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Chávez expropia la acería Sidor

El presidente venezolano no revela la indemnización que recibirá la multinacional italo-argentina Techint

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha decretado la expropiación de la acería Ternium-Sidor, perteneciente a la internacional italo-argentina Techint, tras fracasar las negociaciones para un acuerdo en torno al precio de la empresa.

Chávez había dado el domingo un ultimátum a los representantes de la firma para que hicieran una solicitud razonable al Gobierno, pues en las primeras reuniones exigieron 4.000 millones de dólares. "¿Será que creen que somos pendejos [tontos]? Esa empresa no vale esa cantidad de dinero. Si se ponen cómicos, dictaré un decreto de expropiación", dijo el mandatario y otorgó un plazo que venció el martes. El miércoles por la noche, en un acto convocado para anunciar los aumentos salariales otorgados con motivo del Día del Trabajador, Chávez cumplió su palabra y firmó el decreto.

En el texto legal se establece que una comisión presidencial tomará el control de las instalaciones de la empresa, enclavada en Puerto Ordaz, en el Estado sureño de Bolívar, muy cerca de las principales minas de hierro del país. El presidente no ofreció detalles acerca del monto de la indemnización que el Estado pagará a la multinacional. Ésta había adquirido Sidor por 1.500 millones de dólares cuando fue privatizada, en 1997.

La idea de renacionalizar Sidor venía planteándose desde hace varios años. Chávez había recriminado varias veces a la empresa que destinara casi todo el producto terminado a las exportaciones y desatendiera las demandas de la industria metalmecánica nacional, que depende en más de un 80% de los bienes producidos por la acería.

En los últimos meses, la situación se complicó por el conflicto laboral que Ternium-Sidor mantuvo con sus obreros, agrupados en el Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Siderúrgica y Similares (Sutiss).El conflicto puso de manifiesto la realidad laboral de la siderúrgica: decenas de miles de empleados habían sido "tercerizados", es decir, empleados por empresas que prestaban servicios a Ternium-Sidor, mediante contratos individuales muy deficientes.

Los trabajadores clamaron por la intervención del Gobierno, especialmente después de que éste emprendiera una segunda oleada de nacionalizaciones, que ha incluido la compra de empresas de productos lácteos, cadenas de almacenamiento refrigerado y cemento. Chávez atendió el llamamiento de los sindicalistas y ordenó la adquisición de la acería, primero por vía conciliatoria y luego de manera forzosa.

En su discurso del miércoles, Chávez exigió a los trabajadores que ayuden al Gobierno a transformar Sidor en una empresa socialista, pues advirtió que, si esto no se logra, la nacionalización no tendrá ningún sentido.