Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

¿Misión cumplida?

Cinco años después de que Bush pusiera fin a la guerra de Irak frente a una pancarta con la leyenda "Misión cumplida", las cifras y la propia Casa Blanca desmienten que el conflicto esté resuelto

La escenografía estaba preparada al milímetro y tenía toda la espectacularidad que corresponde al sentido del show estadounidense. Un presidente, George W. Bush, vestido de piloto que aterriza en el USS Lincoln, uno de los buques insignia de la flota estadounidense y símbolo de un poderío militar inigualable. Una enorme pancarta y un discurso basado en dos palabras: "Mission Accomplished" (Misión cumplida), para anunciar el fin de las grandes operaciones militares en Irak. Hace de eso cinco años. ¿Está cumplida la misión?

Según las cifras y según la Casa Blanca, la verdad es que no. Ayer se conoció que el mes de abril fue el más violento en Irak desde agosto de 2006, cuando se registraban las peores cifras de atentados desde la invasión estadounidenses en 2003. Al hilo de estas cifras, la portavoz de la presidencia estadounidense, Dana Perino, admitió que la famosa pancarta que presidía el discurso de Bush en el USS Lincoln no era demasiado "precisa". Más bien debería haber rezado: "Misión cumplida para los marines que están en misión en este buque", dijo Perino, matizando que "el presidente lo sabe bien".

Cinco años después de aquella pancarta, que de hecho subrayaba unas palabras que Bush nunca dijo, han muerto 4.000 soldados americanos, otros 150.000 siguen desplegados en el país, sin una perspectiva de regreso a medio plazo. Y además, su presencia no termina de servir para llevar la paz al país.

De hecho, el mes de abril ha supuesto un nuevo giro, esta vez a peor. Desde que el denominado surge, el envío de 30.000 soldados adicionales a Irak el verano pasado, las cifras de violencia comenzaron a mejorar. Venían de un infierno de cientos de muertos todos los meses en atentados, vendettas, odios sectarios entre suníes y chíes, combates con las fuerzas estadounidenses e iraquíes.

Sin embargo, el feliz descenso de bajas se ha interrumpido. El mes pasado fue el más sangriento en Irak desde agosto de 2007, con 968 civiles iraquíes muertos, a los que se suman 49 soldados estadounidenses. En gran parte, el aumento de muertos este mes se debe a la guerra entre chiíes desatada por el Gobierno de Nuri al Maliki cuando intentó arrebatar a los fieles del clérigo radical chií Múqtada al Sáder el control de la ciudad de Basora. La operación militar desató la furia chií en otras ciudades del país, sobre todo en el barrio bagdadí de Ciudad Sáder, feudo de los simpatizantes del religioso y de su milicia, el ejército del Mahdi.

Las cifras, las más altas desde el pasado verano, cuando comenzó a notarse el trabajo de la surge, suponen un revés para la estrategia americana. En los últimos meses, se especulaba incluso con una retirada parcial de las tropas estadounidenses, debido al descenso de la violencia. No obstante, los 968 iraquíes y los 49 soldados estadounidenses aún están lejos del trágico número de hace justo un año: en abril de 2007, en lo peor de la escalada de violencia en Irak, murieron 104 militares americanos y 1.506 civiles iraquíes.