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Fallece Osvaldo Romo, uno de los más crueles torturadores de la dictadura de Pinochet

Fue condenado en el caso del asesinato del cura español Llidó, entre otros

Osvaldo Romo Mena, considerado uno de los más destacados torturadores durante la dictadura que encabezó Augusto Pinochet en Chile, murió ayer en un hospital carcelario, según fuentes penitenciarias. Romo, de 70 años, estaba involucrado en más de un centenar de casos de detenidos desaparecidos y sumaba condenas a 92 años de prisión, varias de ellas ya refrendadas por la Corte Suprema.

El torturador, que sufría de diabetes y varias enfermedades asociadas, murió en la madrugada de ayer a causa de un paro cardiorrespiratorio, precisaron las fuentes.

Entre los casos por los que fue procesado y condenado figura el secuestro y la desaparición del sacerdote español Antonio Llidó Mengual. El religioso llegó a Chile en 1969 y desarrolló su misión pastoral y social hasta septiembre de 1973 en la ciudad de Quillota, a 100 kilómetros al norte de Santiago. Tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de ese año, se refugió en Santiago, donde fue detenido un año después.

Llidó, de 38 años cuando fue detenido, era miembro del movimiento Cristianos por el Socialismo y fue visto por última vez con vida en un centro de detención conocido como Cuatro Álamos.

Además, Romo Mena fue condenado por los casos de la periodista Diana Aron Svigilsky, el contador Manuel Cortez Joo y Ofelio Lazo, todos militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) detenidos y desaparecidos en 1974. Romo ya había sido hospitalizado en estado grave en junio de 1974, debido a un cuadro de descompensación diabética y neumonía. Además, sufría las secuelas de un accidente vascular encefálico y una cardiopatía.

El torturador jamás se arrepintió de sus crímenes; hace algunos años, en una entrevista con el Canal Univisión, afirmó que el gran error de la dictadura de Pinochet (1973-1990) fue haber dejado izquierdistas vivos.

"Yo siempre le decía a mi general [Manuel Contreras, jefe de la Dina, la policía secreta de la dictadura], no hay que dejar a ningún periquito vivo", afirmó en esa ocasión, en la que además nombró a cuatro dirigentes socialistas a los que, si tuviera la ocasión, según dijo, asesinaría.

En el año 1977, Romo fue enviado por sus jefes a vivir a Brasil, donde, según organismos de derechos humanos, pudo haber participado en escuadrones de la muerte.

En junio de 1992, ya recuperada la democracia, fue localizado en São Paulo, donde vivía con una identidad falsa, su esposa y cinco hijos. Tras ser detenido, fue deportado a Chile en noviembre de ese mismo año.

Según fuentes penitenciarias, su familia sigue viviendo en Brasil y Romo jamás recibió visita alguna en los años que permaneció preso.

Romo Mena se hizo conocido antes del golpe militar de septiembre de 1973 como agitador ultraizquierdista en barrios obreros, miembro del Partido Socialista Popular y simpatizante del MIR.

Tras el golpe, apareció en los mismos barrios, de uniforme militar deteniendo a sus amigos y conocidos; en los círculos de izquierda todavía se debate si cambió de bando o fue siempre un infiltrado en el movimiento popular.

Algunos supervivientes de la Villa Grimaldi, el más conocido centro de torturas de la Dina, han asegurado que Romo era un sádico que no sólo violaba personalmente a las prisioneras, sino que además utilizaba perros y les introducía ratas en la vagina; además, se solazaba especialmente con la aplicación de electricidad, sobre todo si el torturado era algún antiguo conocido.