de derechos humanos.

El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó ayer por unanimidad, con horas de retraso a causa de la intensidad del debate, una resolución que prorroga un año el mandato de MINURSO y que insta a Marruecos, que controla el grueso del Sáhara, y al Polisario, que reivindica su independencia, a "negociar sin condiciones previas y de buena fe".

Como Christopher Ross, el enviado personal para el Sáhara del secretario general Ban Ki-moon, considera que las condiciones para una reanudación de la negociación, interrumpida desde marzo de 2008, no están reunidas, el máximo órgano de la ONU aprobó la celebración previa de "discusiones informales" entre marroquíes y saharauis independentistas.

Solicitudes en el Consejo de Seguridad

Costa Rica y Uganda solicitaron al Consejo de Seguridad que sus "cascos azules" desplegados en el Sáhara pudiesen supervisar los derechos humanos y obtuvieron el respaldo explícito de Austria y México, pero el embajador francés, Jean-Maurice Ripert, se opuso a ello. Fue el único en hacerlo explícitamente mientras las demás delegaciones guardaron silencio.

Los embajadores costarricense y ugandés pidieron entonces que en la resolución mencionase al menos "la importancia de llevar a cabo progresos en la dimensión humana del conflicto", es decir de mejorar los derechos humanos, pero de nuevo Ripert se resistió. Propuso sustituir "dimensión humana" por "humanitaria" dando al así al texto un enfoque más bien relacionado con las penosas condiciones de vida de los refugiados. Finalmente el representante francés dio su brazo a torcer y aceptó la fórmula.

Ripert fue el único embajador que en su intervención brindó un apoyo explícito al plan de autonomía ofrecido por Marruecos para el Sáhara en la primavera de 2007. Cuando tomó la palabra su homóloga de EE UU, Susan Rice, se limitó a resaltar que "este conflicto dura desde hace demasiado tiempo".

El representante del Polisario ante la ONU, Ahmed Boujari, dejó entrever su descontento por el texto aprobado y arremetió contra Francia. "Seguimos a la espera de que el Consejo de Seguridad se comprometa con los derechos humanos" en el Sáhara, declaró a elpais.com. Éste órgano de la ONU practica "una doble vara de medir y el principal responsable de esta situación en Francia", añadió.

España no forma parte del Consejo de Seguridad, pero en una ocasión, en junio de 2005, Bernardino León, entonces secretario de Estado de Asuntos Exteriores, se pronunció en Rabat por la ampliación del mandato de MINURSO para que abarque los derechos humanos. Desde entonces el Gobierno guarda silencio y cuando fue preguntado, en noviembre de 2008, por el tema, el presidente José Luís Rodríguez Zapatero, echó balones fuera.

El grupo parlamentario de Izquierda Unida-Initiative per Catalunya ha presentado una proposición no de ley, que deberá ser debatida en el pleno del Congreso de los Diputados, en la que insta al Ejecutivo español a trabajar para que MINURSO pueda ocuparse de los derechos humanos como los demás contingentes de "cascos azules.