Mafias sofisticadas y fronteras débiles en las rutas de la droga

La CE presenta en Viena un informe sobre el narcotráfico

El punto débil de Brasil en la guerra contra las drogas es su extensa frontera con países productores de coca, según un estudio sobre los mercados de la droga presentado por la Comisión Europea esta semana ante un foro de la ONU en Viena. "Es inviable la defensa de los 9.000 kilómetros de frontera, en su mayor parte de montaña y jungla, teniendo como vecinos a tres de los principales productores de cocaína del mundo [Colombia, Perú y Bolivia] y otro productor de cannabis Paraguay]", asegura el informe.

"A pesar de las mejoras en la vigilancia fronteriza, el resultado ha sido una sofisticación mayor de las mafias", según la Comisión, que analiza la evolución del mercado de la droga en los últimos 10 años. La cantidad de cocaína decomisada es relativamente baja, si se tiene en cuenta el volumen de esta droga que circula por la Amazonia brasileña: entre 7.000 y 16.000 kilos al año desde 2004. Brasil es un importante país de tránsito en la ruta de la cocaína entre Suramérica y Europa, con embarcaciones transatlánticas que esconden la droga en contenedores.

México, otro país en la ruta de la cocaína entre Colombia y Estados Unidos, ha fracasado en sus esfuerzos para reducir el tráfico, en este caso por la corrupción. "Incluso dos años después de que el nuevo presidente, Felipe Calderón, convirtiera la lucha contra los narcotraficantes en una parte principal de la agenda de su Administración, hay revelaciones de corrupción en lo más altos niveles del sistema antidroga".

Contra la hoja de coca

En la última década, la lucha contra el cultivo de la hoja de coca no dio resultados, al no descender la producción mundial total, que se concentra en tres países: Colombia, Perú y Bolivia. Las intervenciones contra las plantaciones de coca sólo son efectivas a escala local, porque los cultivos son trasladados con rapidez a otros lugares. "Los esfuerzos bien intencionados de un país como Perú para reducir la producción pueden repercutir negativamente en un país vecino", observa el informe. Colombia ha acaparado la mayor parte de las plantaciones mundiales de coca (el 62% del total mundial) en la última década por los controles en Perú y en la región boliviana de Chapare.

El consumo de cocaína es, sin embargo, bajo en Colombia, aunque el estudio destaca como aspecto negativo que la prevención en las escuelas sea inexistente y las campañas antidroga en medios de comunicación, muy infrecuentes. En México, los narcos impiden al Gobierno la recopilación de datos sobre consumo de drogas en al menos cinco Estados, mientras que en Brasil el consumo creció con la consolidación de un modelo de vida urbano e individualista.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.
Suscríbete

El estudio pone de relieve que la mayor parte de los beneficios en el mercado de la droga repercuten en el país de consumo. El productor de hoja de coca sólo gana un 1% o un 2% del precio de venta final en el país de consumo, donde se queda el 90% del beneficio. El estudio ha seleccionado 18 países del mundo, entre ellos Brasil, por su peso demográfico, y México y Colombia, por su protagonismo en el mercado mundial de la droga.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS