Airbnb

Proteger a los vecinos, revitalizar la España vacía... Las apuestas de Airbnb para viajar de manera sostenible

Nathan Blecharczyk, al mando de la estrategia global de la compañía, desglosa cómo la pandemia ha marcado el principio de una nueva era en la que la gente viajará para vivir y no para irse de vacaciones

Las oficinas de Arbnb en San Francisco, California.
Las oficinas de Arbnb en San Francisco, California.Carlos Chavarría

Si a un padre el niño o la niña le sale community manager, content creator, consultor o directamente emprendedor, indagando en Internet podrá entender a qué se dedica su hijo… más o menos. Y eso ya es una gran ventaja con la que no contaban los padres de Nathan Blecharczyk. Este estadounidense, informático licenciado en Harvard, se metió en un proyecto insólito que consistía básicamente en ofrecer a extraños una cama hinchable para dormir en el propio salón de casa. Aquello pasó en 2007. “Mi padre me preguntaba cosas del tipo ‘¿cuánto tiempo más vas a seguir haciendo lo que haces?’. Lo gracioso es que me lo preguntaba incluso después de que Airbnb ya tuviera éxito, allá por 2011″. Justo el año en que la compañía recaudó más de cien millones de dólares.

Captura de pantalla de la entrevista con Nathan Blecharczyk donde se observa una caricatura suya con sus socios y una caja de cereales entre adornos y libros en una estantería de madera.
Captura de pantalla de la entrevista con Nathan Blecharczyk donde se observa una caricatura suya con sus socios y una caja de cereales entre adornos y libros en una estantería de madera.captura de pantalla

Blecharczyk, que en 2021 ha alcanzado la categoría de milimillonario, comenta la anécdota en una videollamada desde su despacho. Podría ser muy similar al que tuvo que montarse en casa gran parte del planeta cuando llegó la pandemia, de no ser porque, en este, la labor de interiorismo se ha hecho precisamente al revés del resto: en vez de esconder todo lo que pueda desviar la atención, restar profesionalidad o avivar el voyeurismo en una reunión online, como fotos en familia, diplomas u objetos personales, aquí se ha enfatizado. Tiene colgado a su izquierda una caricatura donde aparece subido a la casita de un árbol con sus socios Brian Chesky y Joe Gebbia, juntos fundaron Airbnb cuando eran unos veinteañeros. Y a la derecha, en una estantería de madera maciza, entre adornos y libros que hacen ver que se utilizan a diario, figura una caja de cereales.

La caja es una simulación de otras dos muy parecidas que permitieron a Airbnb sobrevivir en 2008, ya con la crisis a pie de calle. “Fue un año difícil”, recuerda Blecharczyk, “estuvimos a punto de dejarlo”. Él mismo lo subraya: solo a punto, ya que al poco les vino una idea para ganar presencia a través del desayuno incluido que los anfitriones solían ofrecer a sus invitados (por aquel entonces, Airbnb era Air bed and breakfast).

Los fundadores de Airbnb, Nathan Blecharczyk, el Director de Producto Joe Gebbia y el CEO Brian Chesky, durante la presentación de 'Introducing Trips' en el Airbnb Open de 2016 celebrado en Los Ángeles.
Los fundadores de Airbnb, Nathan Blecharczyk, el Director de Producto Joe Gebbia y el CEO Brian Chesky, durante la presentación de 'Introducing Trips' en el Airbnb Open de 2016 celebrado en Los Ángeles.Mike Windle

Diseñaron una caja de cereales con la cara de Obama y otra con la de su oponente en las elecciones, John McCain. A la primera la llamaron Obama O’s, por la famosa marca Cheerios, y a la segunda Cap’n McCain’s, en alusión a los cereales de la competencia, Cap’n Crunch. Las cajas las montó Brian Chesky con cartulina y pegamento, una a una, 1.000 en total, y las vendieron en la Convención Nacional Demócrata a 40 dólares la unidad. No quedó ninguna y a los tres fundadores les dio para salir del bache. El primero de todos, porque no ha sido el único.

El último por el que han pasado en estos casi 14 años ha tenido que ver con el desplome del turismo en marzo de 2020, con cifras propias de los años ochenta. A Blecharczyk, al mando ahora de la estrategia global de la compañía, la situación le pilló por sorpresa, a pesar de que dos meses antes ya había visto cómo el negocio en China –también dirige Airbnb en el país asiático- se reducía a prácticamente cero. “Fue algo muy difícil de predecir”, añade, señalando que de aquello surgió la mentalidad de volver al principio, a cuando eran tan solo una startup. “Tomar la decisión de retroceder significaba tener menos recursos, menos personal –en mayo de 2020 se despidió a cerca del 25% de la plantilla–, centrarnos más y priorizar. Y aunque en los últimos años nos hemos expandido en categorías –incluyendo hoteles–, volvimos a nuestras raíces”, concede.

La empresa salió a bolsa a principios del pasado diciembre: fue la mayor salida a bolsa del año. Enero, febrero y marzo del 2021 han representado el mejor primer trimestre en su historia. Algo que ellos atribuyen en parte al teletrabajo, que en su opinión supone el principio de una nueva era en la que la gente viajará para vivir, más que por una razón estrictamente laboral o de placer y desconexión.

La Rausch street apartment, en San Francisco, la casa donde se fundó la compañía.
La Rausch street apartment, en San Francisco, la casa donde se fundó la compañía.Moba foto - Marc Olivier Le Blanc

¿Un futuro nómada?

Airbnb ha reunido datos suyos para corroborar que la nueva dinámica ya está en marcha. En España, el 30% de las reservas en lo que va de 2021 son de larga duración: al menos, 28 noches. A nivel mundial, esas reservas han pasado de un 14% en 2019 a un 24% en el primer trimestre de este año, además de que el volumen de reseñas que mencionan la palabra “teletrabajo” ha aumentado en un 520%. Y no es lo único. Para 2055, en Estados Unidos se espera que una cuarta parte de la fuerza laboral esté trabajando desde casa, de acuerdo a un estudio del portal FlexJobs.

Ahora bien, la cuestión está en el perfil de gente que podrá permitirse viajar con la familia a cuestas, pagando el alquiler y los gastos correspondientes de una segunda vivienda, por no hablar de los impuestos del país al que se planee mudarse temporalmente, en caso de hacerlo fuera de España y durante más de seis meses. The New York Times recogía el pasado mayo un listado de territorios exentos de tasas: las Islas Caimán, las Bermudas, Aruba, Costa Rica, Antigua y Barbuda –allí se puede estar gratis de seis meses a dos años–, o Estonia e Islandia –hasta un año, solicitando visado–. Aunque ahorrar, tal y como confirmó al diario estadounidense una pareja de California de 47 años que llevaba desde enero en Islandia, se ahorra más bien poco.

En la compañía también han recabado datos que demuestran quiénes son, hoy por hoy, los que más viajan como filosofía de vida: la gente entre 60 y 90 años es la primera –es decir, jubilados o casi, y a juzgar por la edad, con hijos, por regla habitual, ya independizados o a punto de hacerlo-, seguidos de los jóvenes de 18 a 24 años, que muy probablemente acaban de salir de la universidad y que todavía no cuentan con una propiedad a su nombre.

Noches de verano sin jaleo

Lo que el estadounidense tiene claro es que las ganas de viajar no escasean ahora que llega el verano y ha querido aplicar ciertos ajustes en Airbnb. Por primera vez habrá una línea de asistencia en español que gestionará problemas que puedan perturbar a los vecinos, como una fiesta no autorizada. Además, desde agosto del año pasado se han bloqueado más de 50.000 intentos de reserva, en su mayoría en Barcelona. “Ahora tenemos una relación muy constructiva con la ciudad. Estamos trabajando juntos y el futuro parece prometedor”, señala Blecharczyk. Lo dice porque han empezado a paliar la actividad ilegal con un protocolo de verificación de anuncios, activado desde enero, que obliga a los propietarios de los pisos a facilitar una dirección veraz y completa, de modo que sea complicado publicar viviendas previamente retiradas, o aquellas que el Ayuntamiento de Barcelona ya haya calificado de fraudulentas.

Ventanales y una aplicación de césped vertical en una de las paredes interiores de la oficina de Arbnb en San Francisco.
Ventanales y una aplicación de césped vertical en una de las paredes interiores de la oficina de Arbnb en San Francisco. carlos chavarría

La España vacía estará un pelín más llena, al menos de aquí a septiembre

Otro de los argumentos que comparten desde Airbnb es que, de parecerse a cualquier otro verano, el del 2021 se acercará más al de 2020 que al de 2019. “Aún hay disponibilidad limitada de vuelos, por lo que pensamos que seguirá existiendo una tendencia hacia destinos próximos pero lejos de las grandes ciudades”. Las noches reservadas en zonas rurales, del 1 de junio al 31 de agosto, han ascendido a un 20% en España, y muchas se concentran en casas próximas a parques y reservas naturales, igual que en Alemania, Inglaterra o Estados Unidos.

Blecharczyk viajó hace un mes con sus dos niños a Sea Ranch, una comunidad rural en Sonoma, California, a tres horas al norte de San Francisco, y lo hizo a través de Airbnb: “Dudo que hubiera priorizado ese destino de no haber estado en pandemia. Probablemente estaría en un viaje de negocios o tal vez nos hubiéramos subido a un avión, pero el hecho de que no quisiéramos volar nos obligó a descubrir cosas realmente interesantes que no están lejos”. Lo mismo le pasó con otro viaje que hizo al condado de Sonoma en febrero. “Descubrimos caminos secundarios y pequeños viñedos”, comenta.

Él recalca estos destinos no solo porque en la videollamada se le haya preguntado si continúa o no utilizando Airbnb. Hay algo más. Entre líneas aflora una respuesta a las críticas que su plataforma ha recibido por fomentar el turismo de masas. Blecharczyk esgrime una cifra: “El 70% de nuestras ofertas en España están fuera de las zonas hoteleras”, aduce.

Están muchas veces fuera del centro de las ciudades, y también en pueblos pequeños que cuentan con pocos o ningún hotel. A finales del 2018 la compañía colaboró con el Ayuntamiento de Igualada, en Barcelona, para crear un modelo de turismo sostenible que luego pudiera replicarse en lugares como Tortosa, la capital de Terres de l’Ebre, al sur de Cataluña, con la participación de ciudadanos, negocios y asociaciones locales, anfitriones, emprendedores varios y administraciones públicas de la región, aunque en la web de la plataforma no informan de cómo quedó la cosa. ¿La conclusión de Blecharczyk? “Creo que sí vamos hacia adelante y, por el momento, veremos un tipo de viaje turístico más sostenible y equitativo, especialmente en Airbnb”.

Archivado En:

Más información

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50