Entrevista:Álvaro Uribe, presidente de Colombia

"Necesitamos ayuda contra la 'narcoeconomía"

Cartagena de Indias - 17 jun 2007 - 23:06 UTC

"Hay que contarle al mundo lo que está pasando aquí". Álvaro Uribe, presidente de Colombia, quiere difundir un mensaje de prosperidad para después reclamar ayuda a los países de la UE y de EE UU. Es viernes, 14 de junio, y Uribe acaba de intervenir en un acto oficial en Cartagena de Indias, capital del Estado de Bolívar. Después recibe a un grupo de periodistas españoles en la sede de la gobernación regional en un acto organizado por una empresa española. Vestido con la guayabera típica de la comarca y acompañado por el ministro de Industria y Minas, Hernán Martínez, mantiene una conversación cercana que en ocasiones eleva de tono cuando aborda las cuestiones que más le preocupan del país: el narcotráfico, la guerrilla, los acuerdos de libre comercio, la pobreza... Varios e importantes frentes que Uribe ha querido atajar durante los más de cinco años que lleva de presidente de Colombia.

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La seguridad ciudadana y la lucha contra el narcotráfico son el primer objetivo del programa de Gobierno de Álvaro Uribe, junto al logro de la confianza de los inversores extranjeros y alcanzar una educación total, intensificar los programas de salud y reducir la pobreza. La batalla que ha entablado para lograr una democracia plena en el país le ha concedido una popularidad cercana al 80%. La obsesión por acabar con la guerrilla y los paramilitares ha llevado a Uribe a poner en marcha un plan para atajar el cultivo de coca y para ello reclama el respaldo de la UE, Estados Unidos y Canadá.

"Hemos sentido el apoyo de los Gobiernos de [José María] Aznar y [José Luis] Rodríguez Zapatero, lo reconozco y expreso mi gratitud. También hemos sentido el apoyo de los Gobiernos europeos, pero podíamos tener más, en especial en la lucha contra la droga, necesitamos ayuda contra la narcoeconomía", afirmó Uribe, que reconoce que en su país se produce el 50% de la coca. Para Uribe, "se está acabando con la narcoeconomía y dando paso al dinero honesto". Y por eso pide que el mundo conozca la evolución. "En 2002, Colombia recibió 500.000 visitantes vía aérea, este año recibirá más de 1,2 millones", pone a título de ejemplo.

En concreto, a los países de la UE pide ayuda para la erradicación manual de droga y en el Programa de Familias Guardabosques. Así quiere acabar con la deforestación a la que ha llevado la plantación de coca en la selva colombiana. "Es un programa de profundo crédito social, ambiental, de eliminación de drogas ilícitas y de debilitamiento del terrorismo".

El plan consiste en ayudar a familias para que rentabilicen el bosque a cambio de una ayuda anual de unos 1.400 euros al año. Hasta la fecha, el Gobierno ha logrado que 50.000 familias se hayan incorporado, pero necesita al menos otras 60.000. Y eso cuesta dinero, y por eso pide ayuda. "La ayuda de Estados Unidos es muy importante", continúa, "pero lo importante no es la cantidad, sino la eficiencia. Si Estados Unidos permite ajustar la eficiencia a la efectividad de los proyectos, con la nueva suma se puede hacer más que con la anterior suma. A mí me preocupa más que podamos tener más eficiencia".

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Para Uribe, narcotráfico y terrorismo están íntimamente relacionados. Sobre este asunto, asegura que su Gobierno no está en negociaciones con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), aunque inmediatamente comenta que han liberado a 150 guerrilleros presos y que esperan un gesto de la guerrilla. Entre ellos, el cabecilla Rodrigo Granda, que ha aceptado no volver a secuestrar ni asesinar, sino trabajar como gestor de paz.

"Acabamos de hacer un gesto humanitario muy grande con la liberación de estas personas. Nuestro segundo gesto es ser prudentes. No podemos permitir que salga gente de la cárcel a volver a secuestrar o asesinar; ni zonas de despeje [desmilitarizadas], porque una democracia como ésta, vibrante, con todas las libertades, no puede cuajar en un territorio asestado por el terrorismo". "Aquí hay un desafío a una democracia con todas las libertades y la experiencia colombiana es que mientras los gobiernos de buena fe las concedieron, la guerrilla las aprovechó no para hacer la paz, sino para avanzar en sus propósitos terroristas, de asesinato y de secuestros", indice.

Uribe se siente optimista ante el futuro del terrorismo. "Tengo fe y esperanzas", dice. "Creo que estamos ante el fin del paramilitarismo", añade mientras asegura que las FARC están cada vez más acorraladas. Se han reducido en 43.000 personas las más de 60.000 que había en 2002 entre la guerrilla y las fuerzas paramilitares, apunta para ilustrar su optimismo. "Hace unos años era imposible venir aquí [Cartagena de Indias], hoy se puede", enfatiza Uribe para destacar la evolución. Luego prosigue: "En 2002, de los 1.099 municipios de Colombia, 200 no tenían policía y, en 400, los alcaldes no podían acudir a sus despachos; hoy pueden y todos tienen policía". Es una realidad cuya mejor constatación es la primera página de El Tiempo de ese día. El diario advertía sobre los puntos negros de las carreteras ante las salida de las ciudades durante el puente festivo. Hace unos años, esa información habría sido imposible, porque apenas nadie salía de la ciudad.

El segundo objetivo de Uribe está en el campo económico. Los datos muestran que la economía de Colombia está bien encauzada, con un crecimiento del 6,8% el año pasado (se prevé el 5,5% este año), una inflación bastante controlada (por debajo del 4%) y un aumento de las inversiones tanto internas como extranjeras. La tasa de inversión privada era del 6,5% y el año pasado del 19%. "Si hay seguridad de inversión, hay inversión, y si hay responsabilidad social, hay mejora social, y si hay mejora social, los sectores populares justifican la seguridad y se une la nación y se une la presión a la comunidad internacional", predica.

Uribe apunta a las dos asignaturas pendientes de calado que tiene en materia económica. Por un lado, la consecución de un mercado único dentro del Pacto Andino y que, según Uribe, pasa porque se integre Venezuela, en lo que confía, y por arreglar algunas desigualdades que se producen por las diferencias de población entre los distintos países que lo integran y el reparto de la producción. "Con Venezuela se puede negociar para que garantice el cumplimiento de unas metas sociales y ambientales. Con mucha tolerancia con la diversidad se consolida la integración. La diversidad no se impone tanto por dogmas ideológicos como por realidades diferentes", dice.

El otro punto se refiere a los tratados de libre comercio de los países de la región con la UE y con América del Norte. La firma del tratado con la UE está cercana y recibió un impulso considerable en la reunión que tuvo el Pacto Andino la pasada semana en Bolivia. El Tratado de Libre Comercio (TLC) con los norteamericanos sufre más problemas. Parece que el cambio de mayoría de republicanos por demócratas en las cámaras de EE UU ha supuesto mayores exigencias.

Uribe es optimista y rotundo al afirmar: "Colombia está a la espera de que se le digan cuáles son las enmiendas que deben introducirse en el TLC, que para nosotros es vital". En ambos casos, la erradicación de la coca es fundamental para conseguir el apoyo económico y político. "Nos toca trabajar con paciencia", concluye.

Para avanzar en ese estadio es imprescindible hacerlo también en lo que constituye el tercer objetivo del Gobierno Uribe, los programas sociales. El país tiene una altísima tasa de pobreza, con el 48% de la población viviendo con menos de tres dólares al día (en 2002, el porcentaje superaba el 60%), que precisamente en Cartagena se eleva a más del 70%. Además de reducir la pobreza, Uribe subrayó que quiere alcanzar una educación plena y mejorar significativamente la atención sanitaria.

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