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Boniato dulce japonés

Este tubérculo es uno de los ingredientes predilectos en el otoño nipón y, este postre, una de las formas más típicas y viejunas de prepararlo allí. Hay mil variantes de esta receta, pero todas están ricas.

Puedes cocinarlo aunque no seas de Osaka
Puedes cocinarlo aunque no seas de OsakaMIREIA FONT

Igual que los vendedores ambulantes de tamales oaxaqueños en las calles de Ciudad de México, los de helados en las de Gran Bretaña y Estados Unidos, o los de una bebida de almíbar, tofu blando y perlas de sagú llamada taho en las de Filipinas, los vendedores japoneses de boniato asado a la piedra anuncian su producto con una característica melodía: esta.

Aunque cada vez se ven menos furgonetas dedicadas a la venta móvil de boniato, en la dieta de otoño del país del sol naciente el tubérculo es un ingrediente estrella que, históricamente, salvó vidas cuando las cosechas de arroz fueron escasas e insuficientes. Hoy en El Comidista os queremos presentar un postre nipón muy típico del siglo pasado: el boniato dulce asado. Considerado ya un plato algo viejuno, no por eso es menos apetecible y rico.

En Japón, hay tantas maneras de elaborar esta receta como tonalidades de rojo en sus bosques otoñales. Hay quien asa el tubérculo dos veces y también quien lo hierve o lo hace al vapor primero y luego lo asa. Su pulpa se puede machacar, tamizar o batir y el plato se puede servir dentro del mismo tubérculo o en tartaletas. Allí usan un tipo de boniato llamado satsumaimo; de piel violácea-rojiza, pulpa cremosa y blanca que se vuelve amarilla una vez cocida y de un sabor dulce muy distintivo. Difícil de encontrar aquí, se puede sustituir por cualquier boniato dulzón. En cuanto al resto de los ingredientes, la lista es corta y bastante libre. Lácteos: mantequilla, leche o nata. Especias: canela, nuez moscada o vainilla molida. Alcohol (opcional): brandy o ron.

Dificultad: Decidir de qué tono de rojo te vas a pintar las uñas, y hacerlo mientras el horno trabaja.

Ingredientes

Para 4 personas (o dos con mucha hambre)

  • 2 boniatos medianos (400 g aprox. en total)
  • 1 cucharada de mantequilla
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 2 yemas de huevo
  • 2 cucharadas de nata para montar
  • 2 pizcas de canela molida
  • 1 cucharadita de semillas de sésamo negro

Instrucciones

1.
Calentar el horno a 190ºC. Lavar y secar los boniatos, y pincharlos con un tenedor o brocheta metálica.
2.
Envolver los boniatos individualmente con papel de aluminio. Meterlos en el horno y asar durante 50-60 minutos. Con una brocheta o palillo, pinchar los boniatos para comprobar que están totalmente tiernos y hechos.
3.
Sacar los boniatos del horno y quitar el papel de aluminio. Con cuidado de no quemarse, cortarlos por la mitad a lo largo.
4.
Con una cuchara, sacar la pulpa caliente de los boniatos dejando una pared de unos cinco milímetros.
5.
Transferir la pulpa a un vaso alto de batidora y batir hasta formar un puré. Añadir un poco de agua si el puré es muy denso.
6.
En un cazo, derretir la mantequilla a fuego medio-bajo. Agregar el puré de boniato y el azúcar. Remover.
7.
Poner una yema de huevo. Remover. Añadir la nata gradualmente sin dejar de remover.
8.
Añadir la canela y remover hasta formar un puré cremoso. Si está muy espeso, agregar más mantequilla o nata y volver a remover.
9.
Con una cuchara, rellenar los boniatos de puré y alisar la superficie del relleno formando una pendiente en el centro de los boniatos.
10.
Colocar papel de horno en una bandeja para hornear y poner encima los boniatos.
11.
Batir la otra yema de huevo y untar la superficie de los boniatos rellenos. Esparcir las semillas de sésamo por encima.
12.
Hornear durante cinco minutos o hasta que la superficie de los boniatos comience a dorarse un poco. Retirar del horno y servir inmediatamente.

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