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El sobrino de María, el padre de Macaulay o el hermano de Madonna: cuando el enemigo está en la familia

El atraco a la casa de la cantante María del Monte, del que su sobrino está acusado como autor intelectual, vuelve a poner sobre la palestra los casos de traiciones y venganzas que las figuras populares y poderosas han sufrido por parte de su propia sangre

Beryoncé con su padre, Joan Crawford con su hija y Madonna con su hermano: ejemplos de cómo aquel que más debía querer a una celebridad acabó traicionándola.
Beryoncé con su padre, Joan Crawford con su hija y Madonna con su hermano: ejemplos de cómo aquel que más debía querer a una celebridad acabó traicionándola.Getty Images / Pepa Ortiz (collage)

La detención de Antonio Tejado por presunta pertenencia a una banda que había robado en casa de su tía, la popular cantante María del Monte, ha fundido otra vez las crónicas negra y rosa españolas. Tejado es un personaje habitual de la crónica rosa (y amarilla) televisiva gracias a ser el padre del hijo de Rosario Mohedano (sobrina a su vez de Rocío Jurado) y por su participación en varios reality shows. Su detención ha impactado a la opinión pública por ser un pariente querido de la cantante, pero no es el primer ni el último caso de traición a una figura célebre de la cultura o la prensa rosa por parte de alguien de su misma sangre, ya sea en forma de delito criminal o de venganza personal aireando su vida privada.

Macaulay Culkin y su padre, Kit Culkin en 1993.
Macaulay Culkin y su padre, Kit Culkin en 1993.Ron Galella (Ron Galella Collection via Getty)

Kit Culkin, el padre de Macaulay y Kieran Culkin

La tradición de niños artistas cuyos padres los ven como una mezcla de cajero automático y plan de pensiones es tan antigua como el mundo del espectáculo. Una de las primeras estrellas infantiles de cine, Jackie Coogan, protagonista de El chico junto a Charlie Chaplin, se haría tristemente célebre por dar nombre a la “ley Coogan”: cuando llegó a los 21 años, Jackie descubrió que su madre había dilapidado el dinero que él había ganado, estimado en unos cuatro millones de dólares. Aunque nunca recuperó esa cantidad, la demanda del joven cristalizó en una ley que obligaba a salvaguardar una cantidad de los ingresos de los menores hasta su mayoría de edad.

Aún así, casos similares al de Coogan se han repetido con triste asiduidad. Quizá el más conocido sea el de Macaulay Culkin, que se convirtió en una estrella a los 10 años al protagonizar Solo en casa. Macaulay describiría a su padre, Kit Culkin, como una persona violenta “mental y físicamente” que abusaba de él y no respetaba su deseo de trabajar menos (en plena pubertad) y por tanto, mermar sus ingresos, esos que habían conseguido que toda la familia pasase de la precariedad a la riqueza. “Mi padre estaba celoso de mí. Todo lo que él había intentado conseguir a lo largo de su vida, yo lo conseguí antes de tener 10 años”, confesaría Macaulay. Por si acaso, Kit iba repitiendo la jugada de presentar a castings a otros dos de sus hijos, Kieran y Rory.

Cuando Kit Culkin y su esposa Patricia Brentrup se divorciaron, estalló una violenta disputa por la custodia de sus siete hijos y sobre todo por el control del fondo fiduciario construido con el dinero ganado por Macaulay. La ganó Patricia, y Kit desapareció de la vida familiar, asegurando que ya no consideraba a Macaulay su hijo. Con los años, Macaulay se alejó del mundo del espectáculo y ha sido su hermano Kieran el que ha destacado en él. Cuando recibió un Globo de oro en 2024 por su papel en la serie Succession, Kieran se lo dedicó “a mi maravillosa madre. Mamá, gracias por todo lo que has hecho por nosotros. Eres una mujer increíble”.

Ronald Fenty y sus hijos, la cantante y empresaria Rihanna y Rajad Fenty en 2012.
Ronald Fenty y sus hijos, la cantante y empresaria Rihanna y Rajad Fenty en 2012.Lester Cohen (WireImage)

Ronald Fenty, el padre de Rihanna

La infancia de Rihanna en Barbados estuvo lejos de ser idílica. Su padre, Ronald Fenty, era adicto al crack y el alcohol, y maltrataba a su madre, Mónica Braithwaite: La relación de Rihanna con su padre ha estado llena de altibajos, peleas y reconciliaciones, propios de una situación de codependencia marcada por un padre adicto. Muchos incluso vieron en ese pasado con un progenitor maltratador uno de los motivos por los que Rihanna mantuvo una relación abusiva con el cantante Chris Brown. En cualquier caso, Ronald no puede acusar a Rihanna de vengativa: en 2008, la cantante le compró una mansión en Barbados por 1,8 millones de dólares. Ese mismo año, Ronald fue expulsado de la gira de su hija por su comportamiento al emborracharse; ella le pagó la rehabilitación que evitó su ingreso en prisión. En 2014, en la gala Diamond Ball que organiza la artista, Ronald apareció borracho y se cayó en la alfombra roja, de la que fue discretamente expulsado.

Los conflictos entraron dentro del terreno judicial en 2017; ese año se supo que Ronald había intentado registrar una empresa como Fenty, que no era solo su apellido legal sino también el nombre de la millonaria empresa de maquillaje y lencería de su hija. Los abogados de la cantante se lo impidieron por considerar que así rebajaba el valor de la marca Rihanna. Pero no sabían hasta qué punto lo estaba haciendo. En 2019, la cantante presentó una demanda contra su padre y su socio Moses Perkins tras descubrir que estaba haciéndose pasar por su agente para negociar a sus espaldas conciertos por más de 15 millones de dólares. En septiembre de 2021, poco antes de que empezase el juicio, la cantante retiró la demanda.

El año anterior, cuando se infectó de COVID, Ronald aseguró haber salvado su vida gracias a que Rihanna le compró un respirador. Puede que esa sea la solución que ha encontrado: tener a su padre cerca pero no demasiado. Un buen ejemplo es el momento en el que Rihanna anunció su segundo embarazo. Lo hizo mostrando su barriga en el intermedio de la Superbowl de 2023. Ronald no sabía nada y se enteró al mismo tiempo que todos los demás… pero desde una butaca que su hija le había enviado para que presenciase el espectáculo.

Madonna y su hermano Christopher Ciccone en París en 1990.
Madonna y su hermano Christopher Ciccone en París en 1990.ARNAL (Gamma-Rapho via Getty Images)

Christopher Ciccone, el hermano de Madonna

De hermano menor a colaborador profesional y, de ahí, a enemigo jurado. La trayectoria de Christopher Ciccone es inseparable de la de su hermana. Desde los primeros éxitos de Madonna en la industria musical, Christopher trabajó para ella como asistente personal, director artístico y decorador. Según él, ella necesitaba una persona de extrema confianza y sabía que podía contar con su hermano. Todo se desvaneció cuando Madonna no lo contrató para su gira Drowned World, en 2001.

Según contó Christopher detalladamente en su libro de 2008 Vivir con mi hermana Madonna, todo fue a raíz del matrimonio de ella con Guy Ritchie. Christopher aseguraba que su cuñado era homófobo y había provocado el alejamiento entre ambos, que estalló cuando ella le acusó de haberla estafado “después de 20 años de ser la única persona que no lo había hecho”. En el libro tildaba a su hermana de pagarle menos de lo que le correspondía por su trabajo, de haberle sacado del armario contra su voluntad y le reprochaba que hubiese despachado los cuidados de su abuela ciega de 97 años con apenas 500 dólares al mes y el pago de sus facturas médicas. Según algunos medios estadounidenses, la relación se ha recuperado en los últimos años.

Kiko Rivera e Isabel Pantoja en 2019.
Kiko Rivera e Isabel Pantoja en 2019.Europa Press Entertainment (Europa Press via Getty Images)

Kiko Rivera y su madre, Isabel Pantoja

Kiko Rivera y su madre, la tonadillera Isabel Pantoja, siempre habían tenido una relación en apariencia feliz. Juntos habrían superado las adicciones a las drogas de él y el ingreso en prisión de ella. Pero en noviembre de 2020 Kiko sorprendió con una serie de entrevistas en Telecinco novelescamente tituladas Cantora, la herencia envenenada. En ellas aseguraba que su madre había hipotecado y vendido partes de lo que a él le correspondía de la herencia de su padre, el torero Paquirri. También afirmaba haber encontrado los capotes y trajes de torear del finado que sus hermanos Fran y Cayetano le reclamaban a la Pantoja y que según ella habían sido robados. Desde entonces, y pese a los problemas de salud de Rivera (sufrió un ictus en otoño de 2022), madre e hijo no se hablan.

Joan Crawford y su hija Christina, de entonces 7 años.
Joan Crawford y su hija Christina, de entonces 7 años.Bettmann (Bettmann Archive)

Christina Crawford, la hija de Joan Crawford

Cuando la actriz Joan Crawford falleció en 1977 se descubrió que había repartido su herencia de manera llamativamente desigual. El grueso del dinero fue para sus hijas gemelas, Cindy y Cathy, mientras que los mayores, Christina y Christopher, no recibieron nada. El testamento incluía la capciosa frase “por razones que ellos bien conocen”. Pronto Christina se encargó de que el resto del mundo estuviese también al tanto de esas razones. Un año después salió a la venta Queridísima mamá, unas memorias en las que Christina ponía de vuelta y media el recuerdo de su madre y que se convertirían en la vara con la que medir todas las biografías escandalosas de las estrellas.

Para empezar, revelaba que la estrella de Hollywood la había comprado de forma ilegal, saltándose la ley que impedía que las mujeres solteras adoptasen; aseguraba también que primero la llamó Joan y luego la bautizó como Christina, a su capricho, y que sus hermanas menores no eran en realidad gemelas, sino que su madre decidió etiquetarlas como tal porque le apetecía que lo fueran. Este comportamiento errático e irresponsable era, según el libro, una constante, junto con los golpes y los ataques histéricos de limpieza. La acusaba de controladora, obsesiva, celosa y rácana con el dinero. El culmen llegaba cuando Christina, que también intentó ser actriz, relataba que Joan le había robado un papel en una telenovela, sustituyéndola cuando ella enfermó, maquillada y caracterizada para parecer 30 años más joven.

El libro (y su posterior adaptación cinematográfica en el clásico trash protagonizado por Faye Dunaway en 1981) levantaron un enorme debate entre los que veían en él una sarta de mentiras y exageraciones (las hijas menores de la Crawford defendieron a su madre) y los que lo consideraron una de las primeras denuncias públicas de abuso infantil. El éxito dio pie a una rocambolesca moda de memorias escandalosas de otros hijos de famosos, como My Mother’s Keeper, de B.D. Hyman, hija de Bette Davis, que precisamente había sido gran rival de la Crawford y aún así manifestó su profundo disgusto cuando se publicó Queridísima mamá.

Beyonce Knowles y su padre Matthew Knowles en 2005.
Beyonce Knowles y su padre Matthew Knowles en 2005.Frank Micelotta (Getty Images)

Mathew Knowles, el padre de Beyoncé y Solange

Que tu padre sea tu mánager es un camino de doble filo. Lo saben Miley Cyrus, Kim Kardashian o Venus y Serena Williams. Ambas posibilidades, el éxito y el fracaso, pueden conducir a la destrucción de la relación filial. Mathew Knowles se dedicaba a vender equipamientos clínicos cuando la mayor de sus hijas, Beyoncé, resultó tener un gran talento para cantar y bailar. La niña solo tenía 11 años, pero su padre dejó su profesión para dedicarse a tiempo completo al grupo de su hija, Girl´s Tyme. Le cambió el nombre, eliminó a sus participantes con menos posibilidades y dirigió con mano de hierro su andadura profesional hasta conseguir la fama de Destiny’s Child.

Con el tiempo, exmiembros del grupo acusarían a Mathew de favorecer a Beyoncé y de apropiarse de dinero de forma indebida, algo que él siempre ha negado, aunque ha defendido la dureza con la que dirigió primero al grupo y luego a su hija en solitario como el único camino para conseguir semejante éxito. La asociación familia-negocios recibió un duro golpe en 2009, cuando Mathew y Tina Knowles se separaron tras descubrirse que él había tenido un hijo con su amante, la actriz Alexandra Wright. Dos años después, Beyoncé y su padre anunciaban que él dejaba de ser su representante. La declaración oficial es que se trataba de una decisión amistosa, pero TMZ publicó que mediante una auditoría, los abogados de la cantante descubrieron que su padre le había robado dinero de las giras.

Mathew Knowles siguió un camino análogo como representante de su hija menor, Solange, con la que también acabó rompiendo su relación profesional. Cuando Mathew se casó con Gina Avery en 2013, ninguna de sus hijas acudió a la boda. Siempre críptica en cuanto a comunicados públicos, Beyoncé ha hablado a través de su música comparando el poder e influencia en su vida de su marido con los de su padre en el disco Lemonade, con pasajes como “¿Hizo que olvidases tu propio nombre? ¿Te convenció de que era un dios?”. En la actualidad, Mathew asegura tener una estupenda relación familiar de padre y abuelo (aunque pocas veces se le ha visto con sus hijas en los últimos años) y se dedica a ser conferenciante, empresario (del cannabis, entre otros negocios) y activista contra el cáncer de pecho en hombres.

Angelina Jolie y su padre Jon Voight en 2011.
Angelina Jolie y su padre Jon Voight en 2011.Kevin Winter (Getty Images)

Jon Voight, el padre de Angelina Jolie

Cuando Angelina Jolie se hizo famosa a mediados de los noventa hacía tiempo que los años dorados de su padre, Jon Voight, habían quedado atrás. El actor, ganador de un Oscar en 1979 por El regreso, se encontró de pronto convertido en “el padre de Angelina”. Y el uso que ha hecho del título no ha sido muy halagüeño. La relación entre ambos ha estado marcada por las peleas y reconciliaciones y las constantes críticas de Voight hacia su hija ante la prensa. El desencuentro comenzó muy pronto. Angelina solo tenía un año cuando Voight dejó a su familia para irse con la estudiante Stacey Pickren. En la versión de Jolie, su padre les descuidó a ella y a su hermano tanto en lo emocional como en lo económico, y solo se acordaba de ellos cuando podía lucirlos en una alfombra roja.

Al convertirse en una estrella salvaje en el entonces melifluo panorama de Hollywood, Jolie se vio criticada en múltiples ocasiones por su padre, que no veía con buenos ojos su bisexualidad y su gusto por sellar su amor con sangre, literalmente. Rodaron juntos Tomb Raider, pero no ayudó a mejorar su relación: según él, ella se negaba a verle; según ella, él era agresivo y no la respetaba. La prensa se enteró de que Angelina había adoptado a su hijo mayor Maddox en Camboya porque Jon anunció que estaba deseando conocer a su nieto, lo que hacía saltar por los aires la discreción que buscaba ella.

En otras ocasiones, aseguró que Angelina tenía problemas mentales graves. Desde entonces, con la vida de Angelina siempre en el ojo del huracán, la presencia de su padre en su vida ha sido ambivalente. La penúltima muestra de su compleja relación han sido las críticas de Voight ante las declaraciones de preocupación de Angelina por los civiles en Gaza.

Portada de la revista sensacionalista estadounidense Star en la que la hermana de Meghan Markle, Samantha, cuenta intimidades de su hermana.
Portada de la revista sensacionalista estadounidense Star en la que la hermana de Meghan Markle, Samantha, cuenta intimidades de su hermana.

Samantha Markle, la hermana de Meghan Markle

En el explosivo cóctel de relaciones familiares que saltan por los aires que ha sido la trayectoria de los duques de Sussex, varias personas podrían acusarse mutuamente de traición: Enrique a Guillermo y Guillermo a Enrique, sin ir más lejos. Pero pocos personajes encarnan tan bien el arquetipo de pariente de famoso hambriento de fama como Samantha Markle, la hermana por parte de padre de la duquesa de Sussex. Según ésta, su relación con Samantha habría sido prácticamente nula durante toda su vida, excepto cuando se prometió con el príncipe Enrique de Inglaterra y medios empezaron a bucear en su árbol genealógico. Y encontraron a Samantha.

Según Meghan, Samantha cambió de nuevo su apellido a Markle para que fuera más sencillo vincularla con ella, y se dedicó a vender mentiras a la prensa y a difundir datos íntimos, del mismo modo en el que lo hizo el padre de ambas Thomas. Samantha no tardó en publicar su propio libro, The Diary of Princess Pushy’s Sister (El diario de la hermana molesta de la princesa), en el que defendía que Meghan orquestó una campaña de difamación contra ella y su padre. Llegó a demandar a su hermana por 75.000 libras por difundir “declaraciones demostrablemente falsas y maliciosas” en su entrevista con Oprah. Samantha acusaba a Meghan de mentir al decir que era hija única y exagerar su situación de pobreza durante la infancia. La demanda fue desestimada en varias ocasiones, pero los abogados de Samantha continúan intentando llevar el caso a juicio.

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