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FOROS DE DAVOS Y PUERTO ALEGRE

Lula: "Mi responsabilidad no es sólo con Brasil sino con la izquierda del mundo entero"

El presidente de Brasil promete en el Foro Social Mundial de Porto Alegre no abandonar su ideario una vez alcanzado el poder

El movimiento antiglobalización ha comenzado hoy sus debates en el Foro Social Mundial de Porto Alegre (Brasil) después de la colorida marcha de ayer en la que se lanzaron críticas a la guerra en Irak y llamamientos a la lucha por un mundo más justo. Las palabras más esperadas han sido las del presidente brasileño, Luis Inácio Lula da Silva, que pretende viajar también al Foro Económico Mundial que se celebra en la localidad suiza de Davos.

Ante una multitud entregada que interrumpía sus palabras coreando su nombre con regocijo, Lula ha prometido no abandonar su ideario de izquierda ahora que ha accedido a la presidencia del país. El mandatario ha reconocido además ser consciente de la responsabilidad contraída "no sólo con Brasil sino también con la izquierda del mundo entero".

En el Foro Social Mundial participan algunos líderes mundiales del movimiento antiglobalización, entre unos 100.000 anónimos de toda suerte de ONG, movimientos políticos y civiles que persiguen el sueño de cambiar el futuro. Otro mundo es posible, es la consiga oficial de este encuentro que nació hace tres años como una contrapartida al Foro Económico Mundial.

En la primera de las cinco jornadas, delegados de 125 países del mundo han concentrado sus esfuerzos en evaluar temas que van desde la economía y el neoliberalismo hasta la ecología y los movimientos sociales. Un seminario contra la militarización y la guerra, encabezado por el escritor y filósofo paquistaní Tariq Alí, y una conferencia del líder brasileño del movimiento mundial de Campesinos Sin Tierra, Joao Pedro Stédile, destacan entre los cientos de actos celebrados hoy, en los que participan representantes de un millar de ONG de los cinco continentes.

La guerra de Irak

Entre tanto, al otro lado del mundo, como ya se dejó entrever ayer, el tema estrella de la reunión anual de Davos, aunque no figure en la agenda, es la más que posible guerra contra Irak que prepara EE UU. Hoy, la directora adjunta del Fondo Monetario Internacional, Anne Krueger, se ha referido a las consecuencias económicas que podría tener el ataque. Krueger afirma que el FMI es incapaz de hacer "previsiones fiables" sobre los efectos económicos de la crisis iraquí, debido a que hay "demasiadas variables" como para sacar conclusiones definitivas.

Mientras, el secretario general de la Liga Árabe, Amro Musa, y el primer ministro de Turquía, Abdulá Gul, se han manifestado contrarios a la guerra, asegurando que ésta "no debería ser una opción". En un debate sobre si la guerra es necesaria o inevitable, ambos han opinado que es imperativo esperar a la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el informe de los inspectores, para los que han pedido más tiempo.

Ambos se han mostrado a favor del trabajo de los inspectores y de dar una oportunidad a Irak hasta que estos presenten su informe a la ONU, además de reclamar la cooperación total de Irak con ellos. El mandatario turco, además, ha expresado sus preocupaciones en tanto vecino de Irak, ya que en la Guerra del Golfo, en 1991, miles de iraquíes se refugiaron en Turquía y "nadie nos ayudó" a asistirles.